Supercoches

El Mercedes AMG GT se descapota por partida doble

El GT Roadster entrega 476 CV y acelera de 0 a 100 en cuatro segundos, el GT C Roadster llega a los 557 CV y completa el sprint en 3,7 segundos.

Mercedes-AMG GT Roadster

Quien quisiera un AMG GT descapotable ahora tendrá la duda de cuál de las dos versiones elegir.

Parece que queda muy atrás en el tiempo el Mercedes SLS AMG, pero sin aquel no hubiera nacido su versión mini, el AMG GT, cuya familia no para de crecer. Ya sorprendió en el Goodwood Festival of Speed con el radical AMG GT-R y ahora, por fin, toca el turno de sus versiones descapotables.

Y en plural, sí, porque, junto con la variante base, denominada GT Roadster, llega una superior que incorpora además un nuevo nivel de potencia a la gama, la GT C Roadster.

Lo que ambos comparten es el nuevo techo de lona formado por tres capas y que se acciona de manera eléctrica. Tarda 11 segundos en abrirse o cerrarse y  realiza la operación a velocidades de hasta 50 km/h. Disponible en tres colores (beis, rojo y negro), está fabricada en un combinación de acero, magnesio y aluminio para evitar añadir mucho peso al conjunto.

Y aquí empiezan las diferencias en ambas versiones: el AMG GT Roadster pesa 1.595 kilos, mientras que el GT C Roadster marca 1.660 sobre la báscula, 65 kilos extra. Las razones que explican el sobrepeso, bastante obvias.

El “pequeño” monta un motor 4.0 V8 biturbo de 476 CV y 630 Nm de par máximo, va asociado a una caja de cambios automática de doble embrague y siete marchas y manda toda la fuerza al eje trasero a través de un diferencial autoblocante mecánico. La suspensión deportiva AMG se encarga de digerir las irregularidades del asfalto, y de frenar se encargan unos discos de 360 mm situados tras las llantas de 19 pulgadas en ambos ejes. Con dicho arsenal acelera de 0 a 100 en cuatro segundos y alcanza una velocidad máxima de 302 km/h.

El GT C Roadster, por su parte, cuenta con el mismo bloque 4.0 V8 biturbo, pero afinado para entregar 554 CV de potencia y 680 Nm de par. La transmisión es la misma, pero con un ajuste específico, el diferencial autoblocante es electrónico y la suspensión es AMG Ride Control. También los frenos son algo mayores, con 390 mm de diámetro.

Cuenta con bastantes añadidos que mejoran su comportamiento dinámico. El eje trasero está ensanchado y, además, es direccional; añade el modo de conducción Race a los cuatro habituales (Sport, Sport Plus, Individual y Comfort) y monta un escape AMG Performance.

El resultado de tal compendio es un sprint 0-100 en 3,7 segundos y una velocidad punta limitada electrónicamente a 316 km/h.

Volviendo a los elementos comunes entre ambas versiones, lucen en el frontal la parrilla AMG de competición (que ya tenían AMG GT R y AMG GT 3), formada por 15 listones verticales y aberturas que se pueden abrir o cerrar de manera eléctrica para ajustar la ventilación y el flujo del aire en función de la situación.

Se presentarán en el Salón del Automóvil de ParísEl Mercedes AMG GT se descapota por partida doble donde probablemente se conozcan más detalles como su fecha de comercialización y su precio.

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