La relación entre los automóviles de competición y los coches de calle es más estrecha de lo que se cree, con muchas de las tecnologías de los segundos derivando directamente de la que usan los primeros. Es más, hay muchos vehículos de producción que son versiones homologadas de los de carrera, pero lo normal es que sean variantes más moderadas, que es justo lo contrario a lo que ha hecho Land Rover.
Este mismo año la compañía ha celebrado la victoria del Defender D7X‑R en el Dakar la misma edición en la que debutaba el modelo, así que ha desarrollado una versión del mismo que puede circular por carretera. Es el Defender Dakar, que tiene la particularidad de ser casi el doble de potente que el modelo de competición.
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A primera vista llama la atención por su particular combinación cromática, con el Dakar Sand como tono principal para la carrocería y el Yanbu Turquoise para el techo, pero también luce un exterior bastante más embrutecido que el de un Land Rover Defender convencional.
Toma la base del deportivo Defender OCTA, pero aun así cuenta con unos ejes ensanchados que resultan en unos pasos de rueda mucho más musculosos. Además, calza llantas de aleación de 20 pulgadas envueltas en neumáticos todoterreno de 35 pulgadas, disfruta de una distancia libre al suelo superior que hace que sea más capaz en tareas todoterreno y cuenta con amortiguadores avanzados Bilstein y modos de conducción específicos.
Otros detalles exteriores que le diferencian son el capó de fibra de carbono, los módulos de iluminación adicional instalados en el techo, el techo metálico fijo, el panel de cierre en el portón trasero o las tomas de aire elevadas.
Un todoterreno del Dakar a la calle
Mark Cameron, Director General de Defender, ha declarado: “Hemos desafiado a nuestros ingenieros a ir más allá de lo que jamás habían llegado. Primero, evolucionamos el Defender OCTA para crear el D7X‑R y luego nos planteamos una pregunta: ¿podríamos hacer que el D7X‑R, ganador del Rally Dakar, fuera apto para circular por carretera? El resultado es el Defender Dakar”.
La ventaja con la que cuentan los modelos de calle es que, al no estar limitados por la normativa de una competición, puede llegar a los extremos que quiera la marca.
En este caso, el D7X-R, equipado con un motor BMW, solo podía desarrollar 400 CV de potencia. El Dakar, sin esa restricción, lleva su bloque 4,4 V8 con doble turbo hasta los 635 CV, que van acompañados de un par máximo de 750 Nm. Se combina con una caja de cambios automática y con un sistema de tracción a las cuatro ruedas, aunque no se ha anunciado lo que tarda en acelerar de 0 a 100 km/h ni su velocidad máxima.
“Representa la máxima expresión de la aventura y refleja fielmente nuestra capacidad para afrontar lo imposible. Encarna no solo el espíritu del equipo Defender Rally, sino también nuestro legado histórico y continuo de innovación todoterreno. Este modelo de edición limitada mostrará todo lo que hemos aprendido en algunos de los entornos más hostiles y las condiciones más competitivas que cabe imaginar. Un auténtico Defender, forjado con un ADN imparable”, concluye.
Por ahora, Land Rover permite a los interesados contactar, pero las reservas no se abrirán hasta 2027. De hecho, será en la edición de ese año del Rally Dakar en Arabia Saudí cuando se desvelen los datos técnicos y las especificaciones que quedan por revelar.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
