Hay conductores que conocen el significado del punto rojo o del punto amarillo que aparece en algunos neumáticos. Sin embargo, hay otra marca mucho menos conocida que suele pasar completamente desapercibida: un pequeño círculo blanco pintado sobre la propia llanta.
A simple vista parece una pegatina o una marca realizada durante el transporte. De hecho, muchos propietarios creen que debería retirarse al estrenar el coche. Pero no. Tiene una función técnica y está relacionada con el proceso de montaje de la rueda.
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Una marca distinta a la del neumático
En las imágenes puede verse perfectamente cómo el punto blanco de la llanta convive con el punto rojo y el punto amarillo del neumático. Aunque parecen formar parte del mismo sistema, no indican exactamente lo mismo.

Los puntos rojo y amarillo los aplica el fabricante del neumático durante el proceso de producción para señalar determinadas características del equilibrio y de la uniformidad de la cubierta.
El círculo blanco, en cambio, pertenece a la llanta y sirve como referencia de montaje para facilitar el ensamblaje del conjunto rueda-neumático y conseguir el mejor equilibrado posible.
El objetivo es usar menos contrapesos
Ni los neumáticos ni las llantas son absolutamente perfectos. Aunque las tolerancias de fabricación son mínimas, siempre existen pequeñas diferencias de peso entre unas zonas y otras.

Por eso, durante el montaje, los operarios utilizan estas marcas de referencia para orientar correctamente ambas piezas y conseguir que esas pequeñas variaciones se compensen entre sí. El resultado es un conjunto que necesita menos plomos de equilibrado, reduce las vibraciones y mejora la suavidad de rodadura.
Una marca que casi nadie llega a ver
Lo curioso es que la mayoría de los conductores nunca descubre este detalle. Con los kilómetros, el polvo de los frenos, los lavados o simplemente el paso del tiempo, el punto blanco suele desaparecer o pasar completamente inadvertido.
Es uno de esos pequeños secretos que esconden los coches modernos. Igual que ocurre con los puntos rojo y amarillo del neumático, detrás de un simple círculo pintado hay horas de ingeniería destinadas a conseguir algo tan sencillo como que el coche ruede con mayor precisión desde el primer kilómetro.
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