En un momento en el que los fabricantes buscan diferenciarse a golpe de software, pantallas y asistentes cada vez más sofisticados, una idea aparentemente sencilla ha logrado captar la atención global.
Un breve video grabado en plena circulación urbana muestra un coche eléctrico activando el intermitente. Hasta ahí nada extraño. Lo llamativo llega justo después: en la parte trasera se enciende una gran flecha luminosa que indica, de forma explícita, un cambio de sentido.
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El clip se ha difundido como la pólvora en redes sociales y foros especializados, no tanto por su espectacularidad sino por la pregunta que deja en el aire: ¿se trata de un avance lógico en la comunicación entre vehículos o de un exceso visual difícil de asimilar?
Una señal que va un paso más allá
La escena es clara. Antes de completar la maniobra, el conductor activa los intermitentes convencionales y, de manera simultánea, aparece en la zaga un símbolo luminoso en forma de U invertida en la zaga del coche. El mensaje es directo: advertir que el coche va a realizar un giro completo.
En entornos urbanos densos, donde coches, motos, bicicletas y peatones conviven en pocos metros, anticipar una maniobra de este tipo puede resultar clave. Quienes defienden esta solución sostienen que clarificar las intenciones del conductor reduce reacciones tardías, frenazos innecesarios y situaciones de riesgo.
A favor o en contra
Para sus partidarios, el tráfico actual necesita mensajes más explícitos. No todos los conductores interpretan de la misma manera un intermitente en una rotonda o en una vía urbana congestionada, y una indicación inequívoca podría reducir dudas y maniobras bruscas.
En el lado contrario, las voces críticas recuerdan que las calles ya están saturadas de estímulos como señales, semáforos, paneles luminosos y publicidad. Introducir nuevos códigos sin una estandarización previa podría generar confusión, especialmente entre quienes no estén familiarizados con su significado.
Además, muchos accidentes por alcance no se deben a la falta de señalización, sino a distracciones o a una distancia de seguridad insuficiente.
Innovación real o accesorio llamativo
La discusión se intensifica al analizar el origen del sistema. Todo apunta a que el coche del vídeo pertenece a una marca china (HiPhi) conocida por su enfoque futurista y por integrar tecnologías poco habituales en el mercado europeo. Sin embargo, no está claro si esa flecha trasera forma parte del equipamiento original o si se trata de un elemento añadido posteriormente.
El tamaño del indicador y su visibilidad han alimentado las dudas. Aunque su integración parece cuidada, algunos expertos apuntan a que podría tratarse de un accesorio no homologado, algo que en Europa abriría un frente legal importante.
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