En España, la ley de tráfico no contempla sanciones por alertar a los conductores sobre la presencia de radares y controles de tráfico. La ley de seguridad ciudadana sí permite actuar contra quienes difunden determinadas informaciones relacionadas con operativos policiales.
En Suiza, igual que ocurre en otros países de Europa, está prohibido avisar públicamente de la existencia de un radar móvil: ya sea por redes sociales, aplicaciones, grupos o señales con las luces del coche. Sólo se permite cuando la policía misma comunica dónde están estos controles.
Más información
El pasado verano, en 2025, una mujer de 60 años compartió una publicación de Facebook. En ella se advertía sobre la presencia de un radar de velocidad semifijo de la policía regional de Rohrdorferberg-Reusstal: estaba ubicado en el cantón de Argovia (Suiza), en una zona vigilada regularmente por los constantes excesos de velocidad.
La publicación original era de otra persona, pero esto no alteró las consecuencias legales. La investigación empezó tras la denuncia de un tercero: las autoridades han reconocido que no monitorean activa y sistemáticamente las publicaciones hechas en las redes sociales.
Obstrucción a la aplicación de la ley
En Suiza, las advertencias públicas sobre controles de tráfico están penadas por ley desde hace 13 años. Aquí están incluidas las publicaciones compartidas en redes sociales: se considera obstrucción a la aplicación de la ley.
Este ha sido el motivo por el que la mujer fue declarada culpable de infringir la ley de tráfico. Según una orden penal emitida por la Fiscalía de Baden, que entró en vigor en diciembre, le corresponde una multa de 200 francos (217 euros, según el cambio actual). Una cifra que se ha ido hasta los 600 francos (652 euros) al incluir las costas: si no paga, se enfrenta a una pena de dos días de prisión.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
Desde que aprendió a hablar y escribir, una de sus pasiones siempre fue contar todo lo que pasaba a su alrededor. Hizo las maletas y cambió Zaragoza por Madrid para estudiar Periodismo en la Universidad Complutense. Antes de graduarse, el mundo del motor se cruzó en su camino… y nunca lo ha abandonado.
