Los amantes de los coches suelen desarrollar una relación muy especial con determinadas marcas. Para algunos es una afición; para otros, una auténtica pasión que los acompaña durante toda la vida. En ocasiones, incluso hasta el último momento.
Eso es precisamente lo que ocurrió con un joven aficionado a Porsche en el Reino Unido. Antes de fallecer, transmitió a su familia un deseo muy concreto: quería que el vehículo encargado de acompañarle en su último viaje fuera un Porsche. El problema era evidente. Porsche fabrica deportivos, berlinas y SUV, pero no tiene ningún coche fúnebre en su catálogo.
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Una petición muy difícil de cumplir
Todo comenzó cuando Jason Threadgold y su esposa Nicola, responsables de una funeraria familiar en Lincolnshire, recibieron el encargo de organizar el funeral de un joven entusiasta de Porsche. La familia les trasladó cuál había sido una de sus últimas voluntades: llegar al crematorio en un vehículo de la firma alemana.
Lo normal habría sido responder que era imposible. Al fin y al cabo, no existen coches fúnebres oficiales fabricados por Porsche y encontrar una solución alternativa no parecía sencillo. Sin embargo, la filosofía de la empresa era clara: intentar cumplir cualquier petición de las familias, por complicada que pareciera. Así que, en lugar de buscar una excusa, decidieron buscar una solución.
La transformación de un Taycan
Para hacer realidad aquella última voluntad era necesario partir de un vehículo adecuado. La ayuda llegó desde el Porsche Centre Hull, que facilitó un Porsche Taycan GTS Sport Turismo, una de las variantes familiares del primer modelo eléctrico de la marca alemana.
A partir de ahí, Threadgold dedicó varios días a diseñar y fabricar una estructura específica para transportar el féretro de forma segura. Además, recurrió a especialistas en vehículos funerarios para instalar los elementos necesarios y adaptar el habitáculo a su nueva función. El resultado fue un vehículo prácticamente único en el mundo.
Un coche fúnebre con alma deportiva
La transformación no eliminó la esencia del modelo original. El Porsche Taycan GTS Sport Turismo empleado para el proyecto mantiene las características que han convertido a este eléctrico en uno de los modelos más admirados de la marca.
Con una potencia cercana a los 690 CV, el vehículo adaptado para el funeral terminó convirtiéndose, probablemente, en el coche fúnebre más rápido del mundo. Por supuesto, las prestaciones eran lo menos importante en esta ocasión. Lo verdaderamente relevante era cumplir la última voluntad de una persona que había sentido una profunda admiración por la marca alemana durante toda su vida.
La reacción de la familia
Cuando el vehículo estuvo terminado y llegó el día del funeral, la reacción fue exactamente la que esperaba la funeraria y la que el joven seguramente había imaginado.
La escena tenía incluso un punto simbólico. Muchos asistentes al funeral compartían la misma afición por Porsche, por lo que el aparcamiento terminó pareciéndose más a una concentración de la marca de Stuttgart que a una ceremonia convencional.
Lo más curioso es que la historia no terminó ahí. Tras hacerse pública la transformación, la funeraria comenzó a recibir consultas de otros aficionados a Porsche interesados en una despedida similar. Lo que nació como una solución puntual para cumplir un último deseo acabó despertando el interés de numerosos entusiastas de la marca.
En la publicación de Facebook compartida por la propia empresa, Jason Threadgold explicó que, cuando su comunidad pide algo que no existe, su mentalidad es intentar encontrar la manera de hacerlo posible. Fue precisamente esa voluntad la que dio origen al proyecto y a una de las historias más bonitas de los últimos tiempos en el mundo del motor.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
