Tras un lustro de sombras, el Congreso Faconauto 2026 ha certificado lo que muchos esperaban: que el cambio de ciclo en la automoción española ya es una realidad tangible. Con una cifra récord de 2.255 concesionarios y una facturación que ha escalado hasta los 53.662 millones de euros (un 10,9% más), la patronal ha decidido que es el momento de pasar a la ofensiva política.
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“Sin el automóvil, España se para”, advirtió tajante Marta Blázquez, presidenta de la entidad, lanzando un órdago a las fuerzas parlamentarias para alcanzar un Pacto de Estado que proteja al sector de los vaivenes electorales y que les permita competir por las inversiones con el resto de países europeos.

Mejoran las cifras tras cinco años
La industria respira. Después de cinco ejercicios marcados por una asfixiante presión regulatoria y una caída en las ventas que supuso la pérdida de 1,8 millones de matriculaciones, 2025 ha sido el punto de inflexión. Los datos presentados en Madrid no dejan lugar a dudas sobre la resiliencia del sector: la red oficial creó 2.500 empleos netos el pasado año, elevando la fuerza laboral directa a 166.300 trabajadores.
Este fortalecimiento del tejido empresarial no ha sido casual. A pesar del entorno adverso, los concesionarios han acometido una transformación interna profunda, marcada por alianzas tecnológicas y una mayor concentración empresarial. La rentabilidad media se situó en el 1,47% sobre la facturación, un margen que, aunque ajustado, refleja una mejora progresiva y la capacidad de las redes para absorber las inversiones que exige la nueva movilidad eléctrica.

El Plan Auto 2030
La gran propuesta de Faconauto es clara: no empezar de cero, sino utilizar el Plan Auto 2030 como base para un acuerdo político amplio y estable. La patronal busca seguridad jurídica para evitar que las decisiones se tomen “a trompicones”. En un contexto europeo donde los países vecinos blindan sus estrategias industriales para atraer inversión, España no puede permitirse el lujo de la improvisación.
Bajo el lema “Tú decides”, Blázquez defendió una neutralidad tecnológica real. El mensaje hacia el Gobierno es directo: la transición hacia el vehículo eléctrico debe ser inclusiva y acompasada a la realidad económica de las familias y pymes españolas. Para ello, el sector propone ejes estratégicos que van desde una fiscalidad moderna que sirva de palanca para renovar el parque, hasta el despliegue efectivo de infraestructuras de recarga y el impulso del transporte pesado.

El desafío de un parque envejecido
Uno de los puntos críticos del debate ha sido la necesidad urgente de rejuvenecer las carreteras españolas. Los planes de renovación autonómicos ya aportaron unas 50.000 unidades adicionales al mercado en 2025, y la previsión es que más comunidades se sumen próximamente a estos programas. Sin embargo, Faconauto insiste en que la verdadera clave reside en activar plenamente el plan nacional de renovación previsto en la Ley de Movilidad Sostenible.
En definitiva, el Congreso Faconauto 2026 ha dejado una hoja de ruta nítida. El sector ha hecho sus deberes: ha ganado robustez, ha creado empleo y ha recuperado la facturación. Ahora, la pelota está en el tejado de la clase política. El objetivo final es tan ambicioso como vital. Debe asegurar la autonomía industrial de España y proteger un motor económico que representa miles de empleos, cohesión territorial y una apuesta estratégica para el futuro del país.
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