El parque automovilístico español continúa envejeciendo y ya alcanza una media de 14,6 años de antigüedad. Un dato que confirma una tendencia que se ha consolidado en los últimos años: los vehículos permanecen cada vez más tiempo en circulación y la renovación avanza a un ritmo sensiblemente inferior al de otros grandes mercados europeos.
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Actualmente circulan por España 31,7 millones de vehículos. Aunque el volumen total sigue creciendo, este aumento no viene acompañado de una modernización equivalente del parque móvil. Como consecuencia, el peso de los vehículos más antiguos continúa ganando protagonismo dentro de la movilidad española.
La magnitud del fenómeno queda reflejada en una cifra especialmente reveladora, que facilita Bipi (compañía de movilidad flexible) con los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT): más de 9,2 millones de vehículos tienen ya más de 20 años de antigüedad. Este dato evidencia hasta qué punto los automóviles veteranos siguen formando parte del día a día de las carreteras españolas y pone de manifiesto las dificultades para acelerar la renovación del parque.
Los que superan la década
En el caso de los turismos, más de seis de cada diez superan ya la década de antigüedad. Concretamente, el 60,4% tiene más de diez años, mientras que los vehículos con más de quince años constituyen el grupo más numeroso, con cerca de 13 millones de unidades en circulación.
La comparación con otros países europeos refleja con claridad la situación española. Mientras la edad media de los turismos alcanza los 14,6 años en España, en Alemania se sitúa en 10,3 años, en Francia en 11,2 años, en Italia en 12,8 años y en Portugal en 13,6 años. Estas diferencias colocan a España entre los países con el parque automovilístico más envejecido de Europa.
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La realidad también presenta importantes diferencias geográficas. Madrid cuenta con el parque más joven del país, mientras que Ceuta y Melilla figuran entre los territorios con una mayor antigüedad media. Comunidades como Castilla y León, Extremadura y Galicia también registran algunos de los parques móviles más envejecidos del territorio nacional.
El progresivo envejecimiento de los vehículos tiene implicaciones que van más allá de la simple estadística. Los modelos más modernos incorporan sistemas avanzados de asistencia a la conducción, tecnologías de seguridad activa y mejoras de eficiencia energética que todavía no están presentes en una gran parte de los automóviles que circulan actualmente por las carreteras españolas.
Incidencia económica
A ello se suma la mayor probabilidad de averías y los costes de mantenimiento asociados a vehículos con muchos años de uso. La antigüedad del parque se convierte así en un factor relevante tanto desde el punto de vista de la seguridad vial como el bolsillo de los conductores.
El reto también afecta a los objetivos de descarbonización. Cerca de una cuarta parte del parque automovilístico español todavía carece de distintivo medioambiental, lo que refleja el peso que continúan teniendo los vehículos más antiguos dentro de la movilidad nacional.
Mientras tanto, la electrificación sigue avanzando. En España circulan ya más de 746.000 vehículos electrificados y los modelos con etiqueta ECO superan los 2,3 millones de unidades. Sin embargo, los vehículos de combustión continúan representando cerca del 90% del total, una proporción que evidencia que la transición hacia tecnologías de bajas emisiones avanza, pero todavía convive con una base muy amplia de vehículos tradicionales.
En paralelo, el mercado está experimentando cambios en las fórmulas de acceso al automóvil. Cada vez más usuarios buscan soluciones flexibles que les permitan disponer de vehículos modernos sin asumir necesariamente los compromisos asociados a la propiedad tradicional. Esta evolución responde a una demanda creciente de simplicidad, flexibilidad y adaptación a las necesidades reales de movilidad.
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