La expansión del coche eléctrico está obligando a las ciudades europeas a enfrentarse a nuevos desafíos. Hace apenas unos años el principal problema era la falta de puntos de recarga. Ahora, en algunos lugares, la cuestión empieza a ser diferente: cómo garantizar que los cargadores existentes estén realmente disponibles cuando otros conductores los necesitan.
Así, una de las grandes capitales europeas ha decidido declarar la guerra frente a aquellos conductores que mantengan sus coches conectados durante demasiado tiempo en los puntos públicos de recarga, empezando a cobrar un recargo por abusar de este comportamiento.
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El problema
A medida que aumenta el número de coches eléctricos, también crece la presión sobre la red de recarga pública. En muchas ciudades europeas, especialmente en aquellas donde gran parte de la población vive en edificios sin garaje privado, los puntos de carga instalados en la vía pública se han convertido en un recurso esencial.
El problema aparece cuando algunos vehículos permanecen conectados durante horas, incluso después de haber completado la carga de la batería. Esto provoca que otros conductores lleguen al cargador y lo encuentren ocupado sin que exista una necesidad real de utilizarlo. La situación, naturalmente, genera frustración, especialmente en estas zonas urbanas donde localizar un punto libre puede resultar complicado en determinados momentos del día.

Octubre será la fecha
Para combatir esta situación, Bruselas ha decidido introducir una nueva tarifa de rotación. La norma entrará en vigor el próximo 1 de octubre de 2026 y afectará a los vehículos eléctricos conectados durante más de seis horas consecutivas a un cargador público.
A partir de ese momento, el conductor deberá abonar 0,06 euros por minuto, una cifra que equivale a 3,60 euros por cada hora adicional de ocupación.
Las autoridades han determinado que solo estará vigente entre las 09:00 y las 22:00 horas, dejando fuera el horario nocturno para no perjudicar a los residentes que necesitan recargar sus vehículos durante la noche.

Una ciudad cada vez más eléctrica
Bruselas se encuentra inmersa en un importante proceso de electrificación del parque móvil. Cada vez más ciudadanos optan por vehículos eléctricos y la tendencia es aún más evidente en las flotas de empresa, donde este tipo de modelos ya representa una parte significativa de las nuevas matriculaciones.
Paralelamente, la ciudad continúa ampliando su red de recarga. Actualmente dispone de alrededor de 10.000 puntos públicos y mantiene el objetivo de alcanzar los 22.000 antes de 2035.
Sin embargo, las autoridades consideran que aumentar el número de cargadores no resolverá por sí solo el problema. La clave también está en garantizar un uso más eficiente de la infraestructura existente.

Luces y sombras
La medida ha sido recibida de forma positiva por muchos usuarios, aunque también presenta algunas limitaciones. La principal es que el recargo no empieza a aplicarse cuando la batería está completamente cargada, sino cuando el vehículo supera las seis horas conectado.
Eso deja un margen considerable para que algunos conductores sigan ocupando el espacio incluso después de finalizar la sesión de carga. Tampoco está claro si una penalización de 3,60 euros por hora será suficiente para disuadir a todos los usuarios. Aun así, la administración belga entiende que la medida tiene un importante valor pedagógico.
Situación en España
De momento, Pamplona, desde el año pasado, es la única ciudad que tomó medidas parecidas a las de Bruselas. Tal y como informó Diario de Navarra, a partir del 1 de agosto de 2025, cobrarán a los coches eléctricos que usen estos huecos como plazas de aparcamiento. Pamplona tiene 29 estaciones de recarga de acceso público con de 65 enchufes.
Los propietarios de coches eléctricos que hagan uso de estas instalaciones municipales tendrán un margen de 15 minutos para dejarlas libres tras realizar la correspondiente recarga.

A través de las distintas aplicaciones que se usan para ello, recibirán un aviso: en él, les informarán de que les harán un cargo si no retiran su vehículo. ¿De cuánto será? De 0,20 euros por minuto si el coche eléctrico se queda aparcado en los puntos de recarga: el máximo podrá llegar a los 50 euros.
Por otro lado, la Policía Municipal de Pamplona sancionará a cualquier vehículo que no esté usando los cargadores y haga uso de estos huecos como plazas de aparcamiento. Esta acción está respaldada por el Real Decreto Legislativo 6/2015, del 30 octubre.
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