Los motores turbo han dominado el mercado europeo durante muchos años, pero, hace unas décadas, esta tecnología era completamente desconocida para los conductores.
Bien es cierto que los primeros modelos de producción con turbo fueron el Oldsmobile Jetfire y el Chevrolet Corvair Monza Spyder, ambos lanzados en 1962. No obstante, eran vehículos estadounidenses. Europa dudaba si invertir en aquella nueva tecnología… hasta BMW contradijo el espíritu de aquella época.
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Hasta mediados de los 70, en Europa, la inmensa mayoría de los coches estaban equipados con motores atmosféricos. En 1973, la crisis del petróleo que se desató en octubre tenía al mundo del motor en vilo: en Alemania, por ejemplo, se decretaron cuatro domingos sin coches y un límite de velocidad de 100 km/h en las autopistas durante seis meses.
Un mes antes de aquello, en el Salón del Automóvil de Fráncfort, BMW presentó la Serie 02 y hubo un modelo que destacó por encima del resto: el Turbo 2002. No sólo era el primer vehículo que lucía los colores de las carreras cuando la división M se dedicaba, únicamente, a los coches de competición.

BMW 2002 Turbo: precursor y pionero
Sin saberlo, se acababa de convertir en el precursor de todos los motores de combustión interna con turbo y en el pionero de todos los modelos de producción, de todas las marcas, que apostarían (y apuestan) por esta tecnología.
El BMW 2002 Turbo rompió moldes y se colocó en lo más alto de la gama del Serie 02. La versión más potente medía 4,22 metros de largo y 1,630 de ancho: llamaban la atención sus pequeñas llantas de 13 pulgadas.

Motor M10 y turbo KKK
Lo más interesante del BMW 2002 Turbo se escondía en su interior. Estaba equipado con el probado motor de cuatro cilindros de la casa bávara: el M10 en línea de dos litros, que estaba acompañado del turbo Kühnle, Kopp y Kausch (KKK). Con él se ganaba 40 CV y 63,5 Nm.
Así las cosas, el BMW 2002 Turbo entregaba 170 CV a 5800 rpm y 240 Nm a 4000 rpm. La caja de cambios era manual con cuatro velocidades, aunque, opcionalmente, podía equipar una de cinco. Hacía el 0-100 km/h en siete segundos (una buena cifra para los años 70) y su velocidad máxima era de 211 km/h.

Poco más de 1.500 unidades
Conducir el BMW Turbo 2002 requería cierta pericia porque el ‘lag’ retrasaba la entrada en acción del turbo hasta las 4000 rpm. Lo cierto es que no fueron muchos los que se decantaron por este modelo: hasta junio de 1975, cuando se detuvo su producción, se fabricaron 1.672 unidades. La crisis del 73 empujó a los conductores a comprar modelos más eficientes.
Ahora, el valor del BMW Turbo 2002 ha crecido con bastante rapidez. Debido a esos niveles de producción, es difícil encontrar una unidad: hay muy pocas disponibles y las que salen al mercado de segunda mano superan, con facilidad, los 100.000 euros.
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