La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) es uno de los controles más importantes para garantizar que un coche puede circular con seguridad. Más allá de comprobar que la documentación está en regla o medir las emisiones, los técnicos revisan elementos esenciales cuyo mal estado puede aumentar el riesgo de accidente.
Con el paso de los años, el desgaste es inevitable, pero también lo es la obligación de reparar correctamente cualquier avería. Intentar ahorrar con soluciones improvisadas puede salir caro, no solo porque el vehículo no supere la inspección, sino porque algunos defectos afectan directamente a la seguridad.
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Aunque la mayoría de los automóviles que acuden a una estación de ITV presentan incidencias habituales derivadas del uso, de vez en cuando aparecen casos que llaman especialmente la atención.
Precisamente para recordar la importancia de mantener el vehículo en buen estado, una estación de ITV ha compartido en TikTok una recopilación de casos reales encontrados durante las inspecciones.
Un asiento mal fijado
Uno de los ejemplos más llamativos muestra un asiento sujeto al vehículo mediante bridas de plástico y cables eléctricos, en lugar de los anclajes previstos por el fabricante. A simple vista puede parecer una solución provisional, pero las consecuencias pueden ser muy graves.
El asiento forma parte del sistema de protección de los ocupantes. Debe permanecer firmemente unido a la estructura del vehículo para que el cinturón de seguridad pueda cumplir su función durante una frenada brusca o un impacto.
Cualquier fijación que no sea la original o una equivalente homologada supone un defecto de importancia y obliga a reparar el vehículo antes de volver a circular con normalidad.

Un parabrisas agrietado
Otro de los desperfectos detectados corresponde a un parabrisas completamente rajado, sobre el que alguien había colocado una lámina transparente con la intención de cubrir el daño. Sin embargo, este tipo de soluciones no están contempladas como una reparación válida.
El parabrisas aporta rigidez a la carrocería y contribuye al correcto funcionamiento de distintos sistemas de seguridad pasiva. Cuando presenta grietas de gran tamaño o estas afectan al campo de visión del conductor, la normativa exige su sustitución o una reparación profesional, siempre que el daño lo permita.

Sujetarlo con alambres no evita el problema
El sistema de escape también protagoniza uno de los casos más llamativos. En lugar de utilizar los soportes elásticos diseñados para absorber vibraciones, el tubo aparece sujeto mediante varios alambres enrollados.
Este tipo de fijación puede romperse por el calor o por las propias vibraciones del vehículo. Si el escape se desplaza o llega a desprenderse, además del ruido, pueden producirse fugas de gases, daños en otros componentes e incluso situaciones de peligro para el resto de usuarios de la vía.

Un disco de freno rayado
Las imágenes también muestran un disco de freno profundamente marcado, una situación que suele producirse cuando las pastillas han agotado completamente su material de fricción y el metal entra en contacto directo con el disco.
Además del deterioro de la pieza, esta situación reduce notablemente la capacidad de frenado y puede provocar un sobrecalentamiento del sistema. La sustitución del conjunto resulta imprescindible para recuperar el rendimiento previsto por el fabricante y garantizar una respuesta adecuada en una frenada de emergencia.

Esto es lo que se revisa en la ITV
La inspección técnica va mucho más allá de comprobar la documentación o medir las emisiones.
Durante la revisión se inspecciona el estado exterior de la carrocería para detectar daños, corrosión o elementos que puedan resultar peligrosos. Así como, todo el sistema de iluminación.
Uno de los apartados más importantes corresponde al sistema de frenado, donde se analiza el estado de los discos, las pastillas y el equilibrio de frenada entre las ruedas. A ello se suma la revisión de la suspensión y el estado de los neumáticos.
Otra de las comprobaciones habituales afecta al apartado medioambiental. La ITV analiza las emisiones contaminantes y el estado del sistema de escape. Además, en los modelos más modernos también se revisa el correcto funcionamiento de los sistemas electrónicos de asistencia a la conducción (ADAS) y del sistema de llamada de emergencia eCall.
Por último, aunque muchas veces pasa desapercibido, los técnicos realizan una inspección visual del compartimento del motor para detectar posibles fugas y comprobar el estado de distintos elementos mecánicos, además de verificar que los niveles de líquidos esenciales, como el aceite, el líquido de frenos o el refrigerante, no presenten anomalías evidentes.
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