Recorro Madrid en el Alfa Romeo 33 Stradale, un deportivo de dos millones de euros del que solo se fabricarán 33 unidades

Es la primera creación del departamento de coches fuera de serie de la marca italiana y se inspira en el modelo original de 1967.

ALFA 33 STRADALE

Revuelo de peatones en los semáforos, adolescentes grabando con móviles a su paso, miradas del resto de los conductores… Expectación y sorpresa. Es lo que despierta estos días circulando por Madrid el Alfa Romero 33 Stradale, el coche deportivo que la marca italiana del Grupo Stellantis ha llevado hasta la capital de España.

Se trata de la unidad cero de este modelo único que homenajea al original con la misma denominación de 1967. Este ejemplar no se venderá y se conservará en el museo de Alfa en Arese, porque está llamado a ser un coche de colección con la exclusividad que le otorga su precio de dos millones de euros y una fabricación artesanal limitada a otras 33 unidades.

La producción se realiza en colaboración con los especialistas de Carrozzeria Touring Superleggera, pero su concepción es obra del equipo que lidera Alejandro Mesonero-Romanos. El madrileño goza de un contrastado prestigio en el sector, avalado por su trayectoria en marcas como Seat o Dacia. Ahora, como jefe de diseño de Alfa Romeo, afronta el desafío de recuperar la tradición de los modelos de la denominada Bottega Fuoriserie (taller fuera de serie, en italiano) que arranca con este 33 Stradale.

Mesonero-Romanos explicó también en Madrid la génesis de su última creación, el desarrollo del proyecto y su excepcionalidad. El diseñador habla con pasión y entusiasmo de lo que supone un automóvil creado para rendir un tributo a la historia de Alfa Romeo, a su deportividad, a la belleza, a la personalización y a la atención por el detalle. Cada una de las 33 unidades, ya vendidas, se elabora en colaboración su propietario, que trabaja con los especialistas de la marca en cada uno de los aspectos que puede adaptar a sus gustos o necesidades.

Alejandro Mesonero-Romanos
Alejandro Mesonero-Romanos, en Madrid junto a su creación.

Un automóvil excepcional

La producción tan limitada de este 33 Stradale no responde tan solo a un concepto de exclusividad. También es una exigencia para poder fabricar un coche tan especial en todos los sentidos. Su diseño anticipa esta condición, con un estilo cupé con puertas de accionamiento vertical que genera admiración. Cada uno de sus matices ha sido estudiado en profundidad por el equipo de Mesonero-Romanos para conseguir esa comunión entre deportividad, aerodinámica y belleza.  

Su interior biplaza también se ciñe a este pliego de condiciones. Son decenas lo guiños a la historia de la marca que se encuentran en su cuidado habitáculo, que sin renunciar a tecnologías imprescindibles hoy en día, se desmarca de una digitalización excesiva. Aparecen mandos, controles y detalles que reafirman que este es un coche diferente, comenzando por un volante completamente redondo (lo que empieza a ser poco frecuente en la industria actual) y carente de cualquier otro aditamento o función.

Alfa 33 Stradale

La mecánica se basa en un motor de gasolina V6 biturbo de tres litros (aunque esta disponibles una variante eléctrica), capaz de entregar 620 CV. Este rendimiento llega a las ruedas posteriores, como no podría ser de otro modo, a través de una caja de cambios de ocho velocidades y con un diferencial electrónico de deslizamiento limitado. La velocidad máxima registrada por el 33 Stradale es de 333 km/h, con una acleración de 0 a 100 km/h en menos de tres segundos.

La estructura monocasco está fabricada en fibra de carbono de alta resistencia, un chasis puesto a punto para tolerar las más elevadas exigencias dinámicas. De hecho, el probador del proyecto, y también propietario de la tercera unidad del 33 Stradale, ha sido Valtteri Bottas, piloto de Fórmula 1 que avaló las altas capacidades del vehículo en una utilización al límite, incluso en circuito. Es así gracias a soluciones como los frenos carbocerámicos, la suspensión electrónica activa o una dirección semivirtual en ambos ejes.

De paseo por Madrid

Alfa Romeo facilitó a una serie de periodistas la experiencia de recorrer el centro de Madrid con el 33 Stradale. Al tratarse de un coches tan exclusivo y costoso, su conducción estaba reservada a un colaborador de la marca, que ha participado en su desarrollo y lo conoce a la perfección. Además, el deportivo circulaba protegido por dos turismos, delante y detrás, con el fin de evitar cualquier tipo de incidente.

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Con el copilotaje y las apreciaciones del conductor italiano se pudo comprobar que, a pesar de su talente marcadamente deportivo, es un automóvil relativamente sencillo de manejar, menos radical que otras propuestas similares. Entrar y salir de su habitáculo exige cierta agilidad, la altura al suelo es la propia de coches de su estilo. La apertura vertical de la puerta desde el interior requiere igualmente de pericia, mientras que el ambiente interior logra trasladar a sus ocupantes a toda la tradición de la marca.

Las calles de una gran ciudad no son el escenario adecuado para exprimir el potencial del 33 Stradale. Aunque el sonido de su poderoso motor y breves aceleraciones anticipan de puede ser capaz este superdeportivo en la carretera adecuada y en buenas manos. También es más cómodo de lo que podría pensarse, mientras que el cuidado de cada uno de los detalles del habitáculo resulta evidente y reafirma su exclusividad.

Eso sí: que nadie espere discreción un automóvil que hace girar las cabezas a su paso…

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