Las luces azules intermitentes generan una reacción inmediata en cualquier conductor. Basta verlas aparecer por el retrovisor para apartarse y facilitar el paso. En España, este tipo de señalización está reservada a determinados vehículos que circulan en servicio urgente.
Sin embargo, de vez en cuando aparecen casos de conductores particulares que deciden instalar este tipo de dispositivos en sus vehículos. Algunas veces se trata de simples accesorios decorativos; otras, de sistemas colocados con la intención de abrirse paso entre el tráfico simulando ser un vehículo oficial.
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Reservadas a vehículos prioritarios
Recientemente en Italia, un conductor fue interceptado circulando con una luz azul intermitente extraíble colocada en el parabrisas de su coche. Según las autoridades italianas, el dispositivo lo utilizó mientras circulaba por carretera, una conducta que además de la correspondiente sanción económica, podría acarrearle consecuencias penales de gran importancia.
La normativa española es clara en este aspecto. La señal luminosa V-1, identificada mediante luces azules, está reservada para los vehículos prioritarios en servicio urgente, como los pertenecientes a las fuerzas policiales, ambulancias, bomberos o servicios de protección civil y rescate.
Su función es advertir al resto de usuarios de la vía de que ese vehículo está realizando una actuación de emergencia y dispone de prioridad de paso en determinadas circunstancias. Por tanto, un turismo particular no puede equipar ni utilizar este tipo de señalización como si se tratara de un vehículo de emergencia.
La multa
En el supuesto de que un conductor instale dispositivos luminosos no autorizados, los agentes considerarán que existe una infracción administrativa relacionada con el uso de elementos no permitidos en el vehículo.
Las sanciones pueden variar en función de las circunstancias concretas, aunque en muchos casos las multas rondan los 200 euros. Además, si el dispositivo no está homologado o altera las características legales del vehículo, también pueden surgir problemas relacionados con la ITV o con las condiciones técnicas exigidas para circular.
Cuando deja de ser una multa
La situación cambia drásticamente cuando el conductor utiliza esos dispositivos para aparentar ser una autoridad o un servicio de emergencia, como en el caso registrado en Italia, en el que el titular del vehículo circulaba con las luces azules intermitentes activadas para que el resto de usuarios se apartasen.
Es precisamente en ese momento cuando dejaríamos de hablar únicamente de una infracción relacionada con el vehículo, ya que el caso deriva hacia conductas mucho más graves desde el punto de vista penal.
Dependiendo de cómo se produjeran los hechos y de la intención demostrada, las autoridades podrían considerar que existe una simulación de autoridad o incluso una usurpación de funciones. Y ahí las consecuencias dejan de medirse en euros, como el residente italiano de 58 años que ahora se arriesga a entrar en prisión mínimo dos años.
Nunca es buena idea
Algunos conductores argumentan que este tipo de luces no se utilizan durante la circulación y que únicamente forman parte de una personalización estética. La realidad es que instalar dispositivos que puedan confundirse con los utilizados por servicios de emergencia suele siempre generar problemas, especialmente si están operativos o son visibles desde el exterior, por lo que ni siquiera como decoración es una buena idea.
Cuando una ambulancia, un coche patrulla o un vehículo de bomberos activa la señal V-1, el resto de conductores sabe inmediatamente que debe facilitar el paso y extremar la precaución. Permitir que cualquier vehículo utilice esa misma señalización rompería por completo el sistema de prioridades sobre el que se basa la actuación de los servicios de emergencia.
El azul como código universal
Hoy todas las V‑1 son azules, pero no siempre fue así. Hasta hace pocos años, en España convivían dos colores: el azul para la policía y el amarillo para ambulancias, bomberos y otros servicios de emergencia. Esta dualidad generaba confusión, ya que el amarillo también se utiliza en vehículos lentos o de mantenimiento.
Para resolver el problema, una reforma normativa aprobada en 2018 unificó el color de todas las señales V‑1, imponiendo el azul como único identificador de los vehículos prioritarios. La transición se completó en 2020, facilitando una identificación más rápida e intuitiva.
El resultado es un código visual claro: azul significa emergencia; amarillo, en cambio, advertencia de obstáculo o trabajo en la vía.
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Historiador de formación, periodista deportivo de vocación y apasionado del motor por elección. Terminé contando carreras en vez de guerras. Entre libros, crónicas y gasolina he ido encontrando el camino. Ahora intento comunicarlo sin levantar el pie del acelerador.
