¿Quién no ha dudado alguna vez al aparcar frente a la puerta de un garaje? En ocasiones la señal parece antigua, está deteriorada o incluso presenta un diseño diferente al habitual. Esa incertidumbre ha dado lugar a una pregunta bastante común : ¿todas las placas de vado tienen validez legal?
Existen placas de vado oficiales emitidas por los ayuntamientos y también señales que pueden adquirirse por pocos euros en internet o en mercadillos sin ningún valor legal, por lo que saber distinguirlas es clave.
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El detalle que marca la diferencia
La clave se encuentra en la licencia municipal. Las placas oficiales de vado permanente suelen incluir un número identificativo asociado a una autorización concedida por el ayuntamiento correspondiente. Además, es habitual que aparezca expresamente la mención de vado permanente, junto con otros datos que permiten vincular la señal a un permiso administrativo concreto.
Ese fue precisamente el aspecto que destacaba recientemente una autoescuela en un vídeo difundido en redes sociales. En él se explicaba que algunas personas compran señales similares por unos pocos euros en el mercado negro y las colocan frente a garajes o accesos privados. Sin embargo, su aspecto no las convierte automáticamente en legales. Si no existe una autorización municipal, la señal carece de validez para reservar el espacio público.
Señales falsas
Basta realizar una búsqueda rápida para encontrar páginas que venden carteles de «Prohibido aparcar», «Reserva de vado» o «Acceso permanente». Muchas tienen una apariencia prácticamente idéntica a las oficiales. El problema es que adquirir una placa no equivale a obtener una licencia.
La ocupación exclusiva de una parte de la vía pública mediante un vado permanente requiere autorización municipal y, normalmente, el pago de una tasa periódica. Sin ese trámite administrativo, la señal instalada por iniciativa propia no tiene capacidad para crear una prohibición de estacionamiento. Por eso, en lo que siempre hay que fijarse es en la existencia del número de licencia, en el caso del vídeo difundido, el 52.

Qué ocurre si aparcas delante de un vado legal
Cuando la señal es auténtica, la situación cambia completamente. Un vado permanente concede a su titular el derecho a utilizar el acceso de forma continua y evita que otros vehículos bloqueen la entrada o salida de la propiedad. Estacionar delante de uno de estos accesos puede dar lugar a una sanción económica y, en algunos casos, a la retirada del vehículo mediante grúa.
La cuantía exacta depende de cada ayuntamiento, ya que son las ordenanzas municipales las que regulan este tipo de infracciones, pero podría estar castigado con una multa de hasta 200 euros, aunque no implica pérdida de puntos del permiso de conducir. De igual manera, se trata de una de las denuncias más frecuentes relacionadas con el estacionamiento urbano.

La línea amarilla también importa
El vídeo de la autoescuela pone el foco en otro detalle que genera numerosas sanciones. Aunque el conductor no tape completamente la entrada de un garaje, el vehículo puede estar mal estacionado si invade una línea amarilla continua. Esta marca vial indica la prohibición tanto de parar como de estacionar y debe respetarse en toda su extensión.
Muchos creen que basta con dejar libre la puerta o parte del acceso para evitar problemas. Sin embargo, si la parte trasera o delantera del vehículo invade la señalización horizontal, la infracción puede existir igualmente. En estos casos, mover el coche apenas unos centímetros puede marcar la diferencia entre un estacionamiento correcto y una denuncia.

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