Los drones se han convertido en una herramienta clave para la Policía y la DGT. Permiten una vigilancia más amplia y complementan el trabajo de los agentes sobre el terreno. Gracias a su capacidad para ofrecer imágenes en tiempo real desde el aire, facilitan la detección de infracciones y situaciones sospechosas con mayor rapidez, además de mejorar la coordinación de los operativos.
En eventos como carreras deportivas, su importancia es aún mayor. La gran cantidad de personas y vehículos hace que el control desde tierra sea mucho más complicado. Por lo tanto, estos dispositivos permiten tener una visión global y reaccionar con mayor rapidez ante cualquier incidencia.
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Esto es precisamente lo que ocurrió en el Circuito de Barcelona-Catalunya durante el Gran Premio de Cataluña de MotoGP, celebrado el pasado 17 de mayo. Uno de los drones de los Mossos d’Esquadra pilló ‘in fraganti’ a un hombre mientras cometía un delito. Tal y como se aprecia en las imágenes, el individuo estaba robando en el interior de varios vehículos.
Según detallan medios locales, el sospechoso, de 29 años, fue detectado por la Unidad de Drones mientras rompía los cristales de varios coches estacionados en las inmediaciones del circuito.
Así es como actuaba
Los dispositivos aéreos siguieron sus movimientos en todo momento, lo que permitió a las patrullas interceptarlo cuando intentaba huir en coche. Tras su detención, los agentes hallaron guantes, una herramienta para fracturar los cristales y varios objetos presuntamente sustraídos.
Su forma de actuar era simple: con un guante negro, se acercaba a los coches, rompía el cristal y sustraía los objetos del interior. Lo que no sabía es que, aunque actuaba con cuidado para que nadie le descubriera, tenía un dron sobrevolando por encima que registraba toda la escena.
Los Mossos d’Esquadra difundieron las imágenes a través de su cuenta en X, donde detallaron el operativo y confirmaron que el ladrón fue localizado y detenido en Granollers, cerca del circuito, en el marco del dispositivo de seguridad desplegado durante el GP.
‘El ladrón del pollo frito’
Este caso no es un hecho aislado. Los robos en el interior de vehículos son cada vez más habituales, especialmente en lugares con gran afluencia de personas y coches, como eventos deportivos o aparcamientos de centros comerciales.
En estos entornos, los conductores suelen relajarse más y bajar la guardia, dejando objetos a la vista o confiando en que nada ocurrirá en espacios tan transitados. Sin embargo, ni la presencia de otras personas ni las cámaras de seguridad evitan que este tipo de delitos se sigan produciendo.
Un ejemplo reciente se ha producido en el centro comercial Westfield Parquesur, en Leganés (Madrid), donde un individuo estuvo varios días merodeando por los aparcamientos para cometer robos en el interior de vehículos. Su estrategia era similar: actuaba con discreción, aprovechando los momentos de mayor afluencia para pasar desapercibido entre los coches y fijándose en aquellos en los que había objetos de valor visibles.
En este caso, además, utilizaba un inhibidor de frecuencia para bloquear el cierre de los vehículos. Esto le permitía acceder sin necesidad de forzar puertas o cristales. De este modo, llegó a sustraer teléfonos móviles, gafas de sol, dinero en efectivo e incluso un cubo de pollo frito de un establecimiento cercano. De ahí el curioso apodo de ‘el ladrón del pollo frito’.
Las cámaras de seguridad permitieron identificar al sospechoso y preparar un dispositivo policial para su detención cuando regresó al lugar. Un desenlace muy parecido a lo ocurrido en el Circuito de Barcelona-Catalunya, donde la tecnología, en este caso los drones, volvió a ser clave para detectar el delito y facilitar la rápida actuación policial.
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La comunicación y la escritura han estado presentes en su vida desde que era muy pequeña. Por ello, se lanzó a estudiar periodismo y comunicación audiovisual en la URJC, dando sus primeros pasos en la revista Cuore. Ahora, en Prisa Motor, combina dos de sus pasiones: la edición de vídeos y los coches.
