Hacer realidad un coche no es una tarea sencilla, mucho menos si no se trata de una gran compañía, si no de una empresa pequeña, y si su proyecto no es un coche cualquiera, si no un deportivo de alto rendimiento. Es el caso del Nichols N1A, que fue anunciado en 2023 y ha necesitado tres años para comenzar la producción de sus primeras unidades.
El tiempo de espera ha merecido la pena, ya que el sucesor espiritual del McLaren M1A ha cumplido con todo lo que prometió en su día: un descapotable de altas prestaciones, de aroma clásico y con un diseño espectacular.
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Su imagen llama la atención, con unas formas suaves y redondeadas que parecen sacadas del mundo de la competición de los años 60, unas proporciones muy atléticas, un parabrisas en forma de cúpula, una vistosa barra de seguridad tras las dos plazas y grandes tomas de aire posteriores que redirigen el flujo hacia el motor.
Tiene unas dimensiones muy compactas y es extremadamente ligero. Su longitud es de 4,30 metros, su anchura llega a los 1,76 metros y su altura es de 99 centímetros; mientras que la distancia entre ejes es de 2,45 metros. Es todo un peso pluma que marca menos de 900 kilos en la báscula.
Dos motores a elegir
En el apartado mecánico, Nichols ofrece un motor base, que los clientes pueden reemplazar por otro de mayor rendimiento de manera opcional.
De fábrica equipa un motor V8 atmosférico Chevrolet de 6,2 litros, que desarrolla una potencia de 475 CV a 6.000 rpm y un par máximo de 637 Nm 4.600 rpm. Se combina con una caja de cambios manual de seis velocidades desarrollada por la propia compañía y gracias a ello es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos.
Como opción, puede equipar un propulsor más radical basado en el LS7 de 7,0 litros, también atmosférico y de General Motors, que eleva la potencia hasta los 700 CV a 6.500 rpm, mientras que el par alcanza los 813 Nm a 5.200 rpm.
Todo el aspecto técnico se ha cuidado al máximo, con el objetivo de ofrecer un vehículo centrado en la conducción pura al estilo de la vieja escuela.
Cuenta con un chasis de alto rendimiento fabricado en aluminio unido mediante adhesivos estructurales y reforzado con fibra de carbono, la carrocería está hecha a base de paneles de fibra de carbono, en el eje delantero monta llantas de 19 pulgadas con neumáticos de sección 245 y en el eje trasero equipa llantas de 20 pulgadas con neumáticos de sección 305, en ambos casos Michelin Pilot Sport Cup 2.
En cuanto a suspensión, equipa un esquema independiente tanto en el eje delantero como en el trasero, con configuración de doble triángulo y barras estabilizadoras. La dirección es de tipo cremallera y el sistema de frenos es de competición.
A pesar de su enfoque purista, no deja de lado los sistemas de asistencia al conductor, incluyendo control de tracción, dirección asistida y un sistema ABS, aunque en todos los casos siempre de manera opcional.
John Minett, CEO de Nichols Cars, ha declarado: “Comenzar la producción de nuestros primeros N1A para clientes es un hito importantísimo para todo el equipo de Nichols. El proceso de desarrollo ha sido sumamente gratificante, sobre todo porque hemos compartido el coche abiertamente con clientes, pilotos de carreras y medios de comunicación. La respuesta ha sido abrumadoramente positiva, y esos comentarios han sido fundamentales para perfeccionar el prototipo y convertirlo en el superdeportivo que estamos fabricando ahora”.
Como máximo se van fabricar de 150 unidades del Nichols N1A, con precios a partir de 450.000 libras esterlinas, que al cambio actual son unos 520.000 euros. De la edición de lanzamiento inicial, el ‘Icon 88’, solo verán la luz 17 ejemplares con un precio a partir de 500.000 libras esterlinas, unos 577.000 euros.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
