El verano pone a prueba al coche en todos los niveles, pero hay un sistema que muchos conductores siguen infravalorando: el de refrigeración.
Juan José Ebenezer, mecánico, lanza una advertencia clara: no usar correctamente el anticongelante puede destrozar tu coche, provocando averías graves y muy costosas.
Más información
El uso del anticongelante
Uno de los grandes mitos es pensar que el anticongelante solo sirve para el invierno. Nada más lejos de la realidad.
Según explica el mecánico, en una entrevista con El Motor, este líquido no solo evita que el sistema se congele, sino que cumple una función clave durante todo el año: regular la temperatura del motor y proteger el sistema de refrigeración. El problema llega cuando muchos conductores optan por utilizar agua.
Qué pasa si no se usa bien
La consecuencia más inmediata del uso incorrecto del refrigerante es clara. Según Ebenezer, no hay duda: “lo primero que aparece es óxido”.
Ese óxido no es algo aislado, sino el inicio de un problema en cadena. Se forma como una especie de barro dentro del sistema y comienza a afectar a múltiples elementos.
Aunque en apariencia puede cumplir la función básica de refrigerar, el error de sustituirlo con agua hace que no ofrezca las propiedades necesarias para proteger el circuito y puede salir caro, ya que: no evita la corrosión, hierve antes, no lubrica los componentes y genera, a la larga, depósitos y suciedad.
Con el tiempo, ese proceso genera pérdidas, sobrecalentamientos y averías cada vez más frecuentes, siendo el radiador una de las partes que más sufre, ya que sus conductos finos se bloquean con facilidad, reduciendo la capacidad de refrigeración.

Los problemas del verano
Las altas temperaturas no generan el problema, pero sí lo agravan. Un sistema que funciona al 50% puede ser suficiente en invierno, pero no en verano. Cuando el exterior alcanza los 40 grados, ese margen desaparece.
“El problema no es que esté mal ahora, es que ya lo estaba de antes”, explica el mecánico. Lo que cambia es la velocidad a la que se manifiesta.
Las zonas más críticas son la culata y la parte superior del motor, donde se concentra el calor de la combustión. Sin una refrigeración correcta, es ahí donde suelen aparecer las averías más graves, como la conocida junta de culata. Una consecuencia de un caso extremo que recuerda Juan José fue la de deshacerse del motor entero del coche de un cliente.
Cómo comprobarlo sin ir al taller
El nivel del refrigerante puede revisarse fácilmente, pero hay una condición imprescindible: el motor debe estar completamente frío.
Con el coche en ese estado, basta con comprobar el nivel entre el mínimo y el máximo en el depósito. En algunos modelos, también existe un tapón adicional en el radiador que debe estar lleno.
Además, hay señales que pueden alertar de un problema como es la aparición de tonos oscuros o restos, manguitos duros, subidas anómalas de temperatura y pérdidas visibles, pero el punto clave es que no siempre hay aviso claro. “Normalmente no lo notas hasta que ya ha generado averías”, advierte Juan José.
La única prevención real
Como todo, el refrigerante no es eterno. Pierde propiedades con el tiempo, aunque el coche siga funcionando. Por eso, la recomendación es mantener una rutina de mantenimiento y sustitución, igual que se hace con el aceite o los frenos.
“Es importante respetar las especificaciones del fabricante. Aunque el color no influye, sí lo hacen las propiedades del líquido”, recalca Ebenezer.
Eso sí, el mecánico deja un matiz práctico: ante una emergencia, cualquier líquido es mejor que circular sin refrigerante. Pero solamente como solución puntual, en ningún caso como hábito.

Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram
No elijas cualquiera: existen distintos colores de líquido refrigerante para el coche y hay una explicación
Revisar este líquido antes de viajar lleva solo unos minutos y evita ‘matar’ el motor del coche