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El primer coche de Rodri Hernández: sus compañeros se reían de él, era de segunda mano y costó mucho menos de lo que imaginas

Madrid |

El centrocampista recuerda con cariño el vehículo con el que acudía a los entrenamientos cuando todavía estudiaba en la universidad.

El primer coche de Rodri

Foto: Getty Images

Los futbolistas de élite suelen protagonizar titulares por sus colecciones de superdeportivos, SUV de lujo o exclusivos modelos valorados en cientos de miles de euros. Sin embargo, no todos encajan en ese perfil. Hay excepciones que prefieren la discreción y que guardan mejores recuerdos de coches modestos que de vehículos de altas prestaciones.

Ese parece ser el caso de Rodri Hernández, uno de los jugadores más importantes de la selección española y del Manchester City. En un entrevista publicado recientemente en The Players’ Tribune, el centrocampista repasó algunos de los momentos más importantes de su trayectoria y dejó una anécdota que ha llamado especialmente la atención de los aficionados al motor: la historia de su primer coche.

Cuando todavía no era una estrella

Antes de levantar títulos internacionales y convertirse en uno de los mejores futbolistas del mundo, Rodri llevaba una vida muy diferente. El madrileño estudiaba Administración y Dirección de Empresas en Castellón mientras intentaba hacerse un hueco en el fútbol profesional. Por entonces entrenaba con el Villarreal y ni siquiera disponía de un coche propio.

La situación obligaba al joven futbolista a ingeniárselas cada día para llegar a los entrenamientos. Según explica él mismo, recorría parte del trayecto en bicicleta, después utilizaba el tranvía y completaba el resto del camino pedaleando hasta la ciudad deportiva. El esfuerzo formaba parte de una rutina muy alejada de la imagen habitual que rodea a las grandes figuras del fútbol actual, pero todas las historias tienen un comienzo.

Rodri en el Mundial 2026.

Un presupuesto muy ajustado

La situación cambió cuando consiguió el permiso de conducir. Rodri tenía claro que necesitaba un coche para facilitar sus desplazamientos diarios, aunque su presupuesto estaba muy lejos de las cifras que hoy maneja.

“Tenía 3.000 euros para comprar un coche”, recuerda en la entrevista concebida al medio británico. La misión recayó en su padre, que comenzó a buscar opciones de segunda mano hasta localizar una que parecía especialmente interesante. Al día siguiente llegó la llamada.

Había encontrado un vehículo que costaba algo más de lo previsto, unos 4.000 euros, pero que tenía una característica que llamó inmediatamente la atención del joven futbolista.

El Opel Corsa que le parecía una maravilla

Lo que convenció inicialmente a Rodri fue una descripción bastante peculiar. Su padre le aseguró que el coche incorporaba un ‘ordenador’ en el salpicadero.

Cuando se subió por primera vez al coche descubrió la realidad. Se trataba de un Opel Corsa de segunda mano, probablemente perteneciente a la generación comercializada a comienzos de la década pasada, equipado con una pequeña pantalla de apenas unos centímetros. “Podías pulsarla para encender la radio y nada más”, recuerda entre risas. 

Pero eso no impidió que quedara fascinado. “Me quedé alucinado. Iba a entrenar en ese coche todos los días, como un auténtico crack”, explica el jugador.

Las bromas del vestuario y anécdotas

El pequeño Opel se convirtió rápidamente en su compañero diario. Mientras algunos compañeros se burlaban de él por acudir a los entrenamientos con un coche tan modesto, Rodri nunca sintió complejos. Al contrario.

Guardaba un enorme cariño por aquel Opel Corsa porque representaba independencia, libertad y la posibilidad de compaginar estudios y fútbol sin depender continuamente del transporte público. «Mis compañeros se reían de mí, pero me daba igual. Me encantaba«, reconoce.

Sobre todo porque aquella situación está lejos del estereotipo de un futbolista. El propio Rodri admite que muchas personas le consideran una persona ‘normal’ para estar rodeado del universo del fútbol profesional.

Rodri Hernández con la selección española.

El centrocampista asegura que nunca se sintió atraído por las redes sociales, los artículos de lujo o la ostentación que suele acompañar a algunas estrellas del deporte. Siempre estuvo más interesado en el propio deporte.

Además, para completar esta historia sobre aquel Opel Corsa, Rodri recuerda que también fue un coche que le sacó de más de un apuro, por ejemplo cuando le resultó fundamental para llegar a tiempo a una convocatoria del Villarreal. “Me sentía como James Bond en mi Opel”, concluyó el español.

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Antonio Ramos del Olmo Perfil de Antonio Ramos del Olmo en Linkedin

Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.

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