Durante años, en algunos países del mundo, las mujeres no podían conducir. Ni coches, ni motocicletas. Arabia Saudí fue uno de los casos más conocidos: hasta 2018, las mujeres tenían prohibido ponerse al volante. Pero el cambio llegó, y con él, una nueva era de movilidad femenina en Oriente Medio.
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Hoy, Irán se prepara para seguir ese camino. El gobierno iraní ha presentado un proyecto de ley que permitirá a las mujeres obtener licencias para conducir motocicletas. Una medida que, de aprobarse, pondrá fin a una prohibición que lleva vigente desde la Revolución Islámica de 1979.

Práctica común
Aunque muchas mujeres iraníes ya conducen motos en la práctica, lo hacen sin licencia ni seguro. Esto las expone a sanciones, accidentes sin cobertura y una constante inseguridad jurídica. La nueva ley busca corregir esta situación, reconociendo oficialmente una realidad que ya existe en las calles de Teherán o de las otras ciudades más importantes del país.

Un parlamento dividido
El proyecto ha sido impulsado por el Ministerio de Transporte, pero su aprobación depende de un parlamento dominado por sectores conservadores. Algunos diputados ya han mostrado su rechazo, alegando motivos religiosos y culturales. Sin embargo, el debate está abierto, y la presión social —especialmente entre las generaciones más jóvenes— podría inclinar la balanza.

El último bastión
Con esta iniciativa, Irán dejaría de ser el único país del mundo que prohíbe legalmente a las mujeres conducir motocicletas. Un paso más hacia la igualdad de derechos, en un contexto donde cada avance cuenta. Cabe recordar, que antes de la Revolución Islámica de 1979, Irán era uno de los países más avanzados y cosmopolitas de Oriente Medio. Su capital, Teherán, albergaba universidades punteras, una industria floreciente y una sociedad urbana cada vez más abierta. Las mujeres iraníes estudiaban, trabajaban y conducían libremente, en un entorno que era similar al de cualquier ciudad europea.

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