Pruebas

Cupra Born: electricidad y estilo pueden ir de la mano

El primer eléctrico español es un compacto versátil con un diseño cautivador, motores de hasta 231 CV y hasta 540 kilómetros de autonomía.

Cupra Born

El Cupra Born ampliará su gama con nuevas versiones en 2022.

Parece que fue ayer cuando Cupra se independizó de Seat, pero la marca deportiva ya lleva tres años de andadura propia, tiempo en el que ha perfilado una cartera de productos con modelos destacados como el Cupra Formentor y que ahora redondea con el Cupra Born, su primer eléctrico que ya está disponible desde 38.619 euros (30.400 con las ayudas del Plan MOVES III y la campaña de lanzamiento).

El compacto, que inicialmente iba a pertenecer a Seat, ha sido elegido como vehículo para mostrar el camino que quiere seguir Cupra: una apuesta fuerte por la electrificación, pero demostrando que los coches eléctricos no tienen por qué ser aburridos o anodinos.

ADN alemán, carácter español

Es imposible hablar del Born sin hacer referencia al Volkswagen ID.3 porque, en el fondo, son el mismo coche: utilizan la misma plataforma MEB del Grupo VAG y tienen unas dimensiones y oferta mecánica muy similar. Sin embargo, el recién llegado tiene un enfoque centrado en la deportividad, algo que queda patente en su diseño, y busca un posicionamiento ‘premium‘, algo de lo que carece su primero germano.

Una imagen que entra por los ojos

La mejor prueba de que la firma ha acertado con la imagen del eléctrico radica en que, circulando por las calles de Barcelona como parte de la ruta de la prueba, fueron muchos los teléfonos móviles que se levantaron para hacer una foto o grabar un vídeo.

Y es que el Born es un coche llamativo, pero en su justa medida. Destaca sin ser estridente, algo deliberadamente buscado desde la compañía, que recalca a menudo el objetivo de la sofisticación.

En el frontal llama la atención el conjunto que forman los afilados grupos ópticos 100% LED y el paragolpes, que ya luce una voluminosa inserción en el tono ‘Cooper’ que caracteriza a la marca; hay seis llantas disponibles de 18, 19 y 20 pulgadas, la inclinación del parabrisas, sumada a la línea de cintura ascendente, transmite una gran sensación de dinamismo; y en la zaga los minimalistas faros, que se extienden por todo el ancho del vehículo, y el alerón terminan de redondear una silueta bastante atlética.

Elegancia y minimalismo interior

En el habitáculo de nuevo está presente la sutileza, encontrando un equilibrio muy conseguido entre la elegancia y la deportividad, predominando los tonos oscuros y recurriendo de nuevo al bronce en detalles como las costuras, para dar un toque de contraste.

Es fácil apreciar su enfoque premium en la calidad de los materiales empleados, con superficies muy agradables al tacto y detalles de diseño como la moldura que recorre el salpicadero. Además, se ha optado por una aproximación minimalista con cuadro digital de 5,3 pulgadas, complementado por un Head-Up Display (HUD), y una pantalla central de 12 pulgadas orientada hacia el conductor.

Cupra Born

Es posible que quienes prefieran los controles analógicos echen en falta botones físicos para controlar funciones como la climatización y también hay que señalar que los controles táctiles del volante tienen un funcionamiento peculiar, basándose más en el movimiento de arrastre que en las pulsaciones, y al que hay que acostumbrarse.

Además, también se ha reforzado el concepto ecológico del vehículo utilizando el tejido SEAQUAL hecho a base de plásticos marinos reciclados para forrar la parte central de los asientos, que presentan una buena sujeción lateral para el cuerpo, y la microfibra DINAMICA, también reciclada, en negro o gris para dar forma a la tapicería y los paneles de las puertas.

Gama de motores inicial

Por el momento solo está disponible la versión de 204 CV (150 kW) con batería de 58 kWh, que acelera de 0 a 100 km/h en 7,3 segundos y tiene una autonomía de 424 kilómetros, aunque en 2022 la gama se ampliará con tres más.

La de acceso se conformará con 150 CV (110 kW), ofreciendo un sprint más lento (8,9 segundos) y montando una batería de menor capacidad, 45 kWh, para conseguir un alcance de 340 kilómetros. El tope de gama tiene 231 CV (170 kW) y se puede combinar con una pila de 77 kWh (7 segundos para alcanzar los 100 km/h y 540 kilómetros de rango de uso) o con la intermedia de 58 kWh (0-100 km/h en 6,6 segundos y 420 kilómetros de autonomía).

Al volante del Born 170 kW

De toda la gama, en la presentación se tuvo acceso a la motorización más potente (231 CV) con el paquete de baterías intermedio (58kWh), con el que hubo que hacer frente a un trayecto de casi 120 kilómetros que combinó autopista, tramos de carretera de montaña y ciudad; registrando un consumo de 16,8 kWh cada 100 kilómetros (todavía no hay dato oficial homologado)

En el entorno urbano, hábitat natural de los cero emisiones, el Born hace gala de la habitual pegada de este tipo de vehículos, con una respuesta inmediata si se pisa el acelerador con decisión, pero también muy progresiva si es lo que busca el conductor. Además, si activa el modo de conducción ‘B’, que aumenta la potencia del sistema de frenada regenerativa, en una conducción convencional es posible circular casi sin tocar el pedal del freno.

Pero es en carreteras secundarias y tramos más revirados donde el Cupra Born saca a relucir el enfoque más dinámico del que hace gala respecto al Volkswagen. Ya en el modo ‘Confort’ transmite buenas sensaciones, sobre todo en curvas enlazadas, donde realiza los cambios de apoyo de manera bastante ágil, pero sí es cierto que su dirección, aunque sea progresiva, se antoja menos directa de lo que gustaría.

En carretera abierta, terreno con mucha mayor exigencia para las baterías, se notan las bondades de la plataforma MEB, con las ruedas situadas en los extremos y una gran distancia entre ejes, lo que le proporciona una estabilidad reseñables. La calidad de la rodadura es buena y la insonorización del habitáculo también, apenas percibiéndose rumorosidad alguna en el interior.

Este problema se solventa al activar el modo ‘Cupra’, que optimiza la respuesta del motor y endurece tanto la dirección como la suspensión. Así, el Born afina todavía más su respuesta y es divertido de conducir. Además, hay que destacar los asientos delanteros, envolventes como los de competición, que son realmente cómodos y además recogen el cuerpo muy bien en los laterales.

El inconveniente llega a la hora de frenar. La presencia de las baterías hace que sea un coche bastante pesado (de 1700 a casi 1900 kilos según la versión), algo que no se aprecia mucho en las curvas, pero sí se deja notar a la hora de reducir la velocidad para afrontar un giro cerrado. La primera parte del recorrido del pedal apenas afecta a la deceleración y hace falta hundirlo más a fondo, y aún así resulta recomendable frenar con anticipación. Ayuda activar el mencionado modo ‘B’ para que la frenada regenerativa asista, pero se echa en falta más mordida.

Sobre la firma

Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Llevo una década dedicándome al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.


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