Hay reglas al volante que cambian por completo al cruzar una frontera y que pueden sorprender incluso a quienes están acostumbrados a viajar por carretera.
Algunas responden a situaciones muy concretas, mientras que otras tienen detrás costumbres locales o circunstancias que poco tienen que ver con las carreteras españolas.
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Cuando abrocharse el cinturón esta prohibido
Una de las normas más llamativas se encuentra en Estonia, aunque solo afecta a un escenario muy concreto: las carreteras de hielo que conectan algunas islas durante los meses más fríos.
En estas vías, los ocupantes deben viajar con el cinturón desabrochado y las puertas sin bloquear. La explicación está relacionada directamente con la seguridad.
Si el hielo se rompe y el automóvil cae al agua, quienes viajan dentro necesitan poder salir del habitáculo con rapidez, sin perder unos segundos intentando abrir una puerta bloqueada o liberarse del cinturón.
Estas rutas tampoco funcionan como una carretera convencional. Existen límites específicos de velocidad: se recomienda circular hasta 25 km/h o entre 40 y 70 km/h, ya que la franja intermedia puede generar una resonancia capaz de dañar el hielo.
Además, solo permanecen abiertas con luz diurna y una visibilidad mínima de 300 metros, mientras que los vehículos deben mantener 250 metros de distancia entre sí.

Una cuerda que debe encontrar sitio en el coche
La lista de elementos que debe llevar un automóvil puede cambiar bastante de un país a otro. Serbia es un buen ejemplo de ello.
Entre el equipamiento que determinados vehículos deben llevar se encuentra una cuerda o elemento destinado al remolcado, algo que no forma parte de los objetos obligatorios habituales de un turismo en España.
La normativa serbia establece además otros elementos de emergencia que deben estar disponibles en función del tipo de vehículo y de sus características.
La diferencia resulta curiosa porque demuestra que el contenido del maletero también puede estar condicionado por la legislación del país por el que se circula.
Ni el codo puede salir por la ventanilla
Apoyar el brazo en la ventanilla es una imagen bastante habitual entre los conductores. En determinadas zonas de Australia, sin embargo, las reglas son bastante más estrictas.
En Nueva Gales del Sur no se permite que una persona saque ninguna parte del cuerpo fuera de una ventana o puerta mientras el vehículo está circulando, salvo las excepciones previstas para determinadas señales realizadas por el conductor.
La prohibición no se limita al brazo. También puede afectar a una mano, una pierna o incluso la cabeza que sobresalga del habitáculo. Incluso el conductor puede ser responsable si lleva a un pasajero que mantiene alguna parte del cuerpo fuera del vehículo.
Un coche sucio puede llamar demasiado la atención
En Abu Dabi, determinadas normas municipales pueden afectar a los vehículos que permanecen en espacios públicos en condiciones consideradas inadecuadas.
La cuestión no consiste simplemente en que aparezca una capa de polvo después de varios días sin pasar por el túnel de lavado. Las autoridades han actuado contra vehículos sucios o abandonados que deterioran la imagen de determinadas zonas urbanas.
Las campañas municipales han contemplado multas que pueden aumentar en caso de reincidencia, una particularidad que convierte algo tan cotidiano como el estado exterior de un automóvil en una cuestión con consecuencias administrativas.

Un cigarrillo puede costar hasta 1.500 euros
Hay otra prohibición que afecta directamente al interior del vehículo y que resulta especialmente relevante para quienes viajan con niños.
En Grecia, está prohibido fumar dentro de un automóvil cuando viaja un menor de 12 años. La restricción se aplica independientemente de que quien encienda el cigarrillo sea el conductor o uno de los pasajeros.
La multa puede alcanzar los 1.500 euros para la persona que fuma, una cantidad especialmente elevada para una conducta que todavía puede resultar habitual en algunos vehículos.
Dar un portazo es una mala idea
En Suiza, algunas de las restricciones relacionadas con los vehículos tienen que ver con algo tan sencillo como el ruido.
La normativa contempla medidas contra los sonidos innecesarios provocados por los automóviles. Entre ellos se encuentran acelerar sin motivo, mantener el motor a un régimen elevado o generar ruidos evitables con el escape.
Además, los cantones y municipios pueden establecer periodos de descanso y limitaciones adicionales para determinadas actividades ruidosas.
De ahí procede también la conocida curiosidad sobre lavar el coche en domingo. No existe una prohibición federal que impida hacerlo en todo el país, pero las normas locales sobre ruido pueden limitar determinadas actividades en días de descanso.
Las luces deben estar encendidas siempre
Para un conductor español, acostumbrado a asociar el uso de las luces principalmente con la oscuridad o con determinadas condiciones de visibilidad, viajar por el norte de Europa puede exigir cambiar de hábitos.
En Suecia y Noruega, los vehículos deben circular con las luces encendidas durante el día, no únicamente cuando cae la noche o las condiciones meteorológicas reducen la visibilidad.
La medida está especialmente relacionada con la visibilidad de los vehículos en unas regiones donde las condiciones de luz pueden ser muy diferentes a las de otras partes del continente

Revisar los exteriores del coche
Durante años circuló una peculiar historia sobre los conductores daneses: antes de arrancar, debían mirar debajo del coche para comprobar que no hubiera nadie, especialmente un niño, escondido bajo el vehículo.
La curiosidad llegó incluso a aparecer publicada por la Dirección General de Tráfico en una recopilación de normas de otros países. Sin embargo, la legislación danesa vigente no recoge actualmente esta obligación.
Por eso, más que una norma que los conductores deban cumplir, se trata de una de esas historias sobre las leyes de tráfico que ha sobrevivido durante años y que todavía aparece en numerosas recopilaciones de curiosidades.
El acompañante también puede tener problemas
En Japón, las consecuencias de conducir bajo los efectos del alcohol no recaen únicamente sobre quien se pone al volante. La normativa también puede alcanzar a quienes permiten que una persona ebria conduzca.
La legislación japonesa contempla sanciones para quien facilita el vehículo a un conductor que se encuentra bajo los efectos del alcohol, pero también para determinadas personas que viajan con él y conocen su estado.
Una última curiosidad
Alemania guarda una particularidad que puede resultar especialmente sorprendente: no existe una prohibición general de conducir desnudo dentro del vehículo.
Eso no significa que cualquier situación esté permitida. Si la conducta resulta visible desde el exterior, provoca molestias o puede encajar en otro supuesto sancionable, las consecuencias pueden ser diferentes.
Por tanto, más que hablar de una autorización expresa, se trata de una ausencia de una prohibición específica de conducir sin ropa dentro del habitáculo.
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