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Estas son las dos causas por las que tu coche consume más de la cuenta: una de ellas te sorprenderá

Madrid |

Pasan inadvertidos, pero estos descuidos comunes disparan el gasto cada vez que paras en la gasolinera.

Ticket gasolina

Parar a repostar se ha convertido en un pequeño sobresalto para muchos conductores. El gesto es rutinario, el trayecto ha sido el habitual y el coche parece responder como siempre. Sin embargo, el marcador baja antes de lo esperado

Pero según Norauto, líder europeo en mantenimiento multimarca del automóvil, en muchos casos el problema no está en el precio del carburante, sino en el propio vehículo. La compañía advierte de dos descuidos habituales que suelen pasar desapercibidos y que convierten la conducción cotidiana en un sobrecoste silencioso, sin que el coche muestre fallos evidentes. 

Un mantenimiento descuidado 

La primera causa suele empezar bajo el capó. Un coche puede arrancar sin problemas y circular con aparente normalidad, pero no hacerlo de forma eficiente. Cuando los cambios de aceite se retrasan o los filtros no se sustituyen a tiempo, el motor trabaja en condiciones menos favorables. 

Ese funcionamiento forzado provoca más fricción interna y una combustión menos precisa. El resultado es claro: el vehículo necesita más combustible para rendir igual.

Según las estimaciones técnicas, un mantenimiento deficiente puede incrementar el consumo entre un 10% y un 15%, una diferencia que se va acumulando depósito tras depósito. 

Un dato concreto ayuda a entenderlo mejor. Un filtro de aire sucio puede elevar el consumo hasta un 3%, simplemente porque limita la entrada de aire necesaria para una combustión óptima. No hay ruidos extra ni luces de aviso, pero el gasto aumenta de forma constante.  

A este escenario se suma un factor que muchos pasan por alto: la alineación incorrecta de la dirección. Cuando no es la adecuada, los neumáticos se desgastan de forma irregular y el motor tiene que realizar un esfuerzo adicional para mover el vehículo, lo que también repercute en el consumo. 

Más allá de lo básico 

Existe otro punto clave que suele generar sorpresa entre los conductores: los servicios de descarbonización del motor. Estos pueden reducir el consumo en más de un 10% y disminuir las emisiones contaminantes en más de un 20%. 

Se trata de una intervención preventiva que elimina residuos acumulados en el motor y que afectan directamente a su rendimiento. No es una reparación ni responde a una avería concreta, pero puede marcar la diferencia a medio plazo, especialmente en vehículos que realizan trayectos cortos y urbanos. 

Combinado con una conducción suave, sin acelerones bruscos ni frenadas innecesarias, este tipo de mantenimiento contribuye a estabilizar el consumo y evitar gastos innecesarios. 

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Neumáticos olvidados 

La segunda causa está mucho más cerca del asfalto. Los neumáticos, y en especial su estado y presión, influyen de forma decisiva en el consumo de combustible. Se estima que alrededor del 20% del gasto está relacionado con la resistencia a la rodadura. 

Circular con una presión inferior a la recomendada por el fabricante es uno de los errores más frecuentes. El neumático se deforma más de lo debido, aumenta el rozamiento con el suelo y el motor necesita más energía para mantener la velocidad. 

Las cifras son claras: rodar con 0,5 bar por debajo de la presión adecuada puede elevar el consumo hasta un 10%, lo que equivale a unos 70 euros más al año solo en carburante. Todo ello sin que el conductor note un cambio radical en el comportamiento del coche. 

El problema es que la presión de los neumáticos no suele revisarse con regularidad. Muchos conductores solo prestan atención cuando aparece un aviso en el cuadro o antes de un viaje largo. En el día a día, ese pequeño descuido se va traduciendo en euros perdidos. 

Ni por debajo ni por encima 

Ir con una presión excesiva tampoco es la solución. Además de afectar al agarre y a la seguridad, acelera el desgaste del neumático y reduce el confort de marcha. Por eso, seguir las indicaciones del fabricante no es un consejo genérico, sino una medida concreta de ahorro y prevención. 

La revisión debería hacerse al menos una vez al mes y siempre en frío. Es un gesto sencillo que apenas lleva unos minutos y que tiene un impacto directo en el consumo y en la vida útil del neumático. 

El detalle que marca la diferencia

No todos los neumáticos consumen lo mismo. El etiquetado europeo incluye un símbolo clave: la resistencia a la rodadura, representada por un icono de bomba de combustible. Cuanto más cerca esté de la clasificación A, menor esfuerzo necesita el coche para desplazarse. 

Elegir neumáticos con esta calificación puede suponer hasta un 5% de ahorro en combustible. Es un dato que muchos pasan por alto en el momento de la compra, pero que se nota claramente con el paso de los kilómetros

El sobreconsumo rara vez aparece de golpe. Se instala poco a poco, sin hacer ruido, mientras el coche sigue funcionando con aparente normalidad. No hay avisos ni testigos encendidos, solo una sensación persistente: cada parada en la gasolinera sale un poco más cara.

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Antonio Ramos del Olmo Perfil de Antonio Ramos del Olmo en Linkedin

Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.

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