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Un ruido extraño bajo el coche que puede acabar en una reparación de hasta 3.000 euros

Madrid |

Los sistemas de escape avisan antes de sufrir daños graves e ignorar su estado puede traducirse en problemas mecánicos incluso más serios.

Un ruido extraño bajo el coche que puede acabar en una reparación de hasta 3.000 euros

Foto: Getty Images

El sistema de escape es uno de los elementos más importantes para el correcto funcionamiento de un vehículo, aunque también figura entre los más olvidados por muchos conductores. Su papel es fundamental para reducir emisiones, controlar el ruido y garantizar el rendimiento del motor, pero cualquier anomalía puede traducirse en averías costosas si no se detecta a tiempo.

Los especialistas en mantenimiento del automóvil de Euromaster advierten de que determinados síntomas permiten anticipar problemas antes de que estos afecten a otros componentes mecánicos. Detectarlos de forma temprana puede marcar la diferencia entre una reparación relativamente sencilla y una intervención mucho más costosa.

Una de las señales más habituales es la pérdida de potencia del motor, normalmente acompañada de un aumento en el consumo de combustible. Este comportamiento suele estar relacionado con obstrucciones en elementos como el catalizador o el filtro de partículas, que dificultan la correcta evacuación de los gases de escape.

Mientras que las incidencias menos graves pueden resolverse con reparaciones de entre 150 y 250 euros, los casos más complejos, especialmente cuando requieren la sustitución del filtro de partículas, pueden alcanzar los 3.000 euros dependiendo del modelo del vehículo.

Ruidos extraños

El oído también puede convertirse en un aliado para detectar fallos. Golpeteos, vibraciones o un ruido más intenso de lo habitual procedente de la parte inferior del coche suelen indicar daños en el tubo de escape, el silenciador o las fijaciones que sujetan el conjunto. Aunque inicialmente puedan parecer molestias menores, estas anomalías suelen agravarse con el paso del tiempo si no se corrigen, advierten los especialistas de esta cadena de talleres.

Otro indicio relevante son los olores extraños dentro del habitáculo. La presencia de gases en el interior del vehículo puede deberse a fugas en el sistema de escape y constituye un problema que va más allá de la mecánica, ya que puede comprometer la seguridad de los ocupantes.

Las señales visibles también ofrecen pistas claras sobre el estado del sistema. La aparición de humo bajo el vehículo o la acumulación de hollín en juntas y conexiones suele evidenciar fisuras en el tubo de escape o deterioro de las juntas encargadas de garantizar la estanqueidad del conjunto.

El desgaste natural es una de las principales causas de deterioro. El paso de los años, los cambios de temperatura, la humedad, los impactos contra baches o la exposición a agentes corrosivos terminan afectando a componentes como el silenciador, el catalizador o la sonda lambda, reduciendo progresivamente su eficacia.

Especial atención merecen los silentblocks, que son los soportes de goma que mantienen sujeta la línea de escape. Cuando se agrietan o deforman, aumentan las vibraciones y los movimientos del sistema, favoreciendo la aparición de fisuras, roturas de soldaduras y daños prematuros. Su sustitución suele tener un coste reducido frente al importe que puede suponer reparar un escape completo.

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