Conducir es una actividad que mucha gente realiza a diario, pero que estén acostumbrados a ella no implica que no les afecte. Son muchos quienes admiten que cuando van al volante se transforman y un estudio ha puesto cifras a esa expresión tan común: prácticamente la mitad de todos los conductores experimentan ‘road rage’, es decir, que sacan lo peor de sí mismos cuando están conduciendo.
OOONO, una empresa especializada en tecnología de seguridad en carretera, ha realizado un informe encuestando a más de 2.000 conductores de Reino Unido, aunque los resultados fácilmente se pueden extrapolar a otros países como, por ejemplo, España.
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Según las repuestas, el 47% afirma haber experimentado ira al volante a lo largo de su trayectoria como conductores. Lo más significativo es la frecuencia con la que esto ocurre: para uno de cada seis (15%) sucede con frecuencia y casi un tercio (31%) afirma experimentarlo ocasionalmente. El 12% afirma sentirse estresado, ansioso o emocionalmente abrumado a diario al volante, dato que asciende al 40% en el caso de quienes experimentan la ‘road rage’ varias veces a la semana o más.
Pero, ¿qué es lo que hace que los conductores sean víctimas del estrés cuando se ponen a los mandos de su automóvil? Cabría esperar que se debiera a factores relacionados con la conducción, pero nada más lejos de la realidad: la falta de sueño es lo principal (33%), seguida de la presión laboral (29%), la presión financiera por el coste de la vida (27%), las presiones familiares o de pareja (24%) y los problemas de salud (21%).

Sean Morris, director de operaciones de OOONO en el Reino Unido, explica: “Conducir se ha convertido en uno de los principales puntos de presión de la vida moderna. Para cuando nos subimos al coche, a menudo ya cargamos con el estrés del trabajo, la familia o las preocupaciones económicas. La carretera es donde esa presión se manifiesta, y, por desgracia, se manifiesta en forma de ira”.
“Si bien la ira al volante a menudo se señala como ‘mala conducción’, esta investigación demuestra que es mucho más personal que eso. No se trata solo de lo que ocurre en la carretera, sino de lo que ocurre en la vida de las personas”, añade.
¿Hombres o mujeres? ¿Jóvenes o mayores?
En encuestas de este tipo se tienden agrupar los datos por la tipología de los encuestados, lo que ofrece resultados por cuestiones que pueden resultar polémicas como el género o la edad.
Respecto a lo primero, hay una división bastante clara, con más de la mitad de los hombres (51%) afirmando haber experimentado ira al volante, cifra que se reduce al 42% en las mujeres. No solo eso, respecto a si es recurrente o no, en los hombres experimentarla con frecuencia es algo que le ocurre al 22%, frente al 9% de las mujeres.
En cuanto a la edad, son los conductores de entre 35 y 44 años los que son más propensos a experimentarla con regularidad: un 29%. El porcentaje baja al 21% en el tramo de entre 18 y 34 años, al 6% entre 45 y 54 años y al 4% entre 65 y 74 años.
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