Algunas policías españolas han comenzado a utilizar uno de los cinemómetros más avanzados del mercado: el TruCam II, un radar láser portátil capaz de medir la velocidad de un vehículo a una distancia máxima de 1.200 metros, superando con creces el alcance tradicional de los radares móviles. Esta nueva herramienta, ya utilizada por los Mossos d’Esquadra y policías locales como la de La Unión (Murcia), supone un salto tecnológico sin precedentes en la vigilancia vial.
La principal novedad del TruCam II es su impresionante capacidad de detección. Con un alcance de 1,2 kilómetros, este dispositivo sitúa el punto de control muy lejos del campo visual de los conductores, dificultando cualquier intento de frenar de manera preventiva al detectar un radar.
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Aunque puede captar la velocidad desde larga distancia, su rango óptimo para identificar matrículas con máxima nitidez se sitúa entre 150 y 300 metros, garantizando así la validez de las pruebas fotográficas.
Un sensor láser de alta frecuencia capaz de registrar vehículos hasta 320 km/h convierte al TruCam II en un dispositivo de precisión casi quirúrgica.
Una herramienta portátil y versátil
El TruCam II destaca también por su portabilidad. Con un peso aproximado de 1,6 kilos, puede manejarse a mano o montarse en un trípode, permitiendo que incluso un solo agente opere todo el sistema.
Su autonomía, cercana a las ocho horas gracias a baterías intercambiables, lo hace apto para jornadas completas de control de velocidad. Además, es capaz de tomar hasta tres fotografías por segundo, proporcionando evidencia casi instantánea ante cualquier infracción.
Multas en tiempo real
Una de las funciones más llamativas del nuevo radar es su capacidad de enviar las sanciones en tiempo real al centro de procesamiento correspondiente del municipio, reduciendo el margen de maniobra del infractor y agilizando todo el procedimiento administrativo.
Esto convierte al TruCam II en un aliado estratégico para las autoridades locales, que pueden maximizar la eficacia de los dispositivos sin necesidad de grandes despliegues.
Una inversión elevada, pero con retorno rápido
El precio del TruCam II se sitúa entre 70.000 y 80.000 euros por unidad, una inversión significativa para los ayuntamientos que deciden incorporarlo. Sin embargo, la capacidad del dispositivo para captar infracciones a larga distancia y procesarlas de forma inmediata permite amortizarlo en poco tiempo, según las estimaciones municipales.
La normativa española establece que solo los radares fijos y de tramo deben señalizarse. Los móviles —como el TruCam II— están considerados herramientas de vigilancia aleatoria, por lo que pueden usarse sin señalización previa y desde posiciones no visibles para el conductor.
Esto abre la puerta a controles más discretos y efectivos, capaces de disuadir conductas temerarias incluso antes de que el conductor sea consciente de la presencia policial.
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Mucho más que un radar de velocidad
La potencia óptica del TruCam II permite no solo sancionar excesos de velocidad, sino también detectar el uso del móvil al volante, la ausencia de cinturón de seguridad y otras infracciones captables mediante imagen a larga distancia.
Su llegada, ya visible en municipios como La Unión, supone un punto de inflexión en la modernización de los controles de tráfico y en la capacidad de las administraciones para combatir la siniestralidad en carretera.
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