Cuatro coches que explican por qué soñamos con un SUV ‘premium’

BMW X1, Mercedes GLA, Range Rover Evoque e Infiniti QX30. Cuatro todoterrenos de tamaño medio (y de prestigio) con cambio automático y tracción 4×4.

Cuatro coches que explican por qué soñamos con un SUV ‘premium’

Los cuatro modelos de la comparativa, juntos. / César Lucas Abreu

Objetos de deseo. Los cuatro SUV de esta prueba ofrecen uno de los cócteles más deseados por muchos compradores europeos, aunque solo algunos se los pueden permitir. Son los BMW X1 xDrive 2.0d, Mercedes GLA 220d 4Matic, Range Rover Evoque 2.0 TD4 4×4 e Infiniti QX30 2.2DAWD. Todos reúnen carrocerías de línea todoterreno y tamaño compacto para cumplir en ciudad y carretera, y la mecánica idónea para disfrutarlas.

Montan motores turbodiésel sobrados de potencia, cambios automáticos a la última (con siete y hasta nueve marchas accionables desde el volante) y la tracción 4×4 para poder hacer excursiones en familia fuera del asfalto y garantizar la movilidad en climatologías adversas.

Y, por último, disfrutan el plus de imagen de las marcas premium. Pero tan atractivo paquete presenta como inconveniente el precio, que se dispara hasta 40.000 euros, una cifra excesiva para su tamaño.

Se impone el BMW X1, que, aunque no presenta la imagen más seductora, es el más completo de estos cuatro SUV. Tiene el motor más brillante, las mejores prestaciones y el comportamiento más eficaz para quienes disfrutan conduciendo.

Ofrece el interior más amplio y práctico, y el maletero más generoso para cumplir como familiar. Además, cuesta como sus rivales y tiene la gama más completa, con versiones de gasolina de 136 a 231 CV (de 32.100 a 45.700 euros) y turbodiésel (30.950 a 44.600).

Le sigue el Mercedes GLA, igualado con el Range. Prima más el diseño que la funcionalidad, pero destaca por su línea estilizada con silueta de cupé y explota en su frontal toda la fuerza de la estrella. Además, añade un interior moderno y con clase, aunque con unas plazas traseras mejorables.

Demuestra un buen comportamiento y los precios son como los de sus rivales. Se ofrece con cuatro versiones de gasolina de 122 a 381 CV (desde 29.900 a 66.400 euros) y dos CDi turbodiésel de 136 a 177 CV (de 31.900 a 40.300).

El Range Rover Evoque empata con el GLA y se ha convertido en un icono del diseño que ha creado su propia categoría, un paso por encima de los demás SUV premium de su tamaño. Aporta una imagen imponente que le hace parecer mayor y mejor que sus rivales, un interior amplio y bien presentado, un comportamiento conseguido dentro y sobre todo fuera del asfalto y una calidad de conducción sobresaliente.

Le penaliza el precio, porque cuesta un 10% más que sus rivales y no viene más equipado. Se vende con dos motores turbodiésel de 150 y 180 CV (de 35.500 a 41.900) y uno de gasolina con 240 CV (47.400).

El Infiniti QX30 es cuarto, pero a solo un punto de los dos anteriores. Comparte la base mecánica del GLA, incluida su silueta, pero con un diseño propio que le distingue entre los SUV. Y mantiene un funcionamiento correcto, las mismas carencias de espacio en las plazas traseras y precios similares.

Se vende solo con un motor diésel de 170 CV (desde 39.990 euros), aunque tiene un generoso descuento de 6.000 euros si se financia la compra con la marca.

CONDUCCIÓN

Los cuatro tienen motores brillantes que mueven con brío el peso y los rozamientos de la tracción 4×4, e incluyen cambios automáticos a la última para sacarles todo el partido. El mejor es el del BMW, un 2.0 de 190 CV con ocho marchas que, aparte de ser el más potente, sube hasta 5.000 vueltas, una cota casi de motor de gasolina y fuera del alcance de sus rivales.

Pero lo curioso es que resulta tan progresivo al acelerar que parece menos instantáneo que el Mercedes y el Infiniti, aunque ofrece unas prestaciones superiores a todos.

Estos dos SUV comparten mecánica, un 2.2 de la marca alemana con cambio de doble embrague y siete marchas, pero el del GLA es una evolución de 177 CV, frente a los 170 del QX30. Lo mejor de ambos es la respuesta inmediata al acelerador, a lo que ayuda el cambio: tienen fuerza desde 1.800 vueltas y suben hasta 4.500. Y resultan muy ágiles y agradables de conducir.

SUV Range Rover Evoque

Interior del Range Rover Evoque. / César Lucas Abreu

El Evoque estrena el nuevo 2.0d Ingenium, de respuesta más convencional: empuja bien hasta 4.000 vueltas, pero a 4.200 pasa de marcha. Además, es menos inmediato al acelerador y la caja de nueve marchas no ayuda: le obliga a hacer más cambios y no parece tan rápida como las de sus rivales. Y aunque corre bien, acelera con menos nervio.

El BMW domina también en estabilidad y apenas se distingue de los turismos de su tamaño en que es más alto. Pero obedece al volante al instante, muestra unas inercias comedidas y ofrece una efectividad y aplomo en curva superiores a sus rivales.

El Mercedes y el Infiniti comparten también chasis y suspensiones, pero con reglajes y ruedas diferentes (la unidad de pruebas del GLA llevaba llantas de 19 pulgadas, y el QX30, de 18). Los dos tienen direcciones lentas que obligan a girar más el volante en las curvas, aunque el primero se comporta un poco mejor. Así, ambos se inclinan en los virajes, pero el GLA es más preciso y aplomado al trazar, en parte también por el mayor tamaño de las ruedas.

El Evoque es el que tiene más mentalidad todocaminos y, al venir de serie con neumáticos mixtos, pierde algo de agarre y velocidad de paso por curva en asfalto. Pero, como la dirección es muy directa, entra bien en los giros y, aunque balancea en apoyos fuertes, resulta ágil y da confianza.

Las ruedas mixtas le penalizan también al frenar, porque tarda más en parar que sus rivales, que están muy igualados. En cambio, el Range y el BMW ofrecen una calidad de conducción algo superior, con un tacto y mandos más suaves y precisos, y una rodadura exquisita.

El Evoque aprovecha sus ruedas mixtas y el sistema Terrain Response, con cuatro programas de uso en campo, para imponer con claridad sus recursos en conducción 4×4. Le sigue el X1, con una electrónica muy avanzada, pero, al igual que el GLA y el QX30, muestra un perfil más cercano a los turismos y poco compatible con complicaciones en el campo.

CONSUMOS

Los consumos en la prueba han sido casi idénticos en el BMW, el Infiniti y el Mercedes: no llegan a siete litros en conducción suave y suben a nueve en tráfico urbano y cuando se estiran más las marchas. El Evoque ha gastado en torno a un litro más en iguales condiciones.

Las emisiones de CO2 son similares: 128 g/km el QX30, 129 g/km el X1, 130 g/km el GLA y 134 g/km el Evoque.

BMW x1

VIDA A BORDO

Los cuatro SUV son amplios delante e incluyen unas buenas butacas, aunque algo estrechas para tallas grandes en el X1, y con banquetas cortas y mejorables en el QX30. Pero sorprende el Evoque, porque, a pesar de su imagen de todoterreno, ofrece el puesto de conducción más parecido a los turismos, con las piernas estiradas y una postura al volante más deportiva.

El BMW es el más amplio y habitable para el uso familiar, y tiene las mejores plazas traseras, tanto en anchura como en espacio para las piernas. Así, está mejor dotado para alojar tres adultos y se ofrece con la banqueta posterior regulable en longitud (414 euros), que permite variar el reparto del espacio y ampliar el maletero.

Le sigue el Evoque, que es también bastante ancho, aunque no lo aprovecha al máximo, porque deja un espacio entre las puertas y los laterales de la banqueta, y además tiene menos espacio para las piernas que el BMW.

El Mercedes y el Infiniti son los más justos y resultan incómodos para tres adultos, porque tienen una línea casi de cupé y, aparte de que se toca con la cabeza en los laterales del techo, les falta espacio en la zona de las rodillas si se mide más de 1,80 metros. Por lo demás, el Range tiene mejores huecos para objetos, con posavasos, bolsas más grandes en las puertas y un cofre enorme en el apoyabrazos central.

Al margen de las cifras oficiales, el mejor maletero según nuestras mediciones es también el del X1, gracias en parte a un doble fondo muy aprovechable de 120 litros que ocupa el hueco de la rueda de repuesto. Además, como el portón posterior tiene una línea más vertical, ofrece más espacio suplementario cuando se quita la bandeja y se llena hasta el techo.

Le sigue en capacidad el Evoque, y el GLA y el QX30 se quedan claramente por detrás, porque, al ser SUV que derivan de coches compactos, tienen maleteros más pequeños. Todos permiten abatir los respaldos en dos partes, salvo el BMW, que lo hace en tres (40/20/40).

El Evoque y el X1 están también mejor acabados por dentro. El primero aporta un estilo propio inconfundible que transmite elegancia y robustez y le distingue del resto. El BMW estrena un salpicadero más moderno que integra mejor la pantalla y la consola central, y aporta unos ajustes muy logrados.

El Mercedes está un escalón por detrás y es menos sofisticado, con detalles como la pantalla tipo iPad sin función táctil. Y el Infiniti comparte los mandos y otros detalles del GLA, pero con una calidad de plásticos y materiales inferior en tacto y con un aire más sobrio.

El Evoque es también el más confortable, con unas suspensiones de mayor recorrido que absorben mejor, aunque los otros tres son también muy cómodos en todos los trazados. Y el BMW y el Range están mejor aislados y apenas se nota que son diésel, lo que contrasta con el sonido más áspero del GLA y el QX30 al ralentí y al acelerar en marchas cortas, que resultan más rumorosos.

IMAGEN Y DISEÑO

Este es territorio Evoque, uno de los modelos más carismáticos y seductores de la última década. Tiene una imagen moderna con toda la clase y elegancia de Range Rover, parece más coche que sus rivales y está un escalón por encima de cualquier SUV premium de su tamaño.

range-rover-evoque

El Mercedes y el Infiniti son casi idénticos en su silueta, pero con estilos diferentes y muy logrados. El GLA destaca por la fuerza de la parrilla y muestra un perfil muy afilado, casi de cupé, que seduce a primera vista.

El Infiniti se distingue por la originalidad del frontal y adopta unos nervios más esculpidos que le dan carácter. Pero sobre todo tiene el mérito de definir una personalidad propia que le distingue. El BMW es el más convencional, prima más la función que el glamour y no aporta nada nuevo, salvo el estilo deportivo y prestigioso de su frontal.

En el diseño interior todos son atractivos y hay más igualdad. Pero el Evoque, el X1 y el GLA están por delante del QX30, una copia del Mercedes, pero menos elaborada.

PRECIOS Y EQUIPAMIENTO

Precios elevados para estos SUV, pero casi calcados en el Infiniti (39.900 euros), el BMW (40.100) y el Mercedes (40.300). Y más de un 10% superiores en el Evoque (44.430), el más caro.

El equipo de serie es correcto, pero algo justo para lo que cuestan. Junto a la tracción 4×4 y el cambio automático, todos llevan control de velocidad, ordenador de viaje, Bluetooth, USB, Start & Stop, equipo de música (el BMW, sin CD), climatizador (717 euros en el Mercedes, que viene con aire acondicionado) y sensores de lluvia y luces (162 euros en el Range).

El X1 y el Evoque incluyen botón de arranque, y el QX30 y el GLA, las llantas de 18 pulgadas (17 los demás). Pero el Infiniti es el más completo, con navegador, retrovisores con plegado eléctrico y, al igual que el Range, con sensores traseros de aparcamiento y tres años de garantía (también el X1).

El equipo de seguridad es correcto en los cuatro SUV: seis airbags, ABS, ESP, sensor de presión de ruedas y aviso de colisión frontal. El Mercedes y el BMW añaden llamada de emergencia en caso de accidente, el GLA suma detector de fatiga, y el Infiniti y el Range, la alerta de cambio de carril.

Pero salvo el X1, todos incluyen el airbag de rodilla para el conductor. El comportamiento dinámico es seguro en todos, pero el QX30 y el Evoque son menos ágiles y eficaces en curva, el primero porque balancea más y el Range por los neumáticos mixtos.

CONCLUSIÓN

Domina el BMW, el más equilibrado y completo. Ofrece el interior más amplio y práctico, la mejor mecánica y un comportamiento logrado. Le siguen los Mercedes y Range, que empatan. El GLA tiene una línea deportiva con mucho gancho y un interior bien presentado, aunque muy justo atrás.

El Evoque aporta un diseño icónico, un interior cómodo y los mejores recursos 4×4, pero es un 10% más caro. Y el Infiniti ofrece una imagen con estilo propio, la calidad mecánica de Mercedes y sale 6.000 euros más barato si se financia.