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Cristales tintados o láminas solares: qué es mejor para el coche

Los dos reducen la temperatura en el interior, pero pueden presentar diferencias importantes en precio, papeleo y protección ultravioleta.

Cristales tintados o láminas solares: qué es mejor para el coche

Un SUV con los cristales traseros oscurecidos.

España es uno de los países más soleados de Europa, suma alrededor de 3.000 horas solares anuales. La temperatura media es también muy alta, 14 grados centígrados, y se dispara por encima de los 30 al llegar el verano. Ambas circunstancias pueden obligan a tomar medidas excepcionales para protegerse, especialmente en el coche, porque hay situaciones en las que el aire acondicionado no da abasto y el interior se convierte en un horno.

La solución puede estar en los cristales tintados, que se piden a fábrica al comprar el coche, o en las láminas solares, que pueden montarse a posteriori. Ambas alternativas reducen la cantidad de luz que entra en el habitáculo y, por tanto, la temperatura de la cabina.

Pero, en función de la calidad, puede haber diferencias importantes en precio y también cuanto a la protección que ofrezcan ante la radiación solar, los rayos ultravioletas, que además de la piel pueden dañar también, con el paso de los años, los materiales del interior.

Los cristales de cualquier coche moderno cumplen con los estándares de protección ultravioleta marcados por la Unión Europea. Pero tanto los cristales tintados como las láminas solares aumentan esa protección. El cuánto dependerá de la calidad del producto elegido.

Los mejores rechazan hasta el 70% de los rayos solares, se acercan al 80% en protección ultravioleta y reducen hasta en cinco grados la temperatura a bordo. Una ayuda extra para el aire acondicionado, que funcionará con mayor eficacia.

Los cristales tintados reducen los deslumbramientos.

Los cristales tintados salen más caros, pero como provienen del fabricante no requieren homologación posterior y permiten oscurecer todas las ventanillas. Las láminas, por su parte, salen más económicas, pero la ley (Orden ITC/1992/2010, de 14 de julio) solo permite aplicarlas en los cristales laterales traseros y la luna posterior y requieren homologación posterior.

Excepcionalmente se autoriza el tintado del parabrisas y los cristales delanteros si se trata de un vehículo oficial, perteneciente a los cuerpos de seguridad o en el que viajan usuarios protegidos o personas enfermas con especial sensibilidad al sol.

Cristales tintados

Los cristales tintados se instalan en fábrica y tienen un tono ligeramente oscurecido o ahumado. Habitualmente se ofrecen como opción, con precios desde unos 200 euros en modelos pequeños y compactos y a partir del doble en los medios y grandes.

Una berlina media con cristales tintados.

Algunos fabricantes ofrecen dos niveles de opacidad y, entre los exclusivos, se puede elegir incluso el tono al gusto. Además, pueden combinarse con otra solución, los cristales laminados o dobles, que refuerzan la insonorización del habitáculo y aumentan también el nivel de protección ultravioleta. Estos últimos cristales están disponibles en menos modelos, generalmente de mayor tamaño y precio, pero si se combinan con el tintado resultan la opción más eficaz disponible hoy.

Láminas solares

Las lunas laminadas son unas planchas adhesivas traslúcidas y ligeramente oscurecidas que se colocan en la cara interna de los cristales del coche. La instalación conviene hacerla en un taller especializado, porque no sale caro (desde unos 40 euros) y porque, aunque se puede tratar de hacer en casa, requiere cierto material específico (pistola de calor, espátula y cuchilla) y también maña para fijarla bien, sin que queden ampollas.

La misma berlina media, con láminas solares.

Las láminas han de estar homologadas y contar con una garantía de al menos cinco años. Al finalizar el trabajo, el taller debe entregarnos un certificado de la instalación que especifique el fabricante y modelo utilizado, así como sus características técnicas. Además, cada lámina debe contar con un grabado, pegatina o sello que refleje su certificación y que coincida con los datos del certificado.

Circular con láminas solares sin homologar supone exponerse a una multa de hasta 200 euros, sin retirada de puntos del carnet.

Más ventajas prácticas

Tanto los cristales tintados como las láminas solares aportan mayor confort durante la conducción. Reducen la cantidad de luz que entra en el habitáculo, lo que disminuye la fatiga ocular (aparte de la temperatura), y también disminuyen la probabilidad de que el conductor sufra deslumbramientos.

Ambas opciones proporcionan además una mayor privacidad a los ocupantes de las plazas traseras del vehículo e impiden que los objetos transportados en el interior sean casi visibles desde el exterior. En este punto, una lámina puede proporcionar un tono más oscuro que un tintado.

También hay ciertos inconvenientes, como que la menor luminosidad interior puede dificultar la conducción nocturnal, o que si la luna trasera es muy oscura, las maniobras de estacionamiento se compliquen. A nivel estético, además, quedan mejor los cristales tintados, porque son todos iguales.

Cinco preguntas sobre las láminas

¿Debo pasar la ITV tras laminar las lunas?

La instalación de unas láminas solares no se considera una reforma importante, por lo que no hay que reflejarla en la ficha técnica del vehículo y tampoco acudir a la ITV para su certificación. Cuando por fecha toque acudir a pasar la inspección hay que aportar el certificado de homologación del fabricante o del taller que realizó la instalación.

¿Por qué hay tanta disparidad de precios?

Cada vez son más los talleres que ofrecen el laminado solar de lunas en su cartera de servicios. El presupuesto para un mismo trabajo puede partir de los 40 euros y casi llegar a triplicarse. Esta disparidad de precios se debe a la calidad de los materiales utilizados: al igual que sucede con otros productos.

¿Cuánto dura un laminado?

Depende del fabricante y de cómo y dónde se haya hecho la instalación. La duración media es de 10 a 15 años, aunque hay laminados que permanecen en excelente estado todavía más.

¿He de modificar la póliza del seguro del vehículo?

La mayoría de las aseguradoras requieren incluir las láminas solares en la póliza al no ser un elemento de serie. Si no lo haces y el cristal se rompe, será repuesto pero sin la lámina.

¿Es fácil quitar las láminas solares?

Salvo en la luna trasera, donde se corre el riesgo de dañar los filamentos térmicos, retirar la lámina solar no es difícil. En un taller la operación ronda los 60 euros.

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