“A veces sueñas que no te sabes la calle”, dice como si fuera una de sus grandes pesadillas (que probablemente lo sea). Es uno de los tantos riesgos que corre Mario Manzanares, conductor del Parque de Bomberos 03 Centro del Ayuntamiento de Madrid. Está ubicado cerca de la Puerta de Toledo y es una de las trece estaciones con las que cuenta Madrid Capital.
Mario, de 34 años, recibe a EL MOTOR junto a sus compañeros conductores en el comedor en una distendida conversación. Distendida sí, pero siempre siendo consciente de que la entrevista puede ser interrumpida por el sonido que alerta de que alguien los necesita.
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Y si suena la sirena…
Mario, como todos los otros que ejercen su profesión, debió opositar y aprobar el examen teórico, las pruebas física y de conducción. Y tiene todos los tipos de carnet de conducir. “Es un circuito cerrado que simula lo que te puedes encontrar en Madrid y es bastante exigente”, explica.
Pero lo realmente desafiante comienza cuando suena la alerta de la sirena. “Al principio es todo nuevo. Toda la parte emocional y de nervios al principio te hace ir un poco sobrepasado y no tienes esa templanza para tomar las decisiones, pero luego vas adquiriendo herramientas que te ayudan a controlar esa parte”, confiesa.
¿Y cómo es la reacción de un conductor al escuchar la sirena? “Durante la guardia somos varios bomberos conductores que estamos ese día y nos ayudamos entre nosotros. Un compañero prepara el vehículo, lo arranca, comprueba que esté todo bien; otro está mirando la ruta y yo mientras me estoy cambiando. Y en un minuto está todo listo”, relata. Luego, se sube al vehículo y comienza el desafío.
Rapidez o precisión: ¿qué es lo más difícil?
Mario admite que es una combinación de factores. Uno de ellos es el querer llegar rápido, pero sin tener un accidente. Y es que todo se desarrolla en cosa de segundos. En la vida cotidiana, en siete minutos se responden un par de correos o se toma una ducha rápida. Pero para Mario, el tiempo tiene otra dimensión. “En Madrid tenemos un promedio de respuesta medio de siete minutos aproximadamente, como mínimo queremos mantener ese compromiso con el ciudadano”.
Y otro tema aparte es controlar la maniobras de los camiones que pueden llegar a pesar varias toneladas y transportar miles de toneladas de agua (dependiendo del tipo de vehículo).
Y en ese contexto, a la lista de dificultades se suma que por un lado, se necesita precisión sobre todo cuando la maniobra exige mucho control, porque hay pocos centímetros de margen. Y por otro, escoger la ruta óptima es una decisión trascendental. Así que la pregunta es obligada: ¿cómo se orientan los conductores para elegir la mejor ruta y en el menor tiempo posible?
“La tecnología todavía no supera la inteligencia de los conductores”
Y es que una mala elección del camino puede traer consecuencias, incluso, fatales. “Tenemos un ordenador donde vemos las opciones de ruta y luego dentro del vehículo hay un GPS, pero a día de hoy la tecnología todavía no supera la inteligencia orgánica de los conductores”.
Cada tanto aparece la noticia de algún conductor que siguió las instrucciones de los navegadores y la historia ha terminado fatal: atorados en calles sin salidas, en sitios peligrosos, direcciones incorrectas, etc. ¿Y si ese error sucediera en medio de una emergencia? ¿Tiene en cuenta el GPS las dimensiones de un camión de bomberos o de las horas con más tráfico?
“Aún tenemos mucho poder de decisión en cuál es la mejor ruta, porque a veces el GPS te lleva por una calle que es difícil entrar, que por ahí no pasas. O te das cuenta que es hora punta y que tardas más. Es decir, que tienes todavía esa capacidad de elegir por encima de lo que te dice el navegador”.
Coches mal aparcados, otra inconveniente en la ruta
Calles estrechas, atascos, la presencia de bolardos… todo puede jugar en contra. Cada segundo puede hacer la diferencia y hay otros dos factores extra. Un primer impedimento es cuando los conductores ven a un vehículo de emergencia y no saben cómo reaccionar. “Escuchan la sirena y mucha gente se bloquea. En Lavapiés nos pasó que hemos tenido que sacar nosotros al conductor y mover el vehículo. A veces puedo rodear a los coches, pero otras no me da la maniobra. Es muy complejo”, relata Mario junto a sus compañeros.
Y el segundo: “Me acuerdo de una Noche Vieja. Hay un piso ardiendo y llegamos a la calle donde estaba el incendio y salían llamas por la ventana. Y como era esa festividad especial y todos llegan para aparcar de mala manera, había una BMW nuevo mal estacionado en una esquina y nos llevamos la carrocería. Intentamos no hacerle daño, pero si estás viendo fuego, quizá con personas, y que se puede propagar, valoras los daños materiales de un coche y lo ves mal aparcado… pues mala suerte”.
Mario junto a sus compañeros también relatan que “a veces te encuentras motos aparcadas sobre la tapa roja que es donde sacamos el agua. O incluso vehículos”. Por eso, recuerdan: “Cuando dejes el coche mal aparcado, piensa que puede pasar un camión de bomberos”.
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Periodista especializada en marketing digital. Comenzó su carrera en televisión en Chile y de allí dio el salto a la prensa. En Diario As, de Prisa Media, se especializó en SEO, con la creación de contenido estratégico y optimización web, para llegar a Prisa Motor.
