La década de 1950 dejó algunos de los automóviles más extravagantes de la historia. Diseñadores estadounidenses y carroceros europeos experimentaban entonces con ideas difíciles de imaginar en un vehículo fabricado en serie.
Uno de aquellos proyectos sobrevivió durante más de 70 años como una pieza irrepetible. Ahora ha aparecido por primera vez en una subasta pública y su nuevo propietario ha tenido que pagar una cifra millonaria.
Un precio escandaloso para un coche único
El protagonista es el Cadillac Elegante de 1953, un concept car del que únicamente existe una unidad y que Kruse Auctions acaba de adjudicar por 1,4 millones de dólares, alrededor de 1,2 millones de euros al cambio actual.
Identificado como el lote 620, el automóvil salió a la venta durante la 56ª Auburn Auction & Show, celebrada en Indiana. Era además la primera vez desde su creación que se ofrecía públicamente al mejor postor.
El resultado establece un nuevo récord para un Cadillac vendido en una subasta pública. Hasta ahora, la referencia correspondía a un V-16 Fleetwood Aerodynamic Coupe de 1934, adjudicado por 940.000 dólares.
Su valor se explica en buena medida por una combinación difícil de repetir: carrocería construida artesanalmente en Italia, numerosos componentes chapados en oro, soluciones técnicas avanzadas para su época y una producción limitada exactamente a un ejemplar.

De Estados Unidos a un carrocero italiano
El proyecto nació de la imaginación del artista comercial Harry Birdsall, que quería desarrollar un coupé descapotable de lujo completamente diferente a los modelos que Detroit producía durante aquellos años.
Junto a su amigo Joe Mascari eligió como base un Cadillac Series 62 de 1953, con una batalla de 126 pulgadas, unos 3,20 metros. También conservaron su motor V8 de 331 pulgadas cúbicas, aproximadamente 5,4 litros, y la transmisión automática Hydra-Matic de cuatro velocidades.
Birdsall realizó los primeros bocetos y posteriormente recurrió a Albrecht von Goertz, que acababa de abrir su propio estudio en Nueva York. Kruse Auctions señala que probablemente fue el primer diseño automovilístico desarrollado desde aquellas instalaciones.
El nombre de su autor terminaría adquiriendo mucha más relevancia poco después. Von Goertz fue contratado para diseñar los BMW 503 y 507, este último convertido actualmente en uno de los modelos clásicos más reconocibles de la firma alemana.
Con el diseño terminado, la construcción se encargó a Carrozzeria Rocco Motto, en Turín. Allí se fabricó artesanalmente la carrocería de aluminio que convertiría la plataforma estadounidense en un automóvil de proporciones claramente europeas.
Dos años y medio de trabajo y 30.000 dólares
Completar el Elegante necesitó alrededor de 30 meses y 30.000 dólares, una cantidad extraordinaria a mediados de los años cincuenta.
La transformación fue mucho más allá de instalar una carrocería diferente. El chasis fue aligerado y rebajado ocho pulgadas, algo más de 20 centímetros, para conseguir una silueta considerablemente más baja.
Entre sus elementos más llamativos aparecen las piezas de bronce realizadas específicamente para el vehículo y posteriormente chapadas en oro, además del parabrisas envolvente con pequeñas entradas de ventilación incorporadas.
Todavía más sorprendente era su techo. El Elegante disponía de un techo duro retráctil accionado hidráulicamente que podía desaparecer en la parte posterior del automóvil, una solución especialmente sofisticada para 1955.
Para manejarlo se aprovechó el sistema Electro-Hydraulic de Cadillac, utilizado también para las ventanillas. En el habitáculo destacaban el abundante cuero y un peculiar volante transparente fabricado en Lucite.

El coche dorado que llegó a Nueva York
Tras regresar a Estados Unidos, el Elegante hizo su debut público en el New York International Auto Show de 1955, donde fue expuesto sobre una plataforma giratoria.
Birdsall conservó su creación hasta su fallecimiento en 1960, a los 49 años. Después pasó a Mascari y posteriormente por otras manos hasta terminar en poder del empresario Stan Marks.
La familia Birdsall intentó recuperarlo en varias ocasiones, pero su propietario se negó a venderlo. Hubo que esperar hasta 1992 para que Richard “Dicky” Birdsall, hijo menor de Harry, pudiera finalmente comprar el coche que había creado su padre.
Una restauración que necesitó 16 años
Para entonces, décadas de uso y almacenamiento habían dejado huella en la carrocería. Dicky, experimentado en la fabricación y restauración de vehículos personalizados, inició un proceso destinado a devolverlo a su configuración original.
La tarea necesitó nada menos que 16 años. Además de recuperar correctamente su aspecto, se trabajó sobre la mecánica para devolverla a unas condiciones de funcionamiento equivalentes a las que presentaba cuando fue construido.
El resultado reapareció públicamente en el Amelia Island Concours d’Elegance de 2014, donde consiguió el People’s Choice Award. Posteriormente participó de manera limitada en otros acontecimientos antes de volver a quedar fuera del mercado.

El comprador se lleva mucho más que el coche
La venta de Auburn incluye también parte importante de la documentación acumulada durante su historia. El nuevo propietario recibe fotografías tomadas durante la construcción en las instalaciones de Motto y durante su presentación en Nueva York.
El lote incorpora asimismo imágenes de la restauración, una copia del artículo original de The New York Times, la portada de MotorSports donde apareció en 1955 y una reproducción a escala realizada por Brausi, limitada a 200 unidades.
Hay incluso un remolque cerrado Pegasus Race construido específicamente para transportarlo, equipado con aire acondicionado y portón elevador eléctrico para facilitar las operaciones de carga y descarga.
Todo ello acompaña al vehículo que, más de siete décadas después de su creación, ha salido por primera vez a una subasta pública y ha encontrado comprador por 1,4 millones de dólares.
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