La visita oficial del papa León XIV a España, programada del 6 al 12 de junio, ha activado todas las alarmas en las áreas de movilidad de los dos ayuntamientos más importantes de España: Madrid y Barcelona. El monumental despliegue de seguridad para recibir al sumo pontífice obligará a ejecutar un blindaje sin precedentes en las arterias principales de ambas urbes, transformando por completo la rutina de miles de conductores.
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Las severas restricciones circulatorias forzarán a la ciudadanía a buscar alternativas de transporte público ante unos colapsos urbanos que las autoridades ya consideran prácticamente inevitables. El impacto sobre el tejido urbano comenzará de manera paulatina en la capital española, con cortes de tráfico absolutos en nodos neurálgicos como el Paseo de la Castellana, la Plaza de Cibeles y la Plaza de Lima.
No obstante, las complicaciones se trasladarán de inmediato a la Ciudad Condal a partir del 9 de junio, donde arterias de altísima densidad circulatoria, como la calle de Rosselló en los aledaños de la Sagrada Familia, quedarán totalmente peatonalizadas y bajo un estricto control policial. En este complejo escenario de movilidad, la atención mediática se dividirá a partes iguales entre los desvíos obligatorios de tráfico y la evolución técnica del imponente garaje móvil que custodiará al obispo de Roma.
De la tracción humana a los primeros motores
El concepto del coche del santo pontífice, conocido popularmente como papamóvil, no siempre estuvo ligado a las cuatro ruedas. Durante siglos, la máxima representación de la Iglesia Católica se desplazaba a hombros de los fieles mediante la tradicional silla gestatoria.
Este sistema de tracción puramente humana garantizaba que el primado de Italia fuera visible entre las multitudes, pero carecía de la eficiencia y comodidad que demandaban los tiempos modernos. El verdadero punto de inflexión llegó a principios del siglo XX, cuando los motores de combustión comenzaron a jubilar de forma definitiva a los carruajes de caballos en los garajes del Vaticano.
A lo largo de las décadas, marcas de gran prestigio internacional empezaron a diseñar modelos exclusivos para el obispo de Roma. Sin embargo, el concepto moderno de papamóvil, tal como se entiende en la actualidad, comenzó a tomar una forma reconocible bajo el pontificado de Pablo VI en la década de 1960.
El uso de estos automóviles especiales se concibió para optimizar la visibilidad, permitiendo que el Papa pudiera saludar y bendecir a los fieles de una manera mucho más cercana y directa durante sus masivos viajes internacionales.
Los modelos históricos que marcaron una época
La necesidad de priorizar la protección del pontífice se transformó radicalmente tras el grave atentado sufrido por Juan Pablo II en 1981. A partir de ese crucial suceso, la ingeniería automotriz vaticana introdujo de forma obligatoria las famosas estructuras acristaladas con blindaje antibalas de alta resistencia. Antes de esta transformación, modelos robustos como el Toyota Land Cruiser o el Fiat Campagnola sirvieron como bases operativas fundamentales.
Incluso firmas generalistas dejaron su impronta en la historia española; durante la visita de Juan Pablo II en 1982, un Seat Panda modificado a contrarreloj se convirtió en el inolvidable protagonista ante la imposibilidad de introducir el vehículo oficial por las puertas del estadio Santiago Bernabéu para oficiar la misa central de aquella visita. Lo cierto es que el papamóvil que aterrizó en España, el Mercedes-Benz Clase G (de la serie 460), era demasiado ancho de vías para aquella entrada.
Mercedes-Benz Clase G eléctrico de León XIV
El broche de oro tecnológico en la visita del papa León XIV a España lo pondrá su nuevo y revolucionario vehículo oficial: un Mercedes-Benz Clase G de propulsión 100% eléctrica. Este imponente todoterreno de cero emisiones representa la cumbre de una transición ecológica que el Vaticano lleva años impulsando de forma decidida.
Basado en el innovador modelo G 580, el vehículo cuenta con cuatro motores eléctricos que desarrollan una potencia conjunta de 587 CV, alimentados por una robusta batería de 116 kWh de capacidad. Completamente personalizado para las necesidades de la Santa Sede, este Clase G eléctrico carece de techo convencional en su zona trasera.
En su lugar, incorpora un gran butacón sobreelevado capaz de girar 180 grados que facilitará el saludo a los fieles españoles. Con este despliegue de tecnología sostenible, el blindado alemán no solo garantiza la máxima seguridad del Pontífice, sino que consolida un mensaje de sostenibilidad global que redefine por completo la historia del automóvil papal.
Dos papamóviles para una visita histórica
La inminente llegada de León XIV a España no solo tiene un fuerte componente simbólico y religioso, sino también un notable interés desde el punto de vista del automóvil. A pocos días del inicio del viaje (con paradas previstas en Barcelona, Madrid y Canarias), los dos papamóviles que empleará el Pontífice ya se encuentran en territorio nacional tras un despliegue logístico poco habitual, transportados en aviones Airbus A400M del Ejército.
El primero de los modelos que protagonizará los desplazamientos en la capital es el Mercedes Clase G eléctrico ya mencionado. El segundo papamóvil, basado en un Isuzu D-Max, ofrece un enfoque diferente pero complementario. Si el Clase G pone el acento en la innovación tecnológica, el pick-up japonés apuesta por la robustez mecánica y la versatilidad, cualidades clave para recorridos más exigentes o entornos menos urbanos.
A estos dos vehículos principales se suman carritos de golf adaptados, previsiblemente destinados a desplazamientos cortos o zonas de acceso restringido, donde la cercanía con el público prima sobre la velocidad o la protección.
Especificaciones técnicas del Isuzu D-Max sobre el que se basa el papamóvil:
- Motorización: existen dos versiones turbodiésel de 1.9 litros de cubicaje (cuatro cilindros, 148 CV y 350 Nm par) o un motor de 3.0 litros de cubicaje y 190 CV de potencia.
- Transmisión: manual o automática de seis velocidades
- Tracción: 4×4 con control electrónico para terrenos difíciles.
- Capacidad de carga: una tonelada, ideal para soportar el peso de las modificaciones blindadas y estructurales.
Además, el papamóvil cuenta un asiento papal ubicado en la parte posterior abierta y elevada para máxima visibilidad, tapizado en cuero italiano y seda. La cabina también ha sido modificada para integrar la cúpula protectora con cristales blindados y pasamanos integrados. Asimismo, dispone de escalones laterales y barandillas de seguridad para facilitar el ascenso y descenso del pontífice y sus acompañantes. Por último la iluminación también ha recibido cambios, montando luces led de alta visibilidad para que la comitiva sea vista claramente en las caravanas oficiales.
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Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.
