Donald Trump, en una muestra de su conexión con gran parte del público estadounidense, hizo una visita destacada a la carrera inaugural de la NASCAR en el icónico circuito de Daytona. El presidente estadounidense llegó al Daytona International Speedway en medio de gran expectación. Antes de aterrizar, el Air Force One sobrevoló el circuito, saludando a los miles de aficionados congregados.
A su llegada, su comitiva ingresó directamente al trazado, y el vehículo presidencial, conocido como La Bestia, lideró a los pilotos en dos vueltas ceremoniales como coche de seguridad. La presencia de Trump como ‘Grand Marshal’ (la persona encargada de dar inicio a la carrera con la famosa frase Gentleman, start your engines, en español, Caballeros, enciendan sus motores) añadió un toque especial al evento.
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Es destacable que Trump ha hecho dos visitas como presidente al acontecimiento automovilístico, mostrando así su afinidad con la competición. La visita al Daytona 500 no fue un evento aislado para Trump, un conocido aficionado a los deportes. Semanas antes, había hecho historia al ser el primer presidente en funciones en asistir a la Super Bowl. En Daytona, su presencia reafirmó su estrategia de conectar con el público estadounidense a través de eventos populares y emblemáticos
NASCAR Vs. ‘La Bestia’
Aunque el coche presidencial compartió trazado con los vehículos de la NASCAR, no tienen ni punto de comparación. Los de la NASCAR son automóviles de carreras diseñados para la velocidad y la resistencia. Equipados con potentes motores V8, estos bólidos pueden alcanzar velocidades máximas que superan los 320 km/h en circuitos ovalados. Aunque su aceleración es más lenta en comparación con los Fórmula 1, son capaces de mantener altas velocidades durante largas distancias.
Por su parte, ‘La Bestia’ es un sedán de lujo más parecido a un tanque. El vehículo presidencial es una versión altamente modificada de un Cadillac que mide 5,5 metros de largo y está impulsado por un motor V8 de doble turbocompresor que genera hasta 300 caballos de fuerza. Sin embargo, su velocidad máxima no supera los 100 km/h debido a su enorme masa. Su blindaje avanzado eleva el peso hasta los 9.000 kilos. El Cadillac es capaz de resistir ataques químicos, granadas antitanque, explosivos adheridos al chasis e incluso un misil del tipo Stinger.
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