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Alerta de la Comisión Europea: correr en la carretera se va a terminar más pronto de lo que crees

Madrid |

El revolucionario proyecto basado en el sistema Galileo que reducirá la velocidad de los vehículos de forma automática y progresiva.

Conductor frustrado

Foto: Getty Images

El margen para pisar el acelerador a fondo se agota definitivamente. La época en la que la responsabilidad de respetar los límites de velocidad recaía exclusivamente en el pie del conductor está dando paso a una era de control tecnológico sin precedentes. A partir de ahora, las autoridades sanitarias y viales cuentan con herramientas capaces de intervenir de forma directa en la mecánica de los vehículos.

No se trata de una hipótesis de futuro ni de un relato de ciencia ficción: es una realidad administrativa que ya ha comenzado a aplicarse en Estados Unidos y cuyos cimientos técnicos se estudian con detenimiento en los despachos de Bruselas.

Los reincidentes de Virginia

El epicentro de este cambio normativo se localiza en el estado de Virginia, Estados Unidos. Desde el pasado 1 de julio, los tribunales de esta región disponen de la potestad legal de obligar a los conductores reincidentes o sancionados por conducción temeraria a instalar limitadores inteligentes de velocidad (ISA) en sus automóviles privados.

Esta drástica medida surge como una alternativa punitiva a la tradicional retirada del permiso de conducir. El software actúa impidiendo que el vehículo continúe ganando velocidad una vez que alcanza el máximo permitido en la vía por la que transita.

Limitar la aceleración

A diferencia de los mitos urbanos que sugieren frenadas bruscas o apagados repentinos del motor en plena marcha, el funcionamiento de estos dispositivos es progresivo. El sistema electrónico interviene limitando la capacidad de aceleración del motor de manera gradual.

La legislación estadounidense ha puesto el foco sobre aquellos infractores extremos que llegan a superar los 161 km/h (100 mph), buscando erradicar los comportamientos de mayor riesgo en las carreteras. Virginia lidera así una tendencia que ya prevén implantar estados como Washington en 2029 o Maryland en un futuro próximo.

Europa mira al espacio

Mientras al otro lado del Atlántico la medida se aplica de forma judicial a los infractores, la Comisión Europea analiza un escenario mucho más ambicioso y global. Bruselas mantiene bajo estudio exploratorio una evolución tecnológica de los asistentes de velocidad que permitiría una intervención automatizada a gran escala mediante el uso de satélites. El plan técnico se fundamenta en una triangulación de datos de alta precisión en la que interviene la constelación europea Galileo y el sistema GPS tradicional.

La propuesta europea pasa por contrastar de manera constante la ubicación exacta del vehículo, la cartografía digital de las carreteras y las señales de tráfico reales captadas por las cámaras del propio coche. Si la unidad de control detecta que el conductor mantiene un exceso de velocidad prolongado en el tiempo, el software del automóvil intervendría directamente reduciendo la potencia del propulsor de forma paulatina hasta adaptar el ritmo a la legalidad de la vía.

Esta línea de investigación no es nueva. La Unión Europea acumula más de una década financiando proyectos como el denominado Galileo Speed Warning (GSW), cuyo propósito principal ha sido demostrar cómo la precisión satelital puede convertirse en el mejor aliado de la seguridad vial para reducir la siniestralidad.

Del asistente ISA obligatorio al control total del vehículo

Conviene recordar que, en virtud del Reglamento (UE) 2019/2144, todos los coches nuevos comercializados en Europa desde julio de 2024 ya incorporan obligatoriamente el sistema de Asistencia Inteligente de Velocidad (ISA).

Sin embargo, la tecnología actual es meramente informativa y el conductor conserva el control absoluto de la situación. El ISA presente en los concesionarios emite señales acústicas, alertas visuales o una leve resistencia en el pedal, pero permite al usuario anular la asistencia o seguir acelerando si la maniobra lo requiere.

Voces en contra

La evolución que ahora se analiza plantea dudas notables entre los fabricantes y las asociaciones de conductores. El principal escollo radica en la fiabilidad técnica del entorno actual. Las cámaras de reconocimiento de señales todavía sufren errores ante limitaciones provisionales por obras, y los mapas digitales no siempre se encuentran actualizados en tiempo real.

A este desafío de precisión se suman las lógicas reticencias sobre la privacidad de los ciudadanos y la ciberseguridad. El hecho de que un software centralizado conozca la ubicación y la velocidad de un vehículo de forma permanente abre un complejo debate sobre la protección de datos y la vulnerabilidad de los sistemas automotrices frente a posibles ataques informáticos masivos. La tecnología para acabar con los excesos de velocidad está lista, pero la regulación final aún debe recorrer un largo camino.

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Rubén Pérez Perfil de Rubén Pérez en Linkedin

Entusiasta del motor en toda su magnitud, preferiblemente los V12. Le dijeron que cuatro ruedas eran mejor que dos, por eso se compró otra moto. Claro que también le apasiona cuando van las cuatro juntas. Ha trabajado como creativo publicitario para muchas marcas de coches y motos e hizo la mili en esto de juntar letras en la editorial Luike.

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