Eléctricos

El primer Rolls-Royce de baterías se llamará Spectre

El nuevo modelo, previsto para 2023, será el primer gran turismo de lujo a pilas, un tipo de coche en el que la electrificación resulta más complicada.

El primer Rolls-Royce de baterías se llamará Spectre

Se presenta como prototipo camuflado, pero será similar al actual cupé Wraith. / Rolls-Royce

Las limusinas más exclusivas y los superdeportivos más dinámicos son dos tipos de coches en los que, por sus características, el paso a la electricidad resulta más complicado que en el resto.

En los superdeportivos, porque las baterías aumentan el peso y comprometen su agilidad y comportamiento, y en los turismos más grandes y refinados, ya de por si muy pesados, porque las pilas no suelen aportar una autonomía convincente.

Pero Rolls-Royce parece haber encontrado una salida al círculo vicioso y, según ha confirmado Torsten Müller-Ötvös, el consejero delegado de la compañía, el primer Rolls de baterías ya está casi listo y empezará sus pruebas en carretera de forma inminente.

Será también el primero de su clase en apostar por la movilidad sin emisiones, porque sus grandes rivales, desde Bentley hasta Maybach, todavía no han concretado el lanzamiento de sus primeras propuestas.

El nuevo modelo de Rolls-Royce se llamará Spectre y se comercializará en el último trimestre de 2023. Por el momento no hay datos técnicos ni de prestaciones, pero sí se conoce que su plataforma o base mecánica será propia, y no heredada de BMW, el grupo al que pertenece la firma británica.

En concreto, la plataforma será una versión actualizada de la del Rolls-Royce Ghost de 2017, que nació ya preparada, según la marca, para integrar mecánicas eléctricas. El tipo de carrocería tampoco se conoce, aunque, en las fotografías suministradas por el fabricante, se intuye un formato de estilo cupé, con dos puertas laterales, que lo acercaría al actual Rolls-Royce Wraith, que tiene línea deportiva y 5,26 metros de longitud. Se espera un radio de acción de, al menos, 500 kilómetros.

Las pruebas finales de validación en carretera, como se citaba, comenzarán en breve, y Rolls-Royce ha concretado que se completarán hasta 2,5 millones de kilómetros, para afinar todo el sistema de impulsión eléctrico y alcanzar los más altos estándares de calidad, confort y rendimiento que se esperan de un Rolls, aunque sea de baterías.

Por último, la marca señala que en 2030 el paso a la electricidad se habrá completado y que, por entonces, ya solo comercializará modelos eléctricos.

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