Quedarse atrapado en un atasco suele dejar pocas alternativas: esperar, buscar una ruta diferente o resignarse a avanzar unos metros cada varios minutos. Sin embargo, alguien decidió afrontar el problema desde una perspectiva completamente distinta.
La idea parece sacada de una película, pero llegó a materializarse en un automóvil completamente funcional. Su peculiar transformación permite hacer algo que prácticamente cualquier conductor ha imaginado alguna vez mientras esperaba en una larga fila de coches.
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Un Jeep capaz de pasar por encima de un atasco
Se llama Hum Rider y bajo su llamativa transformación se esconde un Jeep Grand Cherokee. Su particularidad aparece cuando el conductor acciona un interruptor instalado en el habitáculo.
Un complejo sistema hidráulico desplaza las ruedas hacia los laterales mientras eleva la carrocería. El vehículo aumenta así simultáneamente su altura y anchura hasta dejar espacio suficiente bajo él para avanzar por encima de otros automóviles.
Con el mecanismo completamente desplegado alcanza aproximadamente 2,7 metros de altura. La separación entre las ruedas también crece considerablemente, creando una especie de enorme túnel móvil bajo el todoterreno.
El resultado puede verse en las imágenes de demostración: mientras los demás vehículos permanecen detenidos, el Grand Cherokee avanza literalmente sobre ellos hasta alcanzar el otro extremo de la retención.

Cuatro cámaras para saber qué ocurre debajo
La ocurrencia planteaba un problema evidente. Una vez levantado varios metros del suelo, el conductor pierde buena parte de las referencias necesarias para calcular si realmente puede superar los coches situados debajo.
Los responsables del proyecto instalaron cuatro cámaras en los bajos. Sus imágenes llegan hasta unas pantallas situadas en el interior, desde las que se puede comprobar la posición de los automóviles antes de continuar avanzando.
El sistema resulta especialmente importante por la enorme anchura que adquiere el vehículo. No basta con superar el techo de otro coche: las ruedas tienen que quedar suficientemente separadas para evitar retrovisores, carrocerías y cualquier otro obstáculo.
Todo ocurre además mediante un procedimiento sorprendentemente sencillo desde el asiento del conductor. Un mando permite ordenar al mecanismo que suba o baje la carrocería, mientras la compleja maquinaria permanece escondida bajo el vehículo.
90 metros de conductos hidráulicos
Convertir un Grand Cherokee en semejante artefacto exigió mucho más que instalar cuatro grandes brazos. El conjunto utiliza alrededor de 90 metros de conducciones hidráulicas para hacer funcionar el mecanismo.
La energía necesaria procede de un generador Honda de gasolina encargado de alimentar las bombas hidráulicas. El chasis también tuvo que recibir importantes refuerzos para soportar toda la transformación.
Y las modificaciones tuvieron una consecuencia considerable sobre la báscula. El Hum Rider alcanza alrededor de 3.850 kilos, más del doble de lo que pesaba originalmente el todoterreno utilizado como base.
Las ruedas convencionales tampoco estaban preparadas para semejante masa. Por ello fueron sustituidas por neumáticos de camión, capaces de soportar tanto el peso adicional como las particulares cargas generadas durante el funcionamiento del sistema.

El curioso origen del Hum Rider
Aunque su aspecto parece propio de un prototipo futurista, el Hum Rider fue construido en 2017. Y su origen no estuvo en un fabricante que buscara acabar con los atascos, sino en una peculiar campaña publicitaria.
El proyecto nació para promocionar Hum, un dispositivo de Verizon que se conectaba al puerto OBD-II del vehículo y añadía funciones como diagnóstico, asistencia en carretera o localización. La agencia Thinkmodo quiso representar esa idea de transformar un coche de una manera mucho más llamativa.
Para hacerlo realidad recurrió a especialistas en efectos mecánicos. Entre los responsables del proyecto estuvo Scott Beverly, de A2Zfx, relacionado con trabajos para películas como The Dark Knight, Inception e Interstellar.
El vehículo, por tanto, existe y el mecanismo mostrado es real, aunque nunca nació como una solución destinada a resolver la movilidad de las grandes ciudades. Solo se fabricó una unidad y por desgracia, no existieron planes para producirla en serie.
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