Alemania quiere acabar con una de las partes más caras del carnet de conducir y España debería mirar con atención

La reforma introduce cambios sorprendentes en la formación y abre la puerta a una nueva forma de aprender a conducir.

Autoescuela Alemania

Sacarse el carnet de conducir supone para muchos jóvenes un desembolso importante, al que se suman meses de clases y una preparación que puede variar mucho de un alumno a otro. 

Alemania ha decidido intervenir para intentar reducir el coste y simplificar el proceso. La reforma introduce varias medidas que pueden cambiar la forma de obtener el permiso. 

El cambio que puede marcar la diferencia en la factura 

Uno de los principales objetivos de la reforma alemana está en las llamadas clases especiales de conducción. Actualmente, los aspirantes al permiso B deben realizar 12 desplazamientos obligatorios: cinco por carretera convencional, cuatro por autopista y tres de noche. 

El nuevo planteamiento quiere acabar con ese número fijo. Estas modalidades seguirán formando parte del aprendizaje, pero será el profesor quien determine cuántas necesita realmente cada alumno para alcanzar el nivel exigido.  

La medida puede beneficiar especialmente a quienes progresen rápido. Según el ADAC, cada una de esas prácticas especiales cuesta entre 60 y 95 euros, por lo que las 12 actuales pueden suponer entre 720 y 1.140 euros. 

carnet de conducir Alemania
Alemania va a reformar el sistema para la obtención del carnet de conducir

Una nueva posibilidad para practicar con un familiar 

La reforma introduce además una medida especialmente llamativa: Alemania quiere poner en marcha una fase experimental de conducción acompañada después de superar el examen teórico. 

El alumno podría acumular kilómetros con una persona cercana, como uno de sus padres, para ganar experiencia real fuera de la autoescuela. La práctica no sustituiría al profesor, pero sí podría servir para llegar a las clases prácticas con más soltura. 

La idea también tiene una vertiente económica. Esos desplazamientos adicionales no tendrían el mismo coste que una clase profesional y, en determinados casos, podrían ayudar a reducir el número de sesiones necesarias. 

La teoría también quiere abandonar parte del papel 

El Gobierno alemán pretende que la formación teórica pueda realizarse completamente en el formato digital, incluso mediante una aplicación.

La finalidad es hacer el aprendizaje más flexible y reducir determinados costes asociados a la asistencia presencial. El ahorro directo para el alumno dependerá, eso sí, de cómo se traslade esta transformación a los precios de las autoescuelas. 

También se plantea reducir el actual catálogo de preguntas del examen teórico. El Ministerio señala que hoy existen 1.169 preguntas y quiere reducir su volumen aproximadamente en un tercio, manteniendo los contenidos relevantes para la seguridad vial.

Más protagonismo para los simuladores 

Otro de los pilares del proyecto pasa por ampliar el uso de simuladores de conducción durante el aprendizaje. 

La idea es que determinadas competencias puedan practicarse en un entorno virtual antes de trasladarlas al vehículo real. Entre las propuestas se encuentra utilizar estas herramientas para trabajar parte del aprendizaje relacionado con el cambio manual.  

clases de conducir
Las clases de conducir se podrán combinar con simuladores y clases privadas.

Comparar autoescuelas será más sencillo 

Alemania también quiere que los futuros conductores tengan más información antes de elegir dónde prepararse. 

La reforma plantea facilitar el acceso online a precios y tasas de éxito de las autoescuelas, de modo que los alumnos puedan comparar centros antes de matricularse.  

La medida no reduce por sí misma el precio del permiso, pero puede ayudar a localizar diferencias importantes entre centros, especialmente cuando las tarifas por clase y los resultados finales no son iguales. 

Todas estas novedades se espera que pueda entrar en vigor a finales de 2026.

¿Y podría pasar algo parecido en España? 

Aquí es donde aparece una diferencia importante. España no parte exactamente del mismo problema que Alemania, porque el número de clases prácticas no está sometido a una cifra nacional fija como ocurre actualmente con las 12 horas especiales alemanas. 

En nuestro país, el aspirante realiza las prácticas que necesita para alcanzar el nivel suficiente antes del examen. El número puede variar considerablemente entre alumnos y también depende de la valoración del profesor de autoescuela.  

La diferencia está en otros aspectos. España no cuenta actualmente con un sistema general equivalente a la práctica privada después de aprobar la teoría que Alemania quiere probar, ni con el mismo planteamiento para trasladar parte de la formación a simuladores o convertir toda la enseñanza teórica en digital. 

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