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Roban el catalizador de un coche en 30 segundos

El sistema anticontaminación, que depura los gases de escape, incluye metales preciosos como el rodio y el paladio, que tienen mayor valor que el oro.

Un barrio residencial a las afueras de Washington, EE UU. Dos personas se bajan de un coche y, en apenas 30 segundos, se meten en los bajos de un Ford pick up y roban el catalizador del vehículo.

El video está difundido por el Sheriff del condado de Pierce, en el que se ubica la vivienda, y en él se aprecia que uno de los ladrones lleva en la mano una radial, una cortadora mecánica que es la que utilizan para separar el componente del sistema de escape.

El catalizador se ocupa de depurar los gases de escape para reducir la polución y, básicamente, se trata de una caja metálica con un entramado interior con rejillas y cerámica bañada con metales preciosos.

Los gases y partículas que salen del motor discurren por los conductos de escape hasta el catalizador, que se sitúa al final de la línea del sistema. Y al llegar se ralentizan y quedan atrapados en las rejillas, y al entrar en contacto con la cerámica y los metales preciosos, se produce una reacción que reduce considerablemente las emisiones nocivas.

Un catalizador nuevo cuesta, de media, entre 500 y 1.000 euros, según el tamaño del coche y del propio componente. Y es que cuanto mayor sea el motor del vehículo, mayor será su catalizador. Por eso, los ladrones van directamente al modelo más grande, y que además es alto, lo que les facilita colarse por debajo para sacar la pieza.

En un catalizador estándar de dimensiones medias, suelen encontrarse unos dos gramos de paladio y en torno a cinco de platino. El paladio sale por más de 60 euros el gramo, y el platino, por unos 30.

Pero el material más valioso es el rodio, que supera actualmente los 800 euros por gramo, unas 15 veces más que el oro (53 euros por gramo, aproximadamente). En su caso, la cantidad albergada en los sistemas de descontaminación es mínima, habitualmente solo miligramos, pero su alto valor suele resultar muy tentador para los amigos de lo ajeno.

El desafortunado propietario de la Ford pick up podría arrancar al día siguiente, pero su coche sonará mucho más y, sobre todo, expulsará mucha más contaminación. Y tendrá que acudir a un taller a que le instalen un nuevo catalizador, con el consiguiente coste.

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