Hay dibujos en el asfalto que forman parte del paisaje diario y que siguen siendo un misterio para muchos conductores. Los triángulos son uno de ellos: aparecen en calles y carreteras sin que siempre resulte sencillo interpretar su significado.
Su presencia no responde a una cuestión estética. En los últimos años han aparecido nuevas marcas viales destinadas a modificar la conducción, sobre todo en zonas donde conviene extremar la atención.
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Los ‘dientes de dragón’
Los conocidos como ‘dientes de dragón’ son triángulos blancos pintados a ambos lados de la calzada. Su vértice apunta hacia el interior de la carretera y, normalmente, las figuras van aumentando de tamaño a medida que el vehículo avanza por el tramo.
La particular disposición de estas marcas busca generar un efecto óptico de estrechamiento. El conductor percibe que la calzada se hace progresivamente más estrecha y la intención es que adapte su velocidad sin necesidad de colocar un obstáculo físico.
Estas marcas pueden utilizarse en travesías, pasos de peatones o zonas donde existe una elevada presencia de personas. La normativa técnica contempla tramos de entre 50 y 150 metros, dependiendo de las características de la vía y de su entorno.
Los triángulos tampoco tienen todos exactamente las mismas dimensiones. La propuesta contempla una base de 0,75 metros y alturas diferentes según la posición que ocupen dentro del tramo: 60 centímetros en el primer tercio, 75 en el segundo y 90 en el último.
Los triángulos amarillos y blancos
En Madrid se ha utilizado una variante fácilmente reconocible de este sistema. En determinadas zonas, los triángulos aparecen alternando los colores blanco y amarillo, una combinación que permite diferenciarlos de los dientes de dragón convencionales.
Estas marcas se han empleado especialmente en los alrededores de centros escolares, centros de salud y residencias, donde puede existir una concentración elevada de niños, personas mayores o pacientes.
En estos emplazamientos pueden aparecer junto a otras marcas pintadas sobre el pavimento, entre ellas unas líneas onduladas, además de señalización que recuerda la necesidad de circular a 20 km/h.
Los ‘dientes de tiburón‘
El nombre puede llevar a confusión, pero los denominados ‘dientes de tiburón’ no cumplen la misma misión. Esta marca, utilizada en Alemania, está formada también por triángulos blancos, aunque su colocación permite reconocer rápidamente que el mensaje es otro.
En lugar de aparecer longitudinalmente a ambos lados de la carretera, los triángulos se colocan transversalmente sobre el carril. Sus puntas están orientadas hacia los vehículos que tienen que detenerse o ceder el paso.
La parte plana queda en el lado correspondiente al usuario que mantiene la prioridad. De esta forma, la marca funciona como un refuerzo visual de la obligación de ceder el paso.
En Alemania se identifica como la marca vial 342 y puede encontrarse en determinadas intersecciones donde se aplica la prioridad a la derecha. También puede utilizarse en algunos puntos relacionados con vías ciclistas que tienen prioridad.
La orientación permite saber qué quieren decir
Cuando un conductor encuentra triángulos pintados en la carretera, no debería fijarse únicamente en su forma. La dirección de las puntas es una de las pistas más importantes para interpretar el mensaje.
En los dientes de dragón españoles, los vértices apuntan hacia el centro de la calzada y las figuras se distribuyen a ambos lados. En Madrid, esta disposición se mantiene, aunque el blanco se combina con el amarillo y el conjunto suele aparecer en zonas especialmente sensibles.
En los dientes de tiburón ocurre justo lo contrario desde el punto de vista de su función: las puntas señalan al usuario que debe ceder el paso. Por eso, aunque los dos diseños compartan una apariencia triangular, no deben interpretarse de la misma manera.
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