La llegada de franjas naranjas a varios tramos de autopistas en California (Estados Unidos) marca un nuevo enfoque en la señalización temporal de zonas de construcción.
El estado, uno de los más castigados por el tráfico intenso y las obras continuas, recurre a un sistema de marcas viales diseñado para que el conductor identifique de inmediato que circula en un entorno con normas especiales. Con ello se persigue un objetivo simple: que el aviso sea más claro y que la conducción sea más segura.
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El proyecto piloto, impulsado por Caltrans (el departamento de transporte de California) y Sandag Build NCC en las inmediaciones de San Diego, sustituye la habitual monocromía de las líneas blancas o amarillas por una sucesión de trazos blancos y naranjas.
Un contraste para alertar
El contraste pretende alertar al usuario de que entra en un tramo afectado por obras, donde se espera una reducción de velocidad y una mayor atención. El color, idéntico al de los conos de obra, favorece que el mensaje se interprete incluso cuando el conductor desconoce el significado exacto de la nueva señalización.

En el diseño del sistema se ha tenido en cuenta un problema frecuente: la poca visibilidad nocturna de los elementos convencionales. Las nuevas marcas, aplicadas de manera temporal, se identifican mejor en condiciones de baja iluminación y ayudan también a marcar con claridad el inicio y el final de los tramos en obras. Además, sirven para delimitar de forma inequívoca los desvíos o cambios de carril provisionales, una de las maniobras que más confusión generan entre los conductores.
Más estados con estas líneas
La experiencia de California se suma a la de otros estados que lleva años experimentando con el color naranja. Wisconsin fue pionero hace cerca de una década, motivado por la necesidad de mejorar la visibilidad en invierno, cuando la nieve y la sal borran cualquier referencia.

Luego llegaron Kentucky, en 2019, y posteriormente Texas, Michigan y Washington. Más recientemente, la idea ha traspasado fronteras, con pruebas en Canadá y Nueva Zelanda. Y no hay que descartar que en el futuro lleguen a Europa y más concretamente, a España.
Aunque el impacto en los vehículos autónomos aún no está documentado, la cuestión está sobre la mesa. En un contexto en el que los servicios de robotaxis y los sistemas de asistencia avanzados están en plena expansión, señales de alta visibilidad como estas podrían ayudar a reducir errores de interpretación.
El debate sobre su eficacia cuenta ya con apoyo empírico. En 2023, un estudio de la Universidad de Purdue analizó el comportamiento de los conductores ante estas marcas de contraste. Las conclusiones son contundentes: una reducción del 74% en las salidas de carril y velocidades medias casi 7 km/h inferiores en comparación con zonas sin franjas naranjas. Son cifras relevantes si se tiene en cuenta que, según el Centro Nacional de Información sobre Seguridad en Zonas de Obra, en ese mismo año se registraron 899 muertes en este tipo de entornos, incluidas 40 de trabajadores viales.
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