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Ofrecía diésel a un euro el litro y decenas de conductores acudían a repostar: el negocio escondía una sorpresa 

Madrid |

El combustible se vendía muy por debajo del precio habitual y algunos clientes acudían incluso con garrafas para aprovechar la oferta.

bidones de gasolina

Foto: Getty Images

Repostar se ha convertido de nuevo en uno de los gastos que más preocupan a los conductores europeos. La inestabilidad internacional ha vuelto a presionar los precios y el diésel está siendo uno de los combustibles más afectados. 

En este escenario, encontrar una gasolinera donde llenar el depósito por mucho menos de lo habitual puede resultar especialmente tentador. En Austria, decenas de personas habrían tenido acceso durante meses a una oferta difícil de igualar. 

Diésel a precio muy reducido 

La historia tiene como protagonista a un hombre serbio de 29 años residente en Salzburgo. Según la acusación, desde septiembre de 2025 habría ofrecido a decenas de personas la posibilidad de repostar diésel por solo un euro el litro. 

El funcionamiento era aparentemente sencillo. Los interesados acudían a una determinada gasolinera de Salzburgo y allí podían llenar sus vehículos a ese precio. Algunos habrían llegado incluso con garrafas para llevarse cantidades adicionales. 

La diferencia con los precios habituales hacía especialmente atractiva la oferta. Durante los meses en los que presuntamente funcionó el sistema, el diésel en Austria se situaba aproximadamente entre 1,49 y 1,58 euros por litro, por lo que el ahorro podía rondar los 50 céntimos por cada litro. 

Para llenar un depósito de 50 litros, eso suponía pagar 50 euros en lugar de alrededor de 75. Sin embargo, detrás de aquella aparente oportunidad había una pregunta mucho más importante: quién estaba pagando realmente el combustible. 

Una tarjeta ajena detrás de los repostajes 

Según la acusación, el hombre habría conseguido una tarjeta de combustible perteneciente a una empresa de transporte croata. Por el momento, no se ha esclarecido públicamente cómo llegó a sus manos, por lo que no puede afirmarse que la hubiera robado. 

Entre septiembre de 2025 y enero de 2026 habría utilizado esa tarjeta hasta 136 veces. En total, se habrían obtenido aproximadamente 54.000 litros de diésel mediante este procedimiento. 

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La magnitud resulta más evidente al dividir ambas cifras: cada operación supone una media cercana a 397 litros. Una cantidad muy superior a la capacidad del depósito de cualquier turismo convencional y que ayuda a entender la presencia de garrafas y otros recipientes. 

La Fiscalía calcula que el perjuicio ocasionado ronda los 68.000 euros. Sin embargo, se desconoce cuánto dinero habría obtenido realmente el acusado con la supuesta reventa del carburante. 

Si todos los 54.000 litros se hubieran vendido exactamente por un euro, habrían generado 54.000 euros en ingresos. Se trata únicamente de un cálculo matemático, ya que no se ha determinado cuál habría sido el beneficio real de la operación. 

El diésel supera los dos euros en Austria 

El caso llega a los tribunales en un momento especialmente complicado para los carburantes. El diésel alcanzó en Austria un máximo diario de 2,268 euros por litro el pasado 16 de septiembre. 

El 24 de septiembre, el precio mediano nacional todavía se situaba en 2,239 euros por litro, mientras que la gasolina rondaba los 1,939 euros. Una diferencia que refleja la especial presión que está soportando el diésel. 

La situación no afecta únicamente a Austria. La Comisión Europea ha señalado una elevada volatilidad en los mercados del petróleo y sus derivados ante la incertidumbre geopolítica, con especial incidencia sobre productos como el gasoil. 

Por ahora, Bruselas no aprecia problemas inmediatos de suministro en la Unión Europea. Las refinerías y las fuentes alternativas permiten cubrir la demanda, aunque la evolución internacional continúa condicionando los precios. 

El combustible se ha convertido en objetivo de robos 

España tampoco ha sido ajena a episodios relacionados con la sustracción de carburante. Uno de los más llamativos ocurrió el pasado marzo en el polígono industrial La Verde, en Camargo (Cantabria). 

La Guardia Civil detuvo allí a dos vecinos de Santander como presuntos responsables del robo de unos 100 litros de combustible. El carburante estaba repartido en seis garrafas. 

Una patrulla sorprendió a uno de los sospechosos y encontró cerca de él tres recipientes llenos cuya procedencia no pudo justificar. Posteriormente aparecieron otras tres garrafas. 

Una de ellas seguía conectada mediante una manguera al depósito de un camión cuya tapa de seguridad había sido forzada. Esa misma noche se detectaron además daños y sustracciones de combustible en otros 16 vehículos pertenecientes a una empresa del polígono. 

En Madrid también se han denunciado episodios similares. Un conductor mostró en redes sociales cómo, al regresar al lugar donde había dejado su coche, encontró la tapa del depósito en el suelo después de que alguien hubiera forzado el acceso. 

El engaño también puede comenzar en el surtidor 

No siempre es necesario acceder físicamente al depósito. En Francia también se ha alertado de una modalidad de estafa que aprovecha el propio funcionamiento de algunas gasolineras de autoservicio. 

El procedimiento comienza con una petición aparentemente inofensiva. Un desconocido solicita a otro conductor que utilice su tarjeta para pagarle una pequeña cantidad de combustible y promete entregarle inmediatamente el dinero en efectivo. 

La víctima autoriza la operación y se marcha pensando que el repostaje ha terminado. Sin embargo, el estafador consigue que la manguera continúe asociada a la autorización anterior y aprovecha después para seguir obteniendo combustible con cargo a esa misma tarjeta. 

El conductor puede descubrirlo cuando ya está lejos de la estación y comprueba que el cargo bancario es muy superior a lo esperado. En los casos conocidos, la autorización podía alcanzar los 150 euros, aunque inicialmente se hubiera solicitado una cantidad mucho menor. 

Incluso se ha descrito una variante en la que se manipula el soporte del surtidor para impedir que la pistola quede correctamente colocada. De esta forma, el sistema puede interpretar que la operación todavía no ha finalizado. 

Perforar el depósito para llevarse la gasolina 

Existe todavía un método mucho más agresivo. En Estados Unidos se han detectado casos en los que los ladrones ya ni siquiera intentan acceder por la boca de llenado: utilizan un taladro o un punzón para perforar directamente el depósito de los coches estacionados. 

El carburante cae entonces en un recipiente colocado debajo y puede extraerse con rapidez. El propietario no solo pierde la gasolina, sino que se encuentra con un depósito inutilizado y una reparación cuyo coste puede superar ampliamente el valor del combustible sustraído. 

Este procedimiento también permite evitar algunos de los sistemas que dificultan extraer carburante mediante una manguera en los vehículos modernos. El resultado, sin embargo, puede ser mucho más costoso para el propietario por los daños ocasionados en el tanque. 

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Ruth García Perfil de Ruth García en Linkedin

Nació en Madrid y desde pequeña soñaba con conducir. Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos y amplió su formación en Barcelona con un máster en Periodismo Deportivo en la Universitat Pompeu Fabra. Especializada en motor y también en competición, combina la redacción con la radio y la cobertura de grandes premios de motociclismo. 

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