Citroën C1: todo lo necesario para conquistar la gran ciudad

Pequeñín, ágil y con un equipamiento extenso, es ideal para una utilización urbana y tampoco defrauda en ciertos desplazamientos por carretera.

Citroën C1: todo lo necesario para conquistar la gran ciudad

El manido titular de ‘Ciudadano ejemplar’ le iría perfecto al renovado Citroën C1. Se trata de un modelo desarrollado por el Grupo PSA en colaboración con Toyota (por eso la misma base la encontramos en el 108 y el Aygo, respectivamente) con un pliego de condiciones claro y que cumple con fidelidad: un utilitario urbanita que satisfaga las necesidades de movilidad de un grupo bien definido de clientes.






El C1 mide menos de 3,5 metros de longitud, estando disponible en carrocerías de tres o cinco puertas (en ambos casos las ventanillas posteriores sólo tienen apertura tipo compás). Su habitabilidad es la propia de estas dimensiones, con cuatro plazas y un maletero minúsculo, prácticamente testimonial y cuya capacidad se puede mejorar abatiendo los respaldos de los asientos posteriores.

Lo que llama la atención en el interior es el completo equipamiento de serie del nivel de acabado Shine: aire acondicionado, cierre centralizado con mando y arranque por botón, luces diurnas LED, limitador de velocidad, elevalunas eléctricos… Mención especial merece su generosa pantalla multifunción, un elemento bastante práctico si optamos por conectarla con un teléfono inteligente (en ese caso puede actuar incluso como navegador).

No es ésta la única sorpresa agradable la que ofrece el pequeñín de la marca de los chevrones, puesto que incluso más convincente que su dotación es el prodigioso motor de tres cilindros y 1,1 litros de cubicaje, capaz de ofrecer 82 CV de potencia. Un propulsor de respuesta contundente (un tanto ruidoso, eso sí), capaz de mover con enorme agilidad al C1 y con unos consumos acordes a su baja cilindrada.

Ya decimos que su medio natural es la ciudad; es manejable, gira en un palmo y se aparca en cualquier hueco, además de acelerar con presteza a la salida de los semáforos si lo exigimos. La buena noticia es que en carretera tampoco defrauda, admitiendo sin complejos desplazamientos interurbanos a buen ritmo. Tiene el aplomo correspondiente a su tamaño pero cumple.

 



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