Martijn ten Brink (Ámsterdam, Países Bajos, 53 años), presidente de Mazda Europa, cuenta con una trayectoria de 26 años en la marca japonesa, desde donde defiende una firme resistencia corporativa a la imposición única del motor eléctrico puro en estos mercados.
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Mazda siempre ha seguido su propio camino. ¿Es una ventaja estratégica o un obstáculo en plena carrera por la electrificación?
Siempre hemos hecho las cosas de manera diferente, no por marketing, sino por nuestro ADN de ingenieros. La reconstrucción de la ciudad de Hiroshima tras la Segunda Guerra Mundial forjó en la compañía una mentalidad inconformista, muy tenaz y basada en la autosuficiencia. No tenemos ningún miedo a intentar algo innovador o distinto en Europa. Nuestra invitación al cliente siempre es la misma: ven, pruébalo, siéntelo y descúbrelo por ti mismo. No vendemos solo un coche, sino una filosofía arraigada en la empresa.
En un mercado que se electrifica a marchas forzadas, ¿cuál es el valor añadido de su marca?
Europa se encamina este año hacia un 20% o un 22% de cuota eléctrica, pero la velocidad del cambio varía según el país, las necesidades y la infraestructura de cada persona. En España, si sumamos los híbridos enchufables (PHEV), que están en el 8%, rondamos el 15% en el primer trimestre de 2026. Esto significa que más del 80% de la industria sigue ligada a la combustión tradicional. Nosotros apostamos por la multiopción, ofrecemos diésel, gasolina, híbridos, PHEV y eléctricos. Y mantenemos intacto nuestro ADN: conseguir la mejor conducción posible.
Mantenemos intacto nuestro ADN: conseguir la mejor conducción posible”
España es muy sensible al precio y los costes no paran de subir. ¿Cómo pueden competir en este entorno de presión económica?
Los productos son más caros por las materias primas, el transporte y las normativas medioambientales, no porque obtengamos más beneficio. Para aliviar el bolsillo, la clave es nuestro paquete de financiaciones junto al Santander, socio de Mazda desde 2008. Y nuestros vehículos mantienen un valor residual extraordinario. Gracias a este equilibrio entre una financiación eficiente y una depreciación baja, muchos clientes renuevan su coche a los tres o cinco años con la misma cuota mensual, aunque el modelo nuevo sea más costoso. Además, en España incluimos mantenimiento.
¿Qué peso tiene España en la región y cuáles serán sus próximos lanzamientos?
España es el tercer mercado de Mazda en Europa y aspira a convertirse en el segundo; la sintonía de la red y el equipo es fantástica. En cuanto a producto, estamos lanzando el nuevo CX-5 tras un año sin existencias y los pedidos iniciales son increíbles. Lo complementamos con el inédito CX-6e. Con ambos cubrimos el 80% del segmento crossover, pero soy consciente de que en el sur de Europa necesitamos un vehículo atractivo por debajo de los cuatro metros y medio para sustituir al antiguo CX-3. Esa es mi lista de deseos para Navidad.
El sector apuesta con fuerza por el eléctrico, pero ustedes defienden el equilibrio. ¿Convicción o cautela?
Es una elección estratégica consciente, basada en que distribuimos nuestras ventas de forma equitativa por todo el planeta. Si cada región avanza en una dirección, no tiene sentido destinar toda la inversión a una sola tecnología. El tiempo nos ha dado la razón: la estrategia multiopción y nuestras alianzas nos permiten ofrecer el coche adecuado para cada rincón del mundo sin dar giros drásticos de 180 grados.
Todo empieza y termina en los concesionarios; ellos dan la cara”
Tras 26 años en la compañía, ¿qué entiende Mazda sobre el cliente europeo que sus rivales pasan por alto?
Nuestras líneas de comunicación son cortas, nos conocemos todos personalmente, incluso con la dirección en Japón. Eso genera una cultura de permanencia y conexiones humanas muy fuertes. Esa unión interna se traslada de forma directa a la satisfacción del cliente y a la relación con los concesionarios.

¿Dónde reside el corazón de la compañía: en el producto, en la red o en la marca?
Todo empieza y termina en los concesionarios. En Europa contamos con 1.400. Ellos dan la cara. Mientras otros fabricantes imponen el modelo de agencia, nosotros mantenemos a los concesionarios como socios valiosos. El producto puede ser excelente, pero la felicidad del cliente depende de que el concesionario le explique la conectividad, le resuelva sus dudas y le haga sonreír.
¿Qué logros le gustaría celebrar dentro de cinco años?
En este mercado salvaje, casi como el lejano Oeste, quiero que se nos reconozca por nuestra autenticidad y herencia japonesa. Ser prémium no es ir a un restaurante de cinco tenedores; la cocina de la abuela también puede ser una experiencia exclusiva. Además, busco un crecimiento selectivo en Europa: pasar de 200.000 a 250.000 unidades anuales, impulsando los mercados con potencial hasta alcanzar el 2,2% de cuota.
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“Creemos que el cliente debe tener libertad para elegir lo que necesita”
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