La seguridad en los aparcamientos de los centros comerciales ha vuelto a estar en el punto de mira tras la última operación de la Policía Nacional en el sur de Madrid. En una intervención quirúrgica, los agentes han logrado desmantelar una célula criminal especializada en el método de la ‘siembra’, una técnica de distracción tan vieja como efectiva que ha puesto en jaque a los usuarios de superficies comerciales en Fuenlabrada.
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La desarticulación de esta banda coincide con un escenario delictivo complejo en España. Según el último balance del Ministerio del Interior de 2025, los hurtos (delito en el que se clasifica el método de la ‘siembra’ al no existir rotura de cristales ni violencia) siguen siendo el tipo penal más frecuente, con más de 480.000 casos registrados anualmente. Solo en la Comunidad de Madrid, esta modalidad de robo en el interior de vehículos se mantiene en niveles críticos, concentrando gran parte de los 5.150 incidentes reportados en la región durante los primeros tres trimestres del año.
Aunque la criminalidad convencional ha experimentado un ligero descenso del 3,4%, las autoridades advierten de que bandas como la de Fuenlabrada compensan esta bajada con una mayor especialización, utilizando documentos falsos y disfraces para profesionalizar el descuido del conductor y maximizar un botín que ya no solo busca el efectivo, sino el acceso a la banca digital de sus víctimas.

Coreografía delictiva milimétrica
El grupo, compuesto por tres individuos de entre 22 y 44 años, de nacionalidad peruana, operaba con una precisión casi teatral. No se trataba de delincuentes improvisados, sino de un equipo coordinado donde cada miembro cumplía un rol específico para garantizar el éxito del hurto sin emplear la violencia.
El modus operandi comenzaba cuando la víctima se disponía a abandonar el parking. En ese instante, uno de los ladrones arrojaba monedas o llaves cerca del vehículo, abordando al conductor con cortesía para solicitar su ayuda. Mientras la víctima, de forma altruista, bajaba del coche para recoger los objetos, un segundo cómplice abría la puerta del copiloto con sigilo. En cuestión de segundos, el bolso o la mochila desaparecían del asiento. El tercer integrante esperaba al volante de un coche de alquiler para emprender una huida inmediata.

Estafas y documentos falsos
La investigación, que arrancó en abril tras un robo en el centro comercial Loranca 2, reveló que el botín iba mucho más allá de las pertenencias físicas. Con las tarjetas bancarias y la documentación obtenida, los arrestados realizaban reintegros y compras masivas, alcanzando un perjuicio económico superior a los 40.000 euros.
Para evitar ser detectados, los sospechosos utilizaban objetos de camuflaje que incluía gafas falsas, gorros y bragas de cuello. Además, empleaban identidades fraudulentas para alquilar los vehículos de escape, una maniobra que dificultó inicialmente el rastro policial, pero que no impidió su detención in fraganti el pasado 22 de enero.
Prevenir es la mejor defensa
Este suceso sirve como recordatorio para todos los conductores. Los expertos en seguridad vial recomiendan bloquear siempre las puertas al entrar o salir del vehículo, incluso si solo se va a estar fuera unos segundos. Ante cualquier desconocido que aborde a un usuario en un parking con excusas inverosímiles, la prudencia debe prevalecer sobre la cortesía.
Los tres detenidos ya han pasado a disposición judicial, enfrentándose a cargos que van desde la pertenencia a grupo criminal hasta la falsedad documental y la estafa.
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