El Peugeot 5008 es el coche más ambicioso de la gama de la marca francesa del Grupo Stellantis. Un SUV de carácter familiar, que mide 4,79 metros de longitud y ofrece el espacio necesario para este uso polivalente, incluyendo la disponibilidad de dos plazas traseras escamoteadas en el maletero.
El conjunto, como veremos a continuación, es muy convincente para quienes necesiten un automóvil de este estilo, capaz de cumplir bien en casi cualquier circunstancia y de una marca generalista. Esto último se traduce en una buena relación entra la calidad general del producto y su precio, que, en el caso de la versión de prueba GT Hybrid de 145 CV, se queda por debajo de los 40.000 euros. No es, desde luego, una cantidad baja, pero si ajustada a lo mucho que puede ofrece el nuevo Peugeot 5008.
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Estas son las cinco claves que argumentan que se trata de una alternativa a tener muy en cuanta dentro de su segmento:
Un diseño atractivo
La línea de diseño que Peugeot ha implementado en sus últimos modelos, de cualquier tipo, suele convencer a muchos potenciales compradores y en ella se basa buena parte de su éxito. El 5008 no es una excepción y se trata de un coche de esos que entran por los ojos. Tiene personalidad propia (en un mercado en el que cada vez más difícil encontrar propuestas realmente originales) y el empaque suficiente para adelantar un producto de calidad, incluso con aspiraciones de mirar cara a cara a competidores de posicionamiento de precio superior.
Interior amplio y de calidad
El nuevo 5008 aprovecha bien los casi tres metros de distancia entre ejes de los que disfruta. Es un coche generoso en habitabilidad, cómodo en todas sus cotas y con la posibilidad de utilizar, cuando sea necesario, dos asientos auxiliares en una tercera fila escamoteada en el maletero. Estas plazas son más aprovechables que en la mayoría de los casos, lo que no quiere decir que sean ideales para largos desplazamientos, pero sí cumplen para un uso ocasional incluso por adultos de talla media. Y si no se utilizan, el maletero ofrece casi 750 litros (que son 260 cuando se levanta la tercera fila) e incluso llegar a más de 1.800 litros con todos los respaldos abatidos.
La calidad percibida en el 5008 es muy alta, con una dotación tecnológica de primer nivel y soluciones incluso originales. Es el caso de la pantalla de 21 pulgadas, dividida en dos zonas y elevada sobre el salpicadero, una disposición que ayuda a minimizar los condicionantes del controvertido puesto de mando i-Cockpit ya habitual en la marca. Ahora la visión de la instrumentación mejora con independencia de la estatura del conductor, lo que no significa que en algunos casos siga siendo complicado ver perfectamente toda la superficie de la pantalla.

Otro detalle característico del modelo son los denominados i-Toggles, una suerte de atajos que se pueden programar en una pantalla a la derecha del conductor, para acceder de forma más rápida y sencilla a funciones como la navegación, las ayudas a la conducción, el climatizador… Es una pieza diferenciadora en una zona delantera del habitáculo que aporta originalidad por la disposición de sus elementos, además de la funcionalidad de un mayor espacio de almacenaje o la independencia entre el conductor y su acompañante.
Una mecánica que cumple sin más
El motor de gasolina de hibridación ligera de 48 voltios se monta en varios modelos de otras marcas de Stellantis. Se trata de un cuatro cilindros de 1,2 litros, que recibe la asistencia de una unidad eléctrica que aporta 21 kW (29 CV) alimentada por una batería de poco más de 0,40 kWh de capacidad útil.
Peugeot afirma que con esta solución el 5008 puede recorrer pequeñas distancias sin emisiones, pero en la práctica es difícil que así ocurra más allá de en maniobras. La reducción del consumo tampoco es especialmente reseñable, con un gasto homologado de 5,7 litros a los 100 kilómetros, que en realidad puede supera los siete litros con relativa facilidad. Lo que sí aporta esta tecnología Hybrid es el etiquetado Eco de la DGT, con las ventajas correspondientes en las ciudades con zonas de bajas emisiones.
Esta solución mecánica, que incluye un cambio automático de seis relaciones, se antoja más convincente en coches de otro posicionamiento que en el 5008. No es que el motor vaya mal… es solo que este modelo está por encima en todos los aspectos de una motorización más ajustada a propuestas menos refinadas. Su rumorosidad o potencia no satisfacen como el resto del conjunto, sin que ello quiera decir que el resultado sea malo. Simplemente, podría ser mejor con otro motor.
El equilibrio al poder
Una vez en marcha, el comportamiento del Peugeot 5008 es muy satisfactorio considerando su planteamiento familiar. Lejos de cualquier ambición deportiva (evidente), el coche pisa con solvencia en todo tipo de trazado, la suspensión se muestra equilibrada entre comodidad y efectividad, es agradable de conducir y también realmente válido para afrontar largos viajes por autovía a buen ritmo.

Prestacionalmente cumple sin alardes, sobre todo considerando que el conjunto puede subir de forma sustancial sus 1.700 kilos si se aprovecha toda su versatilidad, con siete ocupantes o su gran maletero cargado a tope. En esas condiciones le puede faltar algo de brío en aceleraciones o en exigencia mayores en carreteras secundarias, pero lo cierto es que sus 145 CV permiten rodar sin rechistar a la velocidad legal de las vías más rápidas.
Opción inteligente
Podemos concluir que el Peugeot 5008 es un coche esencialmente honesto. Cumple con lo que promete y a un precio interesante en la realidad del mercado español. Por 40.000 euros se accede a un familiar con carrocería SUV de habitabilidad generosa, una calidad general muy satisfactoria y una polivalencia de utilización que satisfará las necesidades de muchos usuarios. Y lo hace en aspectos tan esenciales como la tecnología, la seguridad y el comportamiento. Así que, poco más puede pedir.
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