El coche usado que acabas de comprar tiene una avería grave: podría ser un vicio oculto y puedes reclamar

Una avería que aparece de repente puede tener consecuencias para el vendedor, pero no siempre es fácil demostrar quién debe hacerse cargo.

Coche
Revisando un coche de

Comprar un coche de segunda mano puede convertirse en un problema cuando, después de firmar y pagar, aparece una avería importante que el comprador desconocía. 

La clave está en determinar si el problema ya existía cuando se realizó la compraventa, aunque sus síntomas aparecieran después. En ese caso, y siempre que se cumplan determinados requisitos, podría tratarse de un vicio oculto. 

Qué es exactamente un vicio oculto 

El Código Civil considera vicios ocultos aquellos defectos que no eran visibles en el momento de la compra y que hacen que el bien resulte impropio para el uso al que está destinado o reducen de manera importante su utilidad. 

En un automóvil puede tratarse, por ejemplo, de una avería grave del motor, la caja de cambios o determinados sistemas mecánicos o eléctricos. Pero no basta con que el coche falle después de comprarlo: es necesario acreditar que el problema ya estaba presente cuando se cerró la operación. 

Por eso, una avería provocada por el uso del nuevo propietario no puede considerarse un vicio oculto. Tampoco aquellos defectos que fueran evidentes o que pudieran detectarse fácilmente durante una revisión normal. 

El desgaste de un coche usado es diferente 

Este es uno de los puntos que más dudas genera. Comprar un vehículo con años y kilómetros implica asumir un determinado desgaste

Unos neumáticos gastados, unas pastillas de freno próximas al final de su vida útil o determinados elementos deteriorados por la edad no tienen por qué ser defectos ocultos. Son componentes cuyo estado puede ser consecuencia normal del uso del vehículo. 

La situación cambia cuando aparece un problema grave, anterior a la compraventa y que no podía detectarse razonablemente en el momento de adquirir el coche. 

Además, el Código Civil establece que el vendedor no responde de los defectos manifiestos o que estuvieran a la vista. Tampoco de aquellos que un comprador con conocimientos profesionales hubiera debido reconocer con facilidad. 

Si se compra a un particular 

Cuando el coche se adquiere de otro particular, la operación no está cubierta por la garantía legal de consumo que se aplica a las compras realizadas a empresas. En estos casos entra en juego el régimen de saneamiento por vicios ocultos del Código Civil. 

El artículo 1490 establece un plazo de seis meses desde la entrega del vehículo para ejercer esta acción. Es, por tanto, un periodo que conviene tener muy presente si aparece una avería importante después de la compra

Si se cumplen los requisitos, el comprador puede solicitar la resolución del contrato y devolver el coche a cambio de recuperar el dinero o pedir una rebaja proporcional del precio

Además, si consigue demostrar que el vendedor conocía el defecto y decidió ocultarlo, podría reclamar también daños y perjuicios en determinadas circunstancias. 

Cuando el vendedor es un concesionario 

La situación cambia cuando el coche se compra a un profesional y el comprador actúa como consumidor. En este caso se aplica la normativa sobre garantía legal de conformidad. 

La legislación establece una responsabilidad de tres años desde la entrega para los bienes. En los vehículos de segunda mano, comprador y vendedor pueden pactar por escrito un periodo inferior, pero nunca menor de un año. 

También cambia la forma de acreditar cuándo existía el problema. Durante los dos primeros años, salvo determinadas excepciones, se presume que la falta de conformidad ya existía cuando se entregó el vehículo. 

En los coches usados, este periodo de presunción puede reducirse mediante acuerdo, pero siempre respetando los límites establecidos por la legislación. 

Vender un coche usado
Un comprador examinando un coche de segunda mano.

Cómo demostrar que la avería ya existía 

Esta suele ser la parte más complicada. Que un coche falle pocos días después de comprarlo no demuestra por sí solo que el defecto ya estuviera presente. 

Por eso puede ser fundamental acudir a un perito o a un taller independiente que determine el origen de la avería. Un informe técnico puede ayudar a demostrar que el problema era anterior a la compraventa y que su gravedad permite considerarlo un defecto oculto. 

También conviene conservar el contrato, el anuncio del vehículo, las conversaciones con el vendedor, las facturas del taller, fotografías y vídeos. Toda esta documentación puede resultar útil si finalmente es necesario reclamar. 

Qué hacer si aparece un problema grave 

Lo recomendable es comunicar la avería al vendedor por escrito y dejar constancia de la fecha y del contenido de la reclamación. Un burofax permite acreditar posteriormente que la comunicación se realizó. 

Si no existe acuerdo entre las partes, el conflicto puede terminar en la vía judicial, donde la documentación y los informes técnicos pueden resultar determinantes. 

Por eso, antes de comprar un coche de ocasión, revisar su historial, comprobar posibles reparaciones anteriores y llevarlo a un taller independiente puede evitar más de un problema. Una inspección previa puede ser mucho más sencilla que intentar demostrar después qué avería existía antes de firmar. 

Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram

Newsletter ElMotor

Recibe la newsletter de EL MOTOR con toda la actualidad del mundo del automóvil y la moto, tecnología, seguridad, conducción y eficiencia.

Apúntate

Servicios ELMOTOR

Encuentra los mejores talleres, seguros, autoescuelas, neumáticos…

BUSCAR