Hay señales que cualquier conductor identifica en décimas de segundo. Un paso de peatones, un límite de velocidad o la silueta de un animal activan una reacción automática. Pero en algunas carreteras europeas aparece un panel amarillo con varios puntos negros alineados que deja a más de uno dudando.
No lleva texto, no incorpora figuras reconocibles y no resulta intuitiva a primera vista. Sin embargo, en determinados países está recogida en la normativa oficial y su significado forma parte del examen teórico de conducir. Aun así, muchos automovilistas reconocen no saber qué indica cuando se la encuentran.
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Un aviso pensado para proteger
La señal muestra cinco círculos negros dispuestos en horizontal sobre fondo amarillo. Pero la clave no está en su diseño, sino en lo que anticipa.
Se utiliza para advertir de zonas donde es frecuente la presencia de peatones con discapacidad visual. Puede encontrarse en las inmediaciones de centros especializados, asociaciones o entornos urbanos donde transitan personas con visión reducida.
No se limita a casos de ceguera total. Incluye también a quienes tienen limitaciones visuales parciales. El objetivo es claro: aumentar la atención, reducir la velocidad y extremar la prudencia.
En algunos países nórdicos figura dentro de la clasificación oficial de señales complementarias y suele instalarse junto a otros avisos de peligro. No impone una prohibición concreta, pero sí obliga a anticipar.
Por qué genera tanta confusión

A diferencia de otras advertencias, aquí no hay una silueta que facilite la interpretación inmediata. Esa ausencia de referencias claras provoca que muchos la confundan con otra señal muy parecida, formada por tres puntos negros, que alerta de la posible presencia de personas con discapacidad auditiva.
Especialistas en regulación del tráfico en el norte de Europa explican que diseñar una señal implica un equilibrio delicado: debe distinguirse con claridad del resto y, al mismo tiempo, resultar comprensible sin necesidad de palabras. En este caso, el minimalismo roza el límite de lo interpretable.
El símbolo en el que se inspira fue adoptado internacionalmente a comienzos de los años ochenta como emblema vinculado a la discapacidad visual. Su incorporación a la señalización responde a los criterios fijados por la Convención de Viena sobre Señalización Vial de 1968, que persigue armonizar normas entre países.
¿Existe algo equivalente en España?

En España no existe una señal específica con cinco puntos negros que advierta de la presencia habitual de personas con discapacidad visual. El catálogo oficial no contempla un pictograma abstracto con ese significado concreto.
Cuando es necesario alertar de la presencia de peatones en zonas sensibles, la señalización recurre a advertencias generales de peligro, como la proximidad de un paso de peatones o de un centro escolar, a menudo acompañadas de limitaciones de velocidad o refuerzos de señalización horizontal.
No hay, sin embargo, un distintivo propio destinado exclusivamente a indicar la presencia frecuente de personas con discapacidad visual o auditiva.
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