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Dos semanas y 2.000 kilómetros después, ya tengo claro que el Citroën C5 Aircross es un SUV muy recomendable

Madrid |

La segunda generación del modelo se revela como un coche familiar de gran polivalencia y con muchas cualidades.

Citroën C5 Aircross

Conducir un coche de pruebas durante dos semanas y más de 2.000 kilómetros permite obtener unas conclusiones bastante precisas sobre el producto en cuestión. Ha sido así en el caso de la segunda generación del Citroën C5 Aircross, un SUV de 4,65 metros de longitud que se revela como una opción más que atractiva para los interesados en un vehículo de talante familiar, polivalente, muy cómodo y con un precio ajustado.

Esta nueva entrega del C5 Aicross ha crecido en todas sus dimensiones al desarrollarse sobre la plataforma media del Grupo Stellantis. El incremento en las cotas incluye una distancia entre ejes de 2,78 metros, esencial para que la habitabilidad sea una de las cualidades destacadas de este modelo.

Las plazas delanteras y traseras son amplias y cómodas, además de disfrutar de un acceso sencillo a ellas por el tamaño de las puertas. El maletero también es generoso (565 litros), incluyendo un doble fondo para aprovechar del mejor modo posible el espacio disponible.

El ambiente interior es muy correcto, aunque sin lujos. Los acabados son buenos y los materiales utilizados se antojan apropiados para una marca generalista, que no busca la excelencia propia de modelos de precio muy superior. La funcionalidad está muy presente en el habitáculo, con una consola central que da continuidad a la pantalla de infoentretenimiento de 13 pulgadas con posicionamiento vertical. Bajo la misma aparecen varios huecos muy prácticos para transportar diferentes objetos.

Pese a la digitalización ya habitual en la industria, Citroën sigue apostando por el valor añadido de los botones físicos. Los hay para las funciones más utilizadas, como por ejemplo el acceso directo al control de los asistentes a la conducción, que de este modo se pueden seleccionar a gusto del usuario de una forma rápida y cómoda.

Mecánica híbrida

La gama del nuevo Citroën C5 Aircross contempla una mecánica híbrida, otra híbrida enchufable y dos 100% eléctricas. La primera de ellas, denominada Hybrid, puede ser la más interesante para la mayoría de los usuarios, sobre todo para aquellos que no quieren o pueden tener dependencia de una toma de corriente.

La base es un motor de gasolina de tres cilindros, 1,2 litros de cubicaje y una potencia de 136 CV, al que se incorpora una unidad eléctrica de 48 voltios que entrega 21 kW (29 CV), para obtener así un rendimiento conjunto de 145 CV. El motor eléctrico actúa como generador, pero también sirve para impulsar el coche en determinadas condiciones y está alimentado por una batería de 0,43 kWh útiles que se recarga con el movimiento del vehículo.

Esta solución aporta al nuevo C5 Aircross el etiquetado Eco de la DGT, además de tener una influencia significativa en la eficiencia general. En ciudad y sin ser demasiado exigente con las aceleraciones, este SUV puede circular con regularidad movido por el motor eléctrico, lo que se traduce en unos consumos más ajustados. La marca ofrece el dato medio de gasto de 5,4 litros a los 100 kilómetros, muy realista en el entorno urbano y optimista en carretera, donde este dato puede ascender por encima de los siete litros.

Apuesta por la comodidad

El agrado de conducción en funcionamiento sin emisiones es muy alto, complementado de forma clara a un automóvil que destaca por su comodidad general. No resulta tan convincente el nivel sonoro y vibraciones del motor tricilíndrico cuando se le somete a exigencias elevadas, como es habitual en este tipo de configuración.

El Citroën C5 Aircross tiene un comportamiento dinámico en el que prima el confort, muy adecuado para el enfoque familiar que caracteriza a un coche de su estilo. Las suspensiones son blandas, seña de identidad de la marca, por lo que absorben con eficacia las irregularidades del firme. Sin embargo, ese tarado no penaliza de forma significativa la estabilidad en curva, ni genera balanceos excesivos, siempre considerado la filosofía utilitaria del conjunto.

En autovía se puede circular a ritmos legales con mucha comodidad y total seguridad, junto con unos consumos contenidos que le otorgan al C5 Aircross una correcta autonomía. En otro tipo de carretera, y siempre que no se busquen los límites, el coche cumple con lo esperable, sin alardes, pero también sin carencias remarcables. Y es en ciudad donde se saca el máximo partido a su tecnología híbrida, un entorno en el que se desenvuelve con menos agilidad que su predecesor por el mencionado aumento en las dimensiones de la carrocería

El C5 Aircross Hybrid 145 con el acabado básico You está a la venta por menos de 29.000 euros, que serían 4.000 euros más en el caso del más equipado de la gama, denominado Business. Son cantidades ajustadas por todo lo que ofrece esta nueva propuesta de Citroën, ya que se posiciona por encima de un Dacia Bigster, pero por debajo de otros protagonistas del segmento como el Renault Arkana, el Ford Kuga o el Mazda CX-5.

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Raúl Romojaro Perfil de Raúl Romojaro en Linkedin

Una vida sobre ruedas. De piloto (malo) de motocross a periodista deportivo en Diario AS, incluyendo una década en los grandes premios de MotoGP. Apasionado de los coches y las motos, en más de 35 años ha tenido el privilegio de probar unos cuantos cientos de unos y de otras. Ahora, director de Prisa Motor.

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