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Por qué llega un buen momento para cambiar de coche

Los concesionarios advierten sobre un aluvión de unidades de 'kilómetro cero' ante las multas por emisiones a partir de 2020.

Concesionario

Los concesionarios se enfrentan a desafíos importantes en los próximos meses. / BMW

Las cada día mayores exigencias sobre emisiones contaminantes están poniendo en ciertos apuros a los fabricantes de automóviles. Coches o versiones que pierden su vigencia y deben salir de los concesionarios en fechas concretas (como ocurrió con las homologaciones WLTP) o venderse antes de que comiencen a penalizar a las marcas por las multas previstas.

Una fecha clave al respecto será el 1 de enero de 2020 porque con la llegada del nuevo año las marcas deberán cumplir los objetivos de emisiones impuestos desde la Unión Europea. Con diferentes matices al respecto, el promedio de C02 para las gamas de las principales marcas deberá ser de 95 g/km, con multas cuantiosas por los excesos que se comentan respecto: 95 euros por cada gramo de más y por cada coche vendido.

Son pocos los fabricantes preparados para asumir este desafío, prácticamente tan sólo los que venden exclusivamente coches 100% eléctricos, como es el caso de Tesla o Smart.  Algunas fuentes estiman en 30.000 millones de euros las sanciones a las que deberán hacer frente las marcas al cierre del ejercicio 2020, por lo que todas ellas han acelerado sus planes de electrificación para minimizar penalizaciones.

Sin embargo, en los concesionarios quedan muchos coches de emisiones elevadas, en buena parte como consecuencia del crecimiento de las matriculaciones de gasolina en detrimento del diésel. Así que venderlos a partir del año próximo supondrá un lastre para los objetivos de las marcas, una situación que preocupa al sector en España aunque parece que con argumentos diferentes para los fabricantes y su red de distribución.

Faconauto, la patronal de los concesionarios, advierte de que las marcas pueden pretender encontrar una respuesta a su problema automatriculando, a través de los distribuidores, una gran cantidad de vehículos. Una estrategia que rechazan frontalmente como explica Gerardo Pérez, su presidente: “La normativa es muy exigente y resulta casi imposible cumplirla, pero las automaticulaciones en ningún caso serían la solución”.

Para el portavoz de los concesionarios, el contexto resulta mucho más complejo y crea incertidumbres para su actividad: “Se están queriendo acelerar los procesos, pero la realidad es que ni la tecnología ni los compradores están preparados. Compartimos el objetivo de la UE de la llegada de una movilidad descarbonizada, pero que ha de hacerse de una forma razonable y realista. Para cumplir con el calendario impuesto, el vehículo eléctrico por sí mismo no sería la solución, ya que no está suficientemente extendido”.

La alternativa más efectiva que proponen desde Faconauto, en la que ya han insistido con anterioridad, pasa por recuperar el protagonismo del gasóleo en las ventas: “Con los ataques al diésel, cuyos modelos de última generación serían los que más ayudarían a cumplir con los objetivos de emisiones, se ha producido una traslación en las ventas a los vehículos de gasolina que son los más contaminantes en cuanto a CO2”.

Para el usuario, como ocurrió en ocasiones precedentes, el aluvión de automatriculaciones resultaría beneficioso por partida doble. En primer lugar, antes de acabar el año pueden producirse ofertas interesantes en aquellos modelos que penalicen a las marcas con la intención de evitar esa gestión, además de coincidir con el cierre del ejercicio; ya en 2020, las unidades matriculadas por las propias redes estarán disponibles con precios ventajosos a causa de sus especiales características. Sólo queda saber en qué modo, como previene Faconauto, esta coyuntura afecta a la actividad de los concesionarios en los próximos meses.

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