Hay rasgos de diseño que terminan convirtiéndose en auténticas señas de identidad. Durante décadas, Alfa Romeo y el Land Rover Discovery llamaron la atención porque la matrícula delantera no estaba situada en el centro del coche, sino desplazada hacia uno de los lados.
Sin embargo, quienes observen los modelos actuales de estas marcas comprobarán que aquel recurso ha desaparecido. La pregunta es inevitable: ¿la ley lo ha prohibido? ¿Ya no se puede colocar una matrícula descentrada? Y, si es así, ¿qué ocurre con el logotipo de la marca?
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Un detalle nacido por motivos de diseño
En el caso de Alfa Romeo: la firma italiana siempre ha concedido una enorme importancia a su característica parrilla central, conocida como Scudetto. Este elemento ocupa una posición protagonista en el frontal y forma parte de la identidad visual de la marca desde hace décadas.
Para evitar que la matrícula tapara parcialmente esa parrilla, los diseñadores optaron por desplazarla hacia el lado izquierdo del vehículo. El resultado era una imagen totalmente reconocible incluso a distancia. Modelos como los 156, 147, GT, Brera, 159 o Giulietta convirtieron esta solución en uno de los rasgos más apreciados por los aficionados.

Algo similar ocurrió con determinadas generaciones del Land Rover Discovery. Aunque los motivos eran distintos, la colocación lateral ayudaba a reforzar una estética muy particular y a diferenciar el modelo dentro del segmento de los todoterrenos.
Las nuevas Regulaciones Generales de Seguridad de la Unión Europea, orientadas a mejorar la protección de los peatones en caso de atropello, obligan a modificar el diseño: “Ya no podemos colocar la matrícula en un lateral por las normas de homologación”, explicaba Alejandro Mesonero-Romanos director de diseño de Alfa Romeo.

Los sensores
También parte de la explicación está en los sistemas de asistencia a la conducción. Los vehículos actuales incorporan cámaras y sensores que necesitan ubicaciones concretas para funcionar correctamente.
El control de crucero adaptativo, la frenada automática de emergencia, los asistentes de mantenimiento de carril o los sistemas de detección de peatones obligan a reservar zonas específicas de la parte delantera del vehículo. Además, esos elementos deben ofrecer un campo de visión despejado para garantizar un funcionamiento adecuado.

¿Y qué ocurre con el logotipo?
Con los logotipos la situación es diferente. El emblema forma parte del diseño y de la identidad visual del vehículo, por lo que los fabricantes disponen de mayor margen para decidir dónde integrarlo en el frontal.
De hecho, no tiene por qué aparecer necesariamente en el centro. Las marcas pueden jugar con su posición para crear diseños asimétricos o dar mayor protagonismo a otros elementos de la carrocería. Es una herramienta estética que permite diferenciar un modelo y conservar determinados rasgos históricos incluso cuando el resto del frontal evoluciona.
En Alfa Romeo esta cuestión tiene especial importancia. El Scudetto sigue siendo uno de los elementos fundamentales de su identidad, y la firma italiana puede utilizar tanto la parrilla como su insignia para mantener esa personalidad tan característica de sus coches.
Por tanto, que las nuevas generaciones hayan abandonado determinadas soluciones empleadas antiguamente no significa que sus frontales deban convertirse en diseños completamente simétricos. El logotipo sigue ofreciendo a los diseñadores una oportunidad para romper esa simetría y mantener una imagen fácilmente reconocible.

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