El 1 de agosto entró en vigor la siguiente fase del sistema de bonificaciones aprobado por el Gobierno. La ayuda aplicada al combustible deja de ser de 15 céntimos por litro y pasa a 10 céntimos, una reducción que, en la práctica, hará que repostar resulte más caro aunque el precio base del carburante apenas experimente variaciones.
Sin embargo, y a pesar de ello, llega el momento de repostar y aparece una duda que acompaña a muchos conductores desde hace años. ¿Es mejor la gasolina de 98 que la de 95? ¿Consume menos? ¿Aporta más potencia? ¿Merece la pena pagar más por ella?
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La clave está en el octanaje
Los números 95 y 98 hacen referencia al índice de octanaje del combustible. Este parámetro mide la capacidad de la gasolina para resistir una detonación prematura dentro de los cilindros del motor. Cuanto mayor es el octanaje, mayor es la resistencia del combustible a inflamarse antes de que salte la chispa de la bujía.
Dicho de una forma más sencilla, la gasolina de 98 soporta mejor las elevadas presiones y temperaturas que se generan en determinados motores. Esto no significa que tenga más energía ni que permita recorrer más kilómetros por litro de forma automática, la principal diferencia es su comportamiento frente a la compresión.

Por qué algunos coches necesitan gasolina 98
Los motores más potentes suelen trabajar con relaciones de compresión más elevadas. Esto significa que comprimen con más fuerza la mezcla de aire y combustible antes de que se produzca la combustión.
En estas condiciones, una gasolina de menor octanaje podría detonarse antes de tiempo, provocando lo que se conoce como autoencendido o picado de bielas. Para evitarlo, los fabricantes diseñan determinadas mecánicas para funcionar específicamente con gasolina de 98 octanos.
Es habitual encontrar esta recomendación en deportivos, vehículos de altas prestaciones o modelos con motores especialmente exigentes. En estos casos, utilizar el combustible indicado es fundamental para mantener el rendimiento previsto por el fabricante.

¿Es mejor echar 98 a un coche preparado para 95?
Esta es probablemente la duda más habitual. Muchos conductores creen que repostar gasolina de 98 en un coche diseñado para funcionar con 95 mejorará sus prestaciones, reducirá el consumo o alargará la vida útil del motor.
La realidad es que eso no sucede. Si el fabricante recomienda gasolina de 95, el vehículo ha sido desarrollado para aprovechar correctamente ese combustible. Utilizar 98 no aportará potencia extra ni ventajas apreciables en el uso cotidiano. El resultado más visible suele ser únicamente una factura más elevada en la gasolinera.
Lo que sí puede ser un problema
La situación cambia cuando ocurre justo lo contrario. Si un vehículo necesita gasolina de 98 y se reposta con 95, el motor puede funcionar en condiciones menos favorables. Los sistemas electrónicos modernos suelen corregir parcialmente esta situación mediante ajustes en el encendido, pero eso puede traducirse en una pérdida de rendimiento y eficiencia.
A largo plazo, además, el funcionamiento continuado con un combustible inferior al recomendado puede provocar una mayor acumulación de residuos y un desgaste innecesario de determinados componentes. Por eso, cuando el fabricante exige gasolina de 98, hay que respetar esa indicación.

¿Qué pasa si se mezcla gasolina de 95 y 98?
Mezclar ambos carburantes, por ejemplo, si nos equivocamos en el surtidor, no supondrá ningún problema para el motor porque solo tendrá el efecto de reducir algo el poder antidetonante del E10 de 98. Pero esto solo sirve para motores posteriores a 1991, fecha a partir de la cual todas las mecánicas se hicieron compatibles para ambos.
Sin embargo, después habrá que seguir utilizando el carburante recomendado por el propio fabricante del vehículo y que es el indicado en el interior de la tapa en la toma de combustible (o en el depósito de las motos, para las que también es aplicable todo lo dicho anteriormente)

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