Eléctricos

La España vacía como solución para la industria del automóvil

El sector se aglutina en la plataforma Neutral in motion y solicita el compromiso del Gobierno para transformar la movilidad.

Coche eléctrico

Un coche eléctrico en una estación de carga.

El sector del automóvil no es parte del problema, sino la solución. La industria entera se alinea a favor de la descarbonización de la movilidad y aglutinada en la plataforma Neutral in motion (NIM) lanza de nuevo uno de sus mensajes recurrentes: contaminan los coches viejos, no los vehículos en general. 

Para que la situación cambie y los modelos con bajas emisiones ganen protagonismo, el sector coloca al ciudadano en el centro del proceso (“como guía que marcará las tendencias de la movilidad”, dice la plataforma) y llama a la puerta del Gobierno: los miembros de NIM piden medidas concretas, ayudas directas y cambios fiscales que aceleren la renovación del parque automovilístico. En un giro inesperado, además, sale también a relucir la España vacía como vía de escape. 

Los miembros de NIM son casi toda la industria, esto es, fabricantes de coches, camiones y autobuses, concesionarios, representantes de las dos ruedas, asociaciones de renting y fabricantes de componentes. El conglomerado nació más o menos por inercia, tras una conversación informal en la que se llegó a la primera conclusión: el sector automovilístico tira del carro de la movilidad sostenible y quiere seguir haciéndolo, pero no en solitario. 

Con dos horizontes a la vista –lograr la neutralidad en emisiones en 2050 y la descarbonización del parque en 2040, cuando ya no podrán venderse en España coches de combustión–, la industria muestra sus dos compromisos principales: renovar el parque automovilístico y poner en la carretera vehículos menos contaminantes.  

“Los fabricantes de vehículos ya ofrecen coches que cumplen con las demandas de descarbonización de las ciudades, la sociedad y las administraciones. En la actualidad hay más de 150 modelos electrificados y este número crecerá exponencialmente. La automoción lidera el cambio, pero el sector público debe respaldarlo. Tenemos que hacer de la automoción un proyecto-país preservando la potencia y la calidad de la industria en España”, sostiene José López-Tafall, director general de la patronal de fabricantes Anfac.

El usuario, eje de la nueva movilidad

En una jornada de debate sobre la nueva movilidad celebrada en la sede de la consultora PONS Seguridad Vial, los representantes de NIM han situado al usuario (conductor y viajero) en el centro del debate. “El usuario urbano quiere un cambio: un 30% afirma no estar satisfechas con su movilidad diaria, y en este grupo hay tanto conductores como usuarios de transporte público. Existe la oportunidad de ofrecer servicios de movilidad de calidad”, asegura Ricard Casalins, coordinador general de Mobility Institute. Pero el ciudadano “está despistado, porque se le dice que compre coche, pero que no lo use; que aproveche las ayudas del Moves, pero luego las comunidades autónomas no las activa. La gente ha perdido interés en cambiar de coche”, añade Casalins. 

El experto en movilidad Ramón Ledesma, asesor de PONS Seguridad Vial, considera “un error” enfrentarse al automóvil. “Los excesos normativos se pagan, porque el ciudadano acaba mareado. En 2023 llegarán las zonas de bajas emisiones a las ciudades de más de 50.000 habitantes, y nadie va a comprar coches para tenerlos estacionados”, añade Ledesma. Y su consejo para el sector, “ya que los políticos tienen en la cabeza que no quieren coches en las ciudades”, es que “la España vacía sea el punto de destino”. La ciudadanía debe “marcar las prioridades de la nueva movilidad”.

Casi un tercio de la población española vivirá concentrada en Madrid y Barcelona (y en sus áreas metropolitanas) dentro de 15 años, según un informe del Banco Mundial. “El gestor público urbano no va a permitir que un coche de dos toneladas solo lleve a una persona, pero la España vacía necesita los coches. El vehículo nació para ser útil, y ahí debe usarse”, insiste Ledesma

Transporte urbano

La movilidad urbana, en todo caso, “está llamada a ser eléctrica, digital y compartida, con la consiguiente reducción de contaminación y ruidos, porque además de sostenible, es eficiente energéticamente”, añade Arturo Pérez de Lucia, presidente de Aedive, asociación en favor del vehículo eléctrico que también forma parte de NIM. Y el representante de la patronal de las dos ruedas Anesdor, José María Riaño, añade que la solución es apostar por un entorno multimodal, “en el que las motos, especialmente las eléctricas, desempeñarán un papel destacado”.

Pero el centro el debate no es solo la movilidad, sino el futuro de la industria. “Uno de cada diez vehículos que se fabrican es electrificado. La industria tira del carro, pero tenemos que seguir empujando la demanda. El coste de los modelos es una barrera de entrada a la movilidad eléctrica, pero también es importante dar más seguridad en la infraestructura de recarga”, cree López-Tafall. 

El director general de Anfac llama también a la creación de “una mesa de gobernanza que verifique que las cosas se están haciendo bien”. “Si esto es un proyecto de país, debemos trabajar juntos. Hacen falta medidas de política industrial y medidas fiscales que faciliten la renovación del parque”, insiste López-Tafall. Con él coincide José Portilla, director general de la asociación de proveedores Sernauto: “Las bonificaciones fiscales son fundamentales para que los fabricantes de componentes hagan la transición hacia la movilidad”.

Cerrar

NEWSLETTER

Toda la actualidad del mundo del automóvil y la moto, tecnología, seguridad, conducción y eficiencia en tu buzón de correo.

¡Me interesa!
Por ahora no